Comandos – Churchill NA 75

El Reino Unido entró en guerra con una filosofía relativa a los carros de combate muy definida, dividiéndolos en tanques de crucero, más rápidos y con menos blindaje, destinados a romper el frente. Y por el otro lado los tanques de infantería, lentos y con un mayor blindaje, cuya función era acompañar a la infantería en la penetración del frente.

Y para este último cometido, el principal caballo de batalla terminaría siendo el tanque de infantería Mark IV (A22), más conocido por su nombre de Churchill, lento, bien blindado y con una gran capacidad de todoterreno, aunque tenía una debilidad con su armamento. Tanto las versiones Mk. y II con sus cañones de 2 libras como los Mk. III y IV con sus 6 libras carecían de un buen proyectil de alto explosivo (HE), lo que irónicamente, era un tanque de infantería que no proporcionaba un gran apoyo de artillería.

Un oficial de Royal Electrical and Mechanical Engineers (REME), el capitán Percy H. Morrell, propuso una solución bastante radical para este problema. Destinado en Túnez, estaba al cargo de desmantelar tanques dañados en batalla, y en particular, M4 Sherman. Muchos de estos carros tenían sus cañones M3 de 75 mm en buenas condiciones, por lo que planteó la posibilidad de instalarlos en torretas de Churchill Mk. IV. Sigue leyendo

Comandos – Calles de Francia

La playa ha quedado atrás y las fortificaciones frente a las que tantos murieron ya serán un peligro, pero eso no significa que el día haya concluido. Acompañados por dos M4 o, más bien, acompañándolos a ellos, la Sangrienta Siete avanza por una carretera francesa con el sol que empieza a ocultarse en su camino. Llevan un rato sin ver a ninguno de los boches, pero no creen que ya hayan acabado con ellos. Frente a ellos hay un pueblo, uno más, y es un buen lugar donde pasar la noche, lástima que haya que tomarlo antes de poder hacerlo.

La primera señal de presencia enemiga llega de un fusil de un francotirador desde el interior de una casa. Uno de los novatos, que ni siquiera era de su unidad pero lo habían reclutado por el camino, cae al suelo. Todos corren a protegerse, en la vereda del camino o junto a los carros. A Gonzalez le vuelan el casco por no agacharse lo suficiente en un segundo disparo, pero con su fortuna la cabeza se queda en el sitio. El carro de cabeza gira la torreta. Un tercer disparo impacta cerca del visor y el sonido del cañonazo apaga cualquier otro ruido por unos instantes. Una casa se derrumba en medio del humo. Sigue leyendo

Comandos – Soldado Colonial Francés

Tiraiulleurs (1940)

Cuando empezó la Segunda Guerra Mundial, Francia poseía un gran imperio colonial (no tan grande como el británico, pero bastante importante). Tenía un ejército metropolitano y uno colonial. Este último estaba compuesto por tropas mandadas desde la metrópolis (lo que no significa que fueran todos europeos), la famosa Legión Extranjera y los tiraiulleurs o tropas coloniales formadas por habitantes de las colonias.

Tiraiulleurs senegaleses en Francia 1940 - Foto de dominio público de autor desconocido

Aunque los tiraiulleurs tienen su origen en el siglo XIX (con esclavos comprados por el ejército y convertidos en soldados), no es hasta la Gran Guerra que su número crece para cubrir las enormes bajas sufridas. Los tiraiulleurs senegaleses (tiradores senegaleses literalmente, aunque suele traducirse por hostigadores) estaban formados originalmente por habitantes de Senegal y colonias francesas cercanas, pero, poco a poco, fueron incorporando a sus filas a otros habitantes, no todo eran senegaleses y aunque hubo tiraiulleurs vietnamitas, tiraiulleurs tunecinos, todos pasaron a ser conocidos como tiraiulleurs simplemente. Sigue leyendo

Comandos – Policía islandés

(1940)

Cuando Gran Bretaña toma la decisión de lanzar la “Operación Fork“, Islandia, objetivo de la operación carecía de ejército. Las pocas tropas danesas presentes en la isla habían sido desmovilizadas tras la rendición del país a los alemanes y enviadas de regreso a casa. Lo único que podía oponerse a los británicos era la fuerza policial de la isla, unos setenta hombres, bajo las órdenes del comisario Agnar Kofoed-Hansen. La mayoría estaban en Reikiavik.

Nota: había en la isla 62 marineros mercantes alemanes, pero su presencia allí fue fruto de la casualidad; su barco, tras chocar con un iceberg, buscó refugio en el puerto neutral para hacer reparaciones. Sin embargo, se rindieron sin presentar batalla.

Entrenamiento de la policía islandesa en 1940 - foto de dominio público

El único incidente reconocido fue la detención de un soldado británico por parte de un policía quién le requisó los cigarrillos entre otras cosas. Sin embargo las autoridades policiales, sabedoras de que la potencia de los cañones navales era más de lo que ellos podían enfrentar (además de los 400 soldados británicos), negociaron un acuerdo para que no hubiera incidentes. El policía detenido fue puesto en libertad sin cargos. Se desconoce si recuperó los cigarrillos. Sigue leyendo

Comandos – Operación Fork

A mediados de 1940 la situación de la isla de Islandia era algo confusa. Su relación con Dinamarca era abierta: la metrópolis e encargaba de las relaciones internacionales y el comercio y la isla se encarga de sus propios asuntos. Sin embargo, tras la conquista de Dinamarca por parte de Alemania, la situación política de la isla quedó un poco en entredicho. ¿Se había rendido a Alemania? ¿Era completamente independiente y podía tomar sus propias decisiones? Según el acuerdo entre daneses e islandeses la independencia era cuestión de tiempo (estaba fijada para 1944), pero aún no había llegado.

Esta misma pregunta se la hizo el gobierno británico. ¿Qué pasa con Islandia? ¿Qué ocurriría si los daneses autorizaban a los alemanes a poner bases de submarinos en la isla? Aquello provocaría el fin de los suministros navales y en un momento en el que se estaba desarrollando la Batalla de Francia y los británicos temían ser los siguientes, perder Islandia como habían perdido Noruega no estaba en sus planes. Fruto de esta preocupación nació la Operación Fork, la invasión de Islandia (la primera violación de la neutralidad de un país por parte de los Aliados). Sigue leyendo

Comandos – Arenas de sangre

Las salvas de la artillería naval pasaban por encima de su cabeza mientras los ridículos lanchones de desembarco cabeceaban arriba y abajo en una marea que parecía haberse vuelto en contra de ellos. Algunos rezaban, otros temblaban de miedo, menos Gonzalez que iba durmiendo y Rogers tuvo que despertarle de un codazo.

El infierno se desató segundos antes de que la puerta de la barcaza cayera sobre el agua. Las ametralladoras fijaron su atención en los recién llegados y sus dardos golpearon en los laterales y pasaron por encima de sus cabezas. Los primeros en desembarcar, los desertores que tuvieron que buscar la última noche, murieron en primer lugar. La segunda fila también cayó, pero la tercera consiguió cruzar la barrera. Algunas explosiones de humo les cubrieron y la Sangrienta Siete llegó a la playa sin muchos incidentes, aunque con dos miembros menos de los que nadie recordaba su nombre.

Las protecciones anticarro era una buena defensa y avanzaban de una en una siempre hacia el interior, hacia los farallones rocosos que se alzaban al sur. Cuando salías de tu posición, tenías que confiar en que tu compañero abandonara la suya antes de llegar. De alguna forma, como más tarde comentaría Snelling, era una especie de macabro juego de beisbol. Había que avanzar de base en base sin que te alcanzara aquella maldita MG42. Sigue leyendo

Comandos – Zis-30

El pequeño destructor de tanques

El comienzo de la operación Barbarroja supuso una debacle para el Ejercito Rojo. A pesar de su alto grado de mecanización, y de contar con algunos de los vehículos más modernos de la época, las pérdidas en medios materiales y humanos fueron terroríficas.

Tales fueron las pérdidas que las factorías eran incapaces de reponer las unidades blindadas a la misma velocidad con la que se sucedían. Era necesario, por tanto, tomar medidas drásticas e improvisar con lo que se tenía a mano.

Se produjeron varios vehículos improvisados, con mayor o menor fortuna, pero uno de ellos destacó por los buenos resultados, el Zis-30. Su nacimiento se debe a una orden emitida por el Ministerio de Armamento en Julio de 1941, por el que se solicitaban diseños para cañones anticarro autopropulsados, baratos y fáciles de fabricar. Y lo que era más extremo, tenían sólo dos semanas para completar sus propuestas.

La tarea no era nada fácil, ya que el Ejercito Rojo no tenia experiencia con este tipo de vehículos, ni se había producido ninguno (más allá de unos prototipos de diversos proyectos, abandonados todos anteriormente). El ministerio firmó la orden para que se diseñasen tres modelos diferentes, usando cada uno un cañón diferente: de 37mm, 57mm y 85mm. Sigue leyendo

Comandos – Españoles en Karaganda

Si bien es lógico colocar el inicio de la Segunda Guerra Mundial en la agresión alemana a Polonia en septiembre de 1939, varios frentes que se podrían considerar prolegómenos de la conflagración mundial se habían abierto antes. Un ejemplo sería la segunda guerra Chino-Japonesa del 37 pero otro, que reprodujo además los posteriores bloques que se conformarían, fue la guerra civil española. A raíz de la emigración que provocó esta y de la posterior simpatía del régimen franquista español con el nazista alemán, hubo una serie de ciudadanos españoles que acabarían pasando por diversos motivos por el sistema de campos de trabajo soviéticos. Este artículo proporciona información sobre dichos campos y específicamente sobre los situados en la zona de Karaganda, donde estaban algunos por los que los prisioneros españoles pasaron.

El sistema penal soviético

En la Unión Soviética, en teoría, el acusado de un delito era primero investigado, quizás retenido en una prisión común durante ese proceso y, si no se le liberaba por falta de pruebas, pasaba a juicio y de ser encontrado culpable se le condenaba a alguna de las posibilidades contempladas en el sistema penal soviético que, a partir de 1930 podían ser el pago de una multa, la reclusión en una prisión, un campo de trabajo o una zona abierta especial, o la ejecución, según el tipo y gravedad del delito. La pena máxima hasta 1937 eran los 10 años de prisión y, aunque se elevaron posteriormente, eran raras las condenas que llegasen a los 20 años. Sigue leyendo

Comandos – T-20 Komsomolets

A medida que el ejercito soviético crecía y se modernizaba, incorporaba nuevas armas y doctrinas, en especial en el campo de la artillería. Tradicionalmente las piezas de artillería eran arrastradas por tiros de caballos, pero los planes de modernización abogaban por apostar por unidades motorizadas, por lo que a finales de la década de 1930 se solicitó diseños para las diferentes necesidades.

Una de las solicitudes pedía un tractor ligero que permitiese cambiar de posición rápidamente, aún con el enemigo en sus proximidades (a un alcance estimado de 500 a 1000 metros), lo que requería que fuera un vehículo ágil, rápido (al menos igual que los blindados enemigos) y fácil de manejar. Este vehículo debería remolcar piezas de artillería ligera, como el cañón antitanque de 45 mm y el mortero pesado de 120 mm. Debía además transportar una pequeña cantidad de munición (en un armón o remolque), y la dotación necesaria (6 hombres).

Pero sobre todo, los requisitos incluían que debía ser barato y fácil de producir en serie, ya que debía incorporarse cuanto antes al Ejército Rojo. Para alcanzar este último requisito los diseñadores apostaron por incorporar elementos de tanques ligeros, como el chasis, caja de cambios y motor. Sigue leyendo

Comandos – Operación Forager

La operación Forager fue una campaña estadounidense en el Pacífico central que buscaba acabar con las bases aéreas de los japoneses en la zona, acercarse a sus objetivos (Filipinas y Japón) y controlar bases aéreas cercanas a Japón desde las que lanzar una campaña de bombardeos estratégicos contra el propio Japón. El objetivo de la campaña eran las Marianas y Palau.

Las islas Solomon, Gilbert y Marshall ya habían caído en operaciones precedentes, pero ante los estadounidenses se extendía un archipiélago de islas en forma de arco de casi 700 kilómetros. Las islas, algunas de las cuales eran alemanas al final de la primera guerra mundial, habían sido fortificadas por los japoneses en el periodo de entreguerras (a pesar del tratado de cesión de la Liga de las Naciones que especificaba claramente que no se podían fortificar) y formaban su primera línea de defensa a unos 2.250 kilómetros de Japón. La mayoría de las islas eran picos de montañas que sobresalían del mar con playas estrechas y poco terreno plano que permitiera movimientos de tropas (especialmente motorizadas). Sigue leyendo