Desde el Sótano 187 – Junio 2020

El zumbido de los colectores se propagaba como una sorda vibración a los largo de las paredes. Era un sonido familiar que solo adviertes cuando dejas de escucharlo. En el interior del hogar ardían los fuegos, las bielas subían y bajaban y el enorme cigüeñal convertía todos aquellos movimientos en la magia que levantaba las prensas y activaba los ventiladores que repartían el aroma de la tinta fresca a todos los rincones. Aquel era su perfume, una mezcla de ciclohexanona con el picor amargo de la trantazina y la fragancia de los acetilenos. Aspiro el olor, llenó con él sus pulmones y mirando a todos dijo:

-¡Hemos vuelto!

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Los contenidos de este número 187 son:

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