Comandos – Unos días en Lisboa

Unos días en Lisboa

Bienvenido a esta nueva aventura para el Día D y, en esta ocasión, abandonaremos las playas y nos iremos a misteriosa Lisboa del año 1944. Un lugar plagado de espías, conspiraciones políticas, sonoros engaños y traiciones. Estamos a finales de mayo y todos presienten que las cosas van a cambiar en breve…

Pues encontrar unos personajes pregenerados para jugar esta partida en el siguiente enlace: Personajes Ver

Portugal en 1944

Permítenos una breve introducción sobre Portugal. Gobernaba el país un dictador de nombre Salazar que si bien se podría comparar con Hitler, Mussolini o Franco, en realidad su ideario político difería bastante del de sus vecinos. Por ejemplo, Salazar nunca compartió el antisemitismo de los nazis (de hecho, llegó a afirmar que no podía construirse una nación basada en el odio a una parte de ella). Sin embargo, compartía con todos ellos un visceral antagonismo contra el comunismo. Ser comunista en Portugal no era un trabajo fácil en estos años.

No existió en Portugal ese culto a la personalidad habitual en otras dictaduras como la alemana, la italiana o la soviética, pero no es menos cierto que Salazar ostentaba la autoridad última y todo el programa político y todas las decisiones pasaban por sus manos. Era su autoridad (y su voluntad) la que se hacía. No había posibilidad de discrepar políticamente. Un diplomático británico dijo de Salazar: «es un catedrático al que le han obligado a gobernar», pero es que la diplomacia británica siempre ha sido amable con los dictadores de su cuerda. Salazar no llegó al poder por casualidad, tenía la ambición de llegar y llegó y luego tuno la habilidad de quedarse muchos años sin recurrir a medidas extremas de control y terror (como sus vecinos europeos).

Durante la Segunda Guerra Mundial, Portugal mantuvo una estricta neutralidad, incluso mayor que países que presumieron de ella después. Por ejemplo (y lo mencionamos porque tiene que ver con la partida), Portugal vendió Tungsteno (Wolframio) a ambos contendientes a partes iguales (muy diferente, si queréis comparar, a lo que hizo España o Suecia). Fue un país abierto a refugiados, aunque cuando calculó lo que se le venía encima (millones de personas en un país de solo 6 millones) impidió que se quedaran y convirtió a Portugal y, en concreto a Lisboa, en una ciudad de transito de refugiados. Las embajadas en todo el mundo tenían orden de expedir visados si el refugiado demostraba que tenía comprado un billete para irse de Portugal (en general a Gran Bretaña o Estados Unidos). La famosa trama de Casablanca con el héroe de la resistencia cogiendo un avión a Lisboa refleja esta situación. Esta apertura de fronteras a refugiados y la estricta neutralidad hicieron de Portugal el perfecto caldo de cultivo para la proliferación de espías, algunos reales y otros falsos que se dedicaban a inventarse informes y venderlos a los agentes de las potencias extranjeras.

Salazar, por otro lado, mostraba más simpatía por los regímenes del Eje (incluido Franco al que ayudó durante la Guerra Civil Española) que por los Aliados (que no dejaban de estar Aliados con los comunistas) e incluso algunos portugueses llegaron a formar parte de la División Azul que combatió en Rusia con el beneplácito del gobierno portugués. Pero Salazar era un hombre pragmático y sabía que el signo de la guerra estaba cambiando y, poco a poco, se fue inclinando hacia los Aliados. Primero les permitió el paso por las Azores (lo que simplificaba los viajes al norte de África), luego les alquiló una base aérea a los británicos, más tarde a los estadounidenses. Una base aérea desde la que pusieron sistemas antisubmarinos con dirigibles. Su vuelco hacia la causa Aliada fue tal que cuando acabó la guerra, los Estados Unidos le incluyeron en el plan Marshall (los fondos para la reconstrucción de Europa) y en 1949 fue fundador de la OTAN (el único país no democrático que formó parte de esa fundación).

A finales de mayo de 1944 (momento de la partida) Salazar está a punto de cambiar de bando de forma definitiva y firmar un acuerdo con los Aliados para que todo el Tungsteno que exportan vaya a ellos y no a los alemanes. De hecho, entre otras cosas, el acuerdo contempla el bloqueo comercial contra Alemania. Los Aliados están a punto de lanzar la mayor operación combinada sobre las costas de Francia y no quieren un suministrador enemigo a sus espaldas. Por su parte, Salazar quiere asegurarse la amistad de los vencedores y la seguridad de Portugal y, sobre todo, de sus territorios de ultramar (sobre los que lleva varios años sin poder ejercer un control efectivo, sobre todo en el Pacífico). A Salazar también le preocupa que el bloqueo comercial a Alemania provoque que estos convenzan a España y entre ambos ataquen a Portugal. Por ello quiere retrasar al máximo la firma del acuerdo, para cuando la invasión de Europa (y la seguridad de que los alemanes van a estar ocupados) sea una realidad.

La PVDE

Como todos los regímenes dictatoriales (y algunos que no) quienes están en el poder quieren mantenerlo y crean unidades de policía (o militares) que están un poco por encima de la ley y cuya misión es perseguir a aquellas personas que ponen en peligro la seguridad del régimen: la secreta española, la Gestapo, la KGB son algunos ejemplos. En el caso portugués, esta unidad era la PVDE (Policía de Vigilancia y de Defensa del Estado). Todos los portugueses sabían que existía la PVDE, pero nadie hablaba de ello. La discreción era la mejor defensa.

Y sí, como habrás adivinado nuestros personajes, cinco, pertenecen a la PVDE. Son agentes portugueses a los que les encargan una delicada misión (luego hablaremos de ella). En las hojas de personaje que acompañan a esta aventura, no hemos puesto género a los personajes. Los jugadores pueden elegir el que prefieran. No os vamos a engañar, la mayoría (o casi todos) eran agentes masculinos (por una cuestión social de la época), pero existieron agentes femeninas.

En 1945, la PVDE cambiaría su nombre (no sus formas) por el de PIDE (Policía Internacional y de Defensa del Estado) que es un nombre con el que quizás os resulten más conocidos o del que podréis encontrar más información.

La misión

El jefe de los personajes les explicará la tarea que le han encomendado a la unidad. Deberán asistir a una reunión en la casa del presidente. Es una recepción de etiqueta a la que asistirán algunos dignatarios extranjeros: británicos, estadounidenses, españoles y claro, gente de la sociedad portuguesa. No debería ser una velada muy larga, pero sí intensa. Su misión consistirá en estar atentos a los contactos que hacen los invitados entre sí, sobre todos los invitados que están en la zona cercana a Salazar (la zona VIP aunque no la llamará así). Según los informes de un colaborador (traducción, un tipo que cogimos ayer y confesó bajo tortura), un agente se pondrá en contacto con los españoles para venderle información vital de los Aliados o del gobierno portugués, no está del todo claro (traducción, al tipo ya no le quedaban dientes y no se le entendía al hablar). No es probable que la transacción se realice en la recepción, pero hay que identificar y detener a ambos en el momento del intercambio, no antes. Los españoles deben creer que conseguirán dicha información para que no presionen mientras se ultiman los detalles del acuerdo con los Aliados (no, los agentes no saben en qué consiste dicho acuerdo).

Hay algunas cosas que debes dejarle claro a los personajes antes de empezar la partida:

– No son policías, son agentes de un servicio secreto. No perderán el tiempo con informes y procedimientos. La defensa de la nación requiere acción. Un juez no es quien te autoriza a entrar en una habitación de hotel, es solo el tipo del mazo que manda callar a los abogados en un tribunal.

– Son de Lisboa. Que tus jugadores no conozcan Lisboa no significa que sus personajes no la conozcan. Ellos sabrán, por ejemplo, que determinado bar es un garito para vagos y maleantes o que determinado hotel es un lugar de espías. Si se te olvidas darles esa información, que sepan que pueden preguntarla, sus personajes la sabrán.

– Pertenecen al servicio de información y si una cosa tienen es eso; información. Permíteles siempre hacer TA de Memoria para identificar a la gente (con los lugares será automático salvo que sea algo muy específico) y aun fallando la tirada, permíteles coger el teléfono y preguntar en la agencia. Allí hay todo un ejército de funcionarios que tienen un 28 en buscar fichas policiales. Tardarán más o menos tiempo, pero si el tipo está fichado, lo encontrarán. Eso sí, no hay teléfonos móviles en 1944. O bien llaman desde un teléfono público o se acercan a su oficina central. Esto es algo que no podrán hacer en cualquier momento.

Y ahora que se pongan sus mejores galas que vamos de recepción

Acto Uno: la recepción

El palacio de Sao Bento

Le recepción tiene lugar en uno de los salones del palacio de Säo Bento (es el parlamento portugués en cuyo patio trasero está la residencia del presidente Salazar). La última reforma del edificio (una que consistió en casi hacerlo nuevo entero) es de 1938, por lo que podría decirse que está casi nuevo. La sala donde se va a celebrar la recepción es una preciosidad recargada con arte neoclásico: mucho blanco, muchas volutas, mucho angelote por los techos, mucha trompeta y muchas banderas portuguesas. Lo clásico entre lo clásico. La sala está separada en varias zonas por grupos de cuatro columnas rodeados de estatuas de diferentes artistas portugueses. Esto forma como nueve núcleos (tres por tres) dentro de la misma sala. Habrá unos 300 invitados repartidos por todos los núcleos de forma más o menos igual, excepto el central más alejado de la entrada que está vacío (salvo por una pequeña tarima que se eleva unos centímetros del suelo, nada la ocupa) y el que está a su izquierda, junto a las ventanas que dan al patio trasero desde donde se puede ver la residencia del presidente. En ese núcleo está Salazar y algunos allegados (ahora hablaremos de ellos). En el resto de los grupos hay gente y en cada uno de ellos hay una o dos personas que son el foco de atención. Es gente del gobierno y los que tienen alrededor gente a la que le tienen que hacer favores o a los que se los tienen que pedir. ¿Acaso pensaste que la recepción era por diversión?

Los personajes pueden perder el tiempo en estas zonas, pero ya les han indicado que su objetivo no está aquí. Nadie les dirá nada, pero sí podrán observar a algunos ujieres que amablemente indicarán a los despistados dónde deben colocarse o que atenderán a aquellas personas que quieren hablar o saludar a gente de otros núcleos. Con cortesía, se acercarán a esas personas y les harán llegar la petición o el mensaje. En otras palabras, esto está bastante organizado.

El núcleo de Salazar.

La zona donde está Salazar es la más popular (o más deseada), pero la menos populosa. Cuando los personajes lleguen, es posible que no estén todos los asistentes. Aprovecha para introducirlos mediante un ujier y así podrán ir conociéndolos poco a poco. A continuación te damos una lista de todos los que van a estar presentes y su relación con la historia.

Personajes principales

Carlton Hayes

Carlton Hayes. Embajador de Estado Unidos en España. Su relación con el gobierno español y, en concreto, con Gómez-Jordana es mala desde el incidente Laure (el reconocimiento del gobierno español del gobierno títere japonés en Filipinas). Los estadounidenses lo consideran una afrenta, aunque los españoles lo hicieron para contentar a los nazis en una cosa que no tenía mucha repercusión ya que estaba lejos (una metedura de pata diplomática). Hayes ha venido a Lisboa en cuanto se enteró que Gómez-Jordana planeaba venir. Su interés es boicotear cualquier cosa que pueda intentar el ministro.

Dusco Popov

Dusco Popov. Un conocido playboy amante de las fiestas y del ocio nocturno. Es abogado y un adinerado hombre de negocios. Tiene contactos en todo el mundo. En realidad, es un espía de origen checo que trabaja para los británicos con una red de agentes dobles. Su nombre en clave es Iván, pero los alemanes le conocen como Tricycle. Ha intentado también ser agente doble con los estadounidenses, pero sin éxito (el espionaje se paga bien).

Francisco Gómez-Jordana Sousa

Francisco Gómez-Jordana Sousa. Se trata del ministro de Asuntos Exteriores del gobierno de Franco. Ha venido a Lisboa con la intención de que Portugal no firme ningún acuerdo con los Aliados que pueda poner en peligro el difícil equilibro con el Eje. Los nazis siguen en la frontera francesa y España no está preparada para una guerra contra ellos si deciden entrar a castigar a Portugal (no sería la primera vez que un país nos invadiera para atacar a Portugal). En realidad, el objetivo de Gómez Jordana es quedarse con el Tungsteno para España para seguir enviándoselo a Alemania a cambio de material bélico.

Ian Lancaster

Ian Lancaster. Es un armador naval de la industria mercante, Su trabajo consiste en organizar fletes de mercancías a o desde Gran Bretaña o al Mediterráneo. No vive en Portugal, pero es un visitante conocido. En realidad, se trata de Ian Lancaster Flemming (sí, ese Ian Flemming, y es un espía al servicio de su Majestad).

Juan Pujol

Juan Pujol. Un refugiado republicano español que vive desde hace unos años en Lisboa (antes de que cerraran el país a los refugiados). Desde entonces ha sobrevivido haciendo negocios puntuales con diversas autoridades portuguesas e internacionales. En realidad, es un espía doble que está pasando información falsa a los alemanes facilitada por los británicos. Posiblemente le conozcas con el seudónimo de Garbo o Arabel. Sí, ese Garbo.

Nicolás Franco Bahamonde

Nicolás Franco Bahamonde. ¿Adivina quién es el embajador español en Lisboa? Has acertado, el hermano del dictador español. Tiene la orden de acompañar y apoyar al ministro, pero en realidad no está muy al tanto de lo que está pasando. Se dejará llevar por los acontecimientos.

Oswald von Hoyningen-Huene

Oswald von Hoyningen-Huene. Embajador alemán en Lisboa. Unos de los pocos diplomáticos alemanes que no es del partido nazi y es que su relación con Portugal es muy antigua y ningún sustituto podría llegar a su altura. Además, los nazis no consideraban Portugal un destino importante para sus carreras políticas y nadie trataba de desbancarle de su puesto. Oswald no siente esa confianza ciega en el fuhrer y en 1944 solo desea que acabe la guerra y retirarse en el propio Portugal (lo conseguirá). Conoce a todo el mundo.

Pablo Infante

Pablo Infante. Ayudante del ministro de Asuntos Exteriores. Es una especie de secretario personal que le ayuda en su trabajo diario. En realidad, es un agente secreto español cuya misión es contactar con un agente que les ha prometido una jugosa información a cambio de la liberación de unos parientes.

Sabina Barro

Sabina Barro. Una bailarina (exótica) del Casino de Lisboa muy popular en los ambientes nocturnos de la ciudad. Dicen que es la amante de alguien muy bien situado en el gobierno de Salazar, pero es mentira (eso se dice siempre de las mujeres que parecen progresar por sí mismas). Será la última en llegar al núcleo de la fiesta y un ujier la traerá tras la llamada del propio Salazar. En realidad, Sabina Barro no es portuguesa, sino gallega (se llama Olalla Lama) y huyó de la guerra hace muchos años. Su familia, sindicalistas gallegos, fue detenida en los primeros días del Alzamiento y, según sus noticias, están en un campo de prisioneros en Camposancos (llevan allí varios años). Les ha ofrecido información jugosa a los españoles a cambio de la liberación de su familia. Nota: su familia lleva varios años muerta, pero ella no lo sabe y la información es un documento con los planes Aliados para el desembarco en Francia (ella los poseerá gracias a un agente Aliado que se ha quedado prendado de ella, un tal Ian Lancaster).

Sir Ronald Campbell

Sir Ronald Campbell. Embajador británico en Lisboa y artífice del acuerdo sobre el Tungsteno que van a firmar. Tiene relación con el espionaje británico (conoce agentes), pero no es su labor principal. Es un diplomático, no un miembro del MI6.

Salazar, António de Oliveira

Salazar, António de Oliveira. Gobernante de Portugal. Una figura tranquila que, en ocasiones parecerá estar lejos de la recepción. Es una pose. Está atento a todo lo que pasa, sí, incluso de los PJ. Si alguno se sobrepasa, tomará nota. Si algún PJ le vigilara mucho tiempo, Salazar le miraría, sonreiría y pondría cara de: «¿no deberías estar trabajando?«.

Nota: los personajes subrayados son personajes históricos que existieron en realidad. No es probable que coincidieran todos en la misma fiesta en estas fechas, pero no hemos podido resistir la tentación de incluirlos.

Personajes secundarios

A modo de relleno, te damos algunos personajes adicionales para que los tengas disponibles en la escena. Para que te sea fácil distinguirlos hemos usado la técnica Marvel (sus nombres y apellidos empiezan por la misma letra).

Anselmo Almeida

Anselmo Almeida. Director de una empresa mercante con barcos en todo el mundo.

Catarina Costa

Catarina Costa. Hija (y verdadera directora) del Imperio Costa, una empresa textil que se está haciendo de oro fabricando uniformes para ambos bandos.

Daniel D

Daniel D’Cruz. Un artista de vanguardia. Miembro de la revista «Presença», una revista artística de vanguardia.

Fabiana Ferreira

Fabiana Ferreira. Seguro que has oído hablar de las conservas Ferreira. Ella es la dueña.

Héctor Henriques

Héctor Henriques. Un sacerdote muy cercano a Manuel Gonzalez Cerejeira, obispo de Lisboa, cuya relación con Salazar ha sufrido cierto enfriamiento desde que este no ha dado tantos privilegios a la Iglesia Católica como sus vecinos españoles. Héctor es el enviado para molestar, sin éxito, a Salazar (una especie de desprecio enviando a alguien sin rango).

Nicolao Nunes

Nicolao Nunes. Subsecretario de Gobernación. Un funcionario de rango alto que está aquí por si hace falta una opinión experta sobre algún tema. Sería el equivalente a Google de la época.

Rogelio Rocha

Rogelio Rocha. Es un agente del PVDE. Está aquí para informar de los PJ. Estos no le conocen, pero mandar a vigilar a los vigilantes es la paranoia habitual de los servicios secretos.

La escena

Interior palacio

Esta es una escena complicada de jugar, lo sabemos y más siendo la primera escena de la partida, pero la idea es que des a los jugadores la oportunidad de interpretar a los personajes. Tienen que mentir y tienen que hacerlo muy bien. Los acaudalados asistentes (utiliza algún personaje de relleno) sienten curiosidad por saber quiénes son esos nuevos y aunque no serán inquisitivos, sí dejarán caer alguna pregunta: «¿A qué se dedica señor…? ¿Cómo dijo que se llamaba?» Antes de mentir, deben tener claro quién está en la fiesta. Si alguien se la da de escritor vanguardista, Daniel D’Cruz sabrá inmediatamente que está ante un impostor y lo relacionará con el PVDE. Juega con estas posibilidades para crear tensión y no les impidas amenazar a los personajes de relleno. Si han metido la pata, un «señor D’Cruz, sabemos lo suyo, sea discreto» será una buena forma de salir del paso. Son la policía secreta y todos tienen secretos que ocultar, que no les quepa duda.

Lo importante es lo que va a ir sucediendo delante de sus narices. Reuniones, insinuaciones. Quién esta con quién, cuanto tiempo y esas cosas. Por eso hemos preparado una serie de escenas para que las vayas incorporando a la velada según creas conveniente. Las importantes, las que les dirán quiénes son espías y quiénes no, las hemos subrayado. No les hagas realizar TA de Descubrir. Considéralo acciones automáticas (son agentes y están vigilando). Simplemente haz que la escena transcurra cuando algún PJ mire. Un tablero con los personajes marcados quizás te ayude a gestionar el ritmo. Por otro lado, todo el mundo acabará estando con todo el mundo, las escenas que marcamos solo son aquellas que llaman la atención, aquellas que se distinguen de la mera cortesía.

Si un personaje quiere acercarse a un grupo para escuchar, puedes hacer que supere una TA de Seducción (para hacerse el simpático y colarse en el grupo), de Escuchar, para oír de lejos o, incluso, Matar en Silencio (no es para matar, tranquilo) para acercarse con sigilo. Eso sí, si es descubierto, las conversaciones, si no lo fueran ya, se volverían intrascendentes.

Nota: no olvides lo que hemos comentado, los PJ sabrán quienes son la mayoría de la gente famosa. Los conocen. No sabrán quienes son los espías, pero después de la velada podrán obtener esta información en sus oficinas. Por ejemplo, saben quién es el ministro de asuntos exteriores español. Si le vieran hablar con el director de una revista de arte, sería raro, pero no tanto si habla con la responsable de una empresa conservera. Los PJ deberían sospechar del artista antes que de la empresaria. Sospechar de todo el mundo es sano en su trabajo, pero poco práctico.

También te recomendamos preparar fichas con los encuentros e ir poniéndolos a la vista según vayan ocurriendo para que cuando acabe la escena, los jugadores tengan claro qué ha pasado.

Hemos ordenado los encuentros por interludios y añadido unas cuestiones generales al final. Cada interludio es un momento de la escena y los hemos agrupado de forma que un mismo personaje no esté con dos personas a la vez. Así te será más fácil dirigir la escena. Los generales del final son cosas que podrán darse cuenta en cualquier interludio o directamente después de la velada cuando piensen en ella.

Interludio 1

Daniel D’Cruz habla con Salazar. Esta escena ocurrirá al principio de la velada. La conversación será breve y Salazar asentirá. Tras separarse, el dictador llamará un ujier y le dirá algo en confidencia. Este partirá raudo a otro de los núcleos. Esta escena tiene que ser previa a la llegada de Sabina Barros ya que lo que D’Cruz le pide al dictador es que invite a la bailarina a su círculo.

Juan Pujol habla con Nicolás Nunes. Es una conversación intrascendente, pero si la escuchan llegarán a oír como Juan Pujol comenta que se irá de Lisboa en unos días. Ya tiene los billetes del barco.

Popov habla bastante tiempo con Hayes. Parece que a Popov no le gusta el país, los Estados Unidos. Dice que son poco dados a la diversión y que no se arriesgan nada. Nota: es un reproche por no haberle contratado como espía, pero camuflado del típico comentario de un playboy.

Llegada de Sabina Barro. Llegará la última acompañada de un ujier e irá directamente a dar las gracias a Salazar con quien hablará apenas unos minutos. Le reirá una gracia y Salazar la perseguirá con la mirada cuando se aleje. Muchos asistentes varones también lo harán, al igual que Fabiana Ferreira.

Interludio 2

Gómez Jordana habla con Héctor Henriquez. Es una conversación espiritual en la que el ministro y Franco se interesan por el espíritu católico de Portugal. ¿Se están siguiendo los preceptos de la Iglesia? El sacerdote dirá que sí, aunque el gobierno sigue manteniéndose distante, a diferencia de España. Ambos personajes se dorarán la píldora un tiempo.

Ian Lancaster charlará un rato con Anselmo Almeida. Es una reunión de negocios. Ian le está proponiendo que su flota mercante empiece a colaborar en los convoyes al Mediterráneo, pero Anselmo no parece animarle que sus tripulaciones elijan bando en la guerra.

Ian Lancaster y Popov comparten un gesto desde lejos. Cuando creen que nadie se da cuenta, ambos agentes se hacen un gesto de complicidad, una sonrisa, un guiño. No llegarán a estar juntos y, de hecho, no se juntarán en toda la velada. Puedes pedir una TA de Alerta o de Descubrir para ver si se dan cuenta de esto.

Juan Pujol habla más rato de lo normal con el Oswald von Hoyningen-Huene. La conversación entre el refugiado y el embajador alemán es más distendida y larga de lo normal. Parece evidente que se conocen de algún otro sitio. Si escuchan la conversación, Pujol le estará hablando de su experiencia en Gran Bretaña, señalando que es un país que se derrumbará a sí mismo en unos años.

Malos gestos entre Gómez-Jordana y Hayes. Se notará en la cara de los hablantes que se han dicho cosas poco diplomáticas. Si hay algún PJ presente escuchará la conversación. Alguno de los presentes (no ellos) comentará que están preocupados por la situación en Timor y Campell replicará que a ellos les pasa lo mismo con Filipinas, a lo que el español añadirá que al menos en Filipinas les gobierna alguien que habla su idioma. Y ahí se lía un poco todo. Estos dos se lanzarán pullas toda la noche y salvo momentos puntuales el estadounidense le hará un férreo marcaje.

Daniel D’Cruz habla con Sabina Barro. De hecho, lo correcto sería decir que se le echa encima. Daniel está un poco obsesionado con la artista (intelectual y bíblicamente), pero ella le ha estado dando largas con la experiencia de su profesión. Sin embargo, en esta circunstancia, se muestra distante y él se enfada, aunque no lo expresa. Nota: creía que después de haber pedido a Salazar que la invitara a la zona principal, ella sería más solícita.

Interludio 3

Campbell parece reconocer a Popov. En un momento dado, Popov saluda al embajador británico como si no le conociera (muy en plan playboy) y, por un momento, el embajador se extraña (le traiciona el subconsciente). Se recompone en seguida y se hace el interesado preguntándole cosas.

Juan Pujol habla con el Gómez-Jordana y Franco. El refugiado también charla largo rato con el embajador y el ministro. La conversación es seria. Si la escuchan descubrirán que están hablando de forma críptica en plan: «nuestro asunto», «parece que todo se resolverá», «lo tendremos en cuenta» y cosas así.

Oswaldo von Hoyningen-Huene habla con Catarina Costa. Es una conversación amigable de dos personas que se conocen. Si la escuchan, Oswaldo se muestra preocupado por los envíos textiles a Alemania y Catarina le asegura que seguirán enviándolos mientras sigan cobrándolos.

Sabina Barros y Fabiana Ferreira hablan. Parece que ambas mujeres se conocen aunque su relación es distante. Como si algo hubiera ocurrido entre ellas. Si escucharán algo de la conversación, parece que una le pidió algo a la otra y esta lo rechazo.

Interludio 4

Popov habla con Gómez-Jordana y Franco. La conversación parece divertida pues todos se ríen. Si alguien escucha, Popov les estará comentando que recuerda un bar de Madrid, en la zona de la puerta del sol, una especie de cueva, al que le llevaron antes de la guerra. Dice que aún lo recuerda porque le costó dos días salir de allí de lo empinada que era la escalera.

Sabina Barro habla con Pablo Infante. Es Pablo Infante quién inicia el contacto y la conversación es más larga de lo esperable y, además, llama más la atención porque es la única conversación que tiene Pablo Infante que no parece pura cortesía. Sabina parece nerviosa y sus gestos la delatan. Si escuchan, ella estará preguntando cuándo ocurrirá, cuándo lo sabrá, aunque no dirá qué.

Generales

Ian Lancaster no se relaciona con los españoles. Puede ser casualidad, pero Lancaster no se ha acercado a los españoles en toda la velada. En realidad no es una escena sino la ausencia de una, algo que a los PJ les podría llamar la atención. Es una pista para que vean que no es el espía que buscan, pero quizás eso le convierta en el más sospechoso a sus ojos. Lancaster no tiene negocios con los españoles de la sala.

Nadie habla con Rogelio Rocha. Se limita a estar allí observando a los PJ.

Nicolás Franco y Gómez-Jordana no se separarán en toda la velada. Es como si uno no supiera estar sin el otro (o como si se vigilaran). No parece hablar entre ellos, pero uno está siempre presente en las conversaciones del otro.

Salazar habla con todo el mundo. No es que se vaya moviendo por toda la velada, sino que esta se mueve para hablar con él (los PJ también deberían hacerlo para cubrir su tapadera). Es el centro de atención y todos saben que no deben acapararle mucho tiempo. Hay dos personas con las que no se juntará: Nicolás Nunes (subordinado suyo, le ve todos los días) y Héctor Henriques (él también sabe jugar al juego de los desprecios). El resto hablarán unos minutos y se disculparán amablemente. Las conversaciones de Salazar son intrascendentes. Si alguien comete la descortesía de escucharlas, verá que comenta cosas de tendencias literarias, cuestiones económicas y corrientes artísticas. Parece interesado en las noticias que pudieran aportarle los extranjeros sobre sus países.

El final de la velada

En un momento determinado (después del interludio 4), Salazar comentará que ha sido una jornada agotadora, se disculpará con sus invitados y se marchará a su residencia cruzando el parque tras el parlamento. La fiesta irá languideciendo desde ese momento y los protagonistas se irán marchando. Lo normal es que los PJ se queden hasta el final por si hay algún dato más, pero nada nuevo descubrirán. Ha llegado el momento de recapitular (y de descubrir los indicios generales si no se han dado cuenta de ellos; puedes pedirles TA de Memoria o similar). También pueden pasarse por la oficina o hacer algunas llamadas telefónicas desde el mismo parlamento.

Lo que les debe quedar claro de la fiesta es:

– Ian Lancaster es un espía. Esto lo podrán confirmar en sus archivos (es raro que conozcan este dato). Según su información es un agente doble. No ha tenido trato con los españoles.

– Juan Pujol es un espía. De hecho lo tienen catalogado como un farsante que está pasando información falsa a los alemanes, pero la últimas referencias sobre esto son de hace unos años. Ha tenido una conversación con el ministro de asuntos exteriores y el hermano de Franco. Es probable que sea el agente que están buscando.

– Dusco Popov es un espía a sueldo. Trabaja para el que pague mejor. Al parecer ahora los que mejor pagan son los británicos. Ha hablado con mucha gente, pero también con los españoles, el ministro y el hermano de Franco. Es probable que sea el agente que están buscando.

– Sabina Barro ha hablado con el segundo de los españoles. No tienen datos sobre este tipo (sospechoso) y parece que ella le estaba pidiendo algo. ¿Quizás quiera volver a su país? Sí, tus PJ descubrirán en la oficina, que Sabina Barro es española.

– Pablo Infante es un espía. No hay nada que lo revele, pero de toda la delegación española es el único que no ha tenido contactos diplomáticos y nunca ha estado con sus compañeros. Se presentará como ayudante del ministro, pero no se le ha visto en ese papel. No hay información sobre el en los archivos y eso es muy sospechoso.

Cosas que tus jugadores creerán haber descubierto, pero que, en realidad, están ahí para despistar.

– Hay una relación sentimental entre Sabina Barro y Fabiana Ferreira. Esta es la razón de que la artista no haga caso al guapo D’Cruz y de la tensión entre ambas. La realidad es que el marido de Fabiana (ahora difunto, un accidente de caza) estuvo liado con la artista y la relación entre ambas nunca ha sido buena. Sabina asegura que no sabía que estaba casado, que le engañó, pero Fabiana no lo cree. Esto es conocido en los ambientes nocturnos de la ciudad (lo que molesta más a Fabiana) y los personajes lo descubrirán preguntando a los soplones habituales. D’Cruz no tiene nada que hacer con Sabina porque la mujer tiene sus propios problemas y una relación con un guaperas engreído no está en sus planes.

– La iglesia de Lisboa está conspirando con los españoles (la conversación de Juan Pujol con el sacerdote o de este con el ministro y Franco les puede llevar a pensar eso). No es cierto, la iglesia portuguesa no está tramando un complot contra Salazar para sustituirlo por alguien más afín como Franco. El PVDE lo sabría (su jefe se lo dirá).

– Hay una agencia paralela al PVDE. Es posible que lleguen a esa conclusión por la presencia de Rogelio Rocha y que piensen que hay otros interesados en el mismo tema. Esto se incrementará cuando vean a Rogelio en las siguientes escenas. Si investigan en su agencia, descubrirán que es un compañero (Puedes incluir alguna escena en plan «a mí no que soy compañero» si lo deseas).

Si tus jugadores se empeñan en estas tramas secundarias, déjales que las investiguen, pero sácales pronto del error o la partida te llevará más de una sesión.

Acto dos. Pesquisas

Cuando los personajes terminen de buscar datos, corroborar sospechas y atar cabos se les habrá echado la noche encima y será prudente que descansen algunas horas. Además, necesitan dejar un tiempo a los investigadores de la oficina para que reúnan toda la información. No hay un ordenador al que preguntar, sino un gris funcionario que tiene que hacer el trabajo de recopilar las fichas y preparar un informe. Además de lo comentado en el punto «El final de la velada», el informe de la mañana incluirá el hotel donde están alojados algunos de los sospechosos, así como la dirección de Sabina Barro.

Nota: la policía portuguesa recopilaba la lista de inquilinos de los hoteles todas las tardes y las procesaba por la noche. Es por eso que esta información no estará disponible hasta la mañana, aunque los PJ se pusieran a ayudar a buscarla.

La PVDE clasifica a los hoteles por número de X (de una a tres). Cuantas más X tenía un hotel, más lleno de espías solía estar.

Hotel Aviz

Hotel Aviz (XXX). Aquí se aloja Ian Lancaster y Dusco Popov. Tus personajes sabrán que el Aviz es uno de los hoteles preferidos por los espías Aliados, junto al Metropole (XX) y Europa (XXX). Ian solo tiene la habitación hasta esta noche, la salida está programada para esta misma mañana. Dusco tiene más días reservados. Nota: que Ian y Dusco compartan hotel podría explicar el saludo que se realizaron en la velada diplomática.

Hotel Suiço Atlántico

Hotel Suiço Atlántico (XXX) . El propietario de este hotel es un alemán y los personajes lo tienen catalogado como un hotel de espías alemanes, al igual que el Victoria (XXX) o el Duas Naçoes (XX). Juan Pujol está alojado aquí. Tiene la habitación hasta mañana.

Vivienda en la Rua de Angola. Esta es la casa de Sabina Barro, alquilada. El dueño es también el dueño del casino donde Sabina trabaja, quizás sea parte de su sueldo. Está situado en un barrio (Anjos) con fama de ser algo bohemio (y artístico). La oficinas del D’Cruz están cerca, en la zona de Intendente.

Hotel Avenida Palace

Hotel Avenida Palace (XXX) . Este hotel está al lado de la estación de tren de Lisboa y es muy utilizado por gente que está de paso en la ciudad. La PVDE sabe que hay un pasadizo del hotel que lleva a la estación de forma discreta, una ruta que han utilizado algunas autoridades para salir discretamente de la ciudad. Aquí está alojado Pablo Infante, lo que no deja de ser llamativo porque lo lógico es que se hubiera alojado en la embajada con su jefe. Se dice que el Avenida Palace es un nido de espías, en especial alemanes.

Lo que va a suceder

Cualquiera de los acontecimientos que te vamos a comentar a continuación puede no ocurrir por la intervención de los personajes jugadores, pero te comentamos lo que ocurre y por qué ocurre para que puedas improvisar si es necesario. Nos centramos, claro, en los sospechosos.

Ian Lancaster está alojado en el Hotel Aviz y allí desayunará leyendo un periódico inglés. Cuando acabe de desayunar dejará el periódico encima de la mesa (en cuyo interior hay información falsa del desembarco de Normandía) y se marchará a pasear por el centro de Lisboa (está comprobando si alguien le está haciendo un seguimiento especial). Por el centro comprará postales y sellos y de vuelta al hotel Aviz las rellenará y las entregará en conserjería para que las echen al correo. Son postales aparentemente inocentes con palabras cariñosas a sus amigos en Inglaterra. Son mensajes en clave para el MI6 (pero esa es otra historia). Comerá en el hotel y durante la comida pedirá un teléfono que le llevarán a la mesa. Hablará casi una hora (varias conferencias) con gente de Gran Bretaña. Todas las conversaciones son sobre fletes a determinados puertos portugueses y británicos. Parecen cosas de negocios. Alguien en Inglaterra que parece que está enfermo. Al terminar, recogerá sus cosas del hotel (una maleta), pagará la cuenta y se marchará en un taxi al puerto. Allí volverá a hablar por teléfono desde una cabina (esta vez es un familiar al que le pregunta por la salud de su madre). Al rato subirá al «Seas of Light», un barco mixto de pasajero y mercancía que lleva rumbo a Gran Bretaña. Viaja bajo bandera portuguesa por protección.

Juan Pujol desayunará en el hotel Souço Atlántico, luego se irá a la embajada alemana donde se pasará toda la mañana vendiéndoles información falsa y recogiendo información para vendérsela a los Aliados. Comerá en un restaurante barato (pero de comida típica) de la zona y pasará la tarde en la embajada británica (supuestamente vendiéndoles los informes falsos alemanes, pero en realidad pasándoles la información de verdad e informando de sus actividades). A la salida decidirá ir a cenar al hotel Avenida Palace (un nido de espías alemanes del que es asiduo) y luego regresará a su hotel. A la mañana siguiente cogerá un barco con destino a las Azores y de allí volará en avión a Gran Bretaña.

Dusco Popov está dispuesto a demostrar que es un auténtico playboy de la noche portuguesa. Se levantará tarde, desayunará rápido y se volverá a la habitación (en teoría a dormir, pero en realidad está preparando cosas). Al mediodía una desconocida preguntará por él en recepción y el bajará y comerán en el hotel. La desconocida, muy atractiva, es una señora de compañía que ha contratado. Comerán, subirán juntos a la habitación, luego saldrán a cenar la Avenida Palace donde las bebidas irán cayendo una detrás de otra y luego, los dos juntos volverán al hotel. La señorita lo abandonará a primera hora de la mañana.

Sabina Barrio saldrá temprano de su casa para ir a desayunar al hotel Aviz. Allí no hablará con nadie, pero a la salida recogerá un periódico inglés que ha dejado un agente para ella sobre la mesa. Con él en su poder se dirigirá al Mercado do Ribera donde comprará algunas cosas (dulces y conservas) y luego comerá con un hombre (desconocido para los PJ) en el restaurante Ibo (un restaurante asequible en la zona de la desembocadura famoso por su pescado). El hombre es un recién llegado de España, huyendo de la dictadura, y Sabina le conoce a través de los contactos que aún le quedan en su patria. Durante la comida le orienta de lo que debe hacer y evitar y le da la bolsa con comida para él, su mujer y sus dos hijos. El hombre no quiere aceptarla, pero al final la aceptará por los niños (y porque se mueren de hambre, pero no lo dirá). Tras esto, Barrio volverá a casa y estará allí hasta media tarde en la que saldrá para cenar con Pablo Infante en el Avenida Plaza. Allí, si nada lo impide, le pasará el sobre que había en el periódico inglés (no ha visto el contenido), volverá a pedir que salven a su familia y cogerá un tranvía para volver a casa a esperar acontecimientos.

Pablo Infante, el último de nuestros sospechosos, pasará la mañana en la embajada alemana organizando la entrega de la información y los alemanes opinarán que será más seguro que se la entreguen en la embajada de Madrid (y así evitan un incidente diplomático si les pillaran en Lisboa; no hay peligro de que eso pase en Madrid). Saldrá a última hora de la mañana y se dirigirá al consulado español donde trabajará en diversas material del ministro (esa es su tapadera) hasta la cita de la noche con Sabina Barro, en el Avenida Palace, su hotel. Cuando reciba la información, volverá a su habitación y a primera hora de la mañana, utilizando el pasadizo de personalidades del hotel, irá a la estación para coger un tren con destino a Madrid. Llevará consigo la documentación.

Una explicación adicional por si no ha quedado claro: Ian Lancaster es un agente de MI6 encargado, entre otras cosas, de hacer llegar información falsa a los alemanes. Conoció a Sabina Barro y sus problemas con el gobierno español (el encierro de su familia) y decidió utilizarla para sus fines. Le prometió información jugosa haciéndola creer que se había encaprichado de ella y quería ayudarla. Sabina se siente mal por aprovecharse del inglés, pero es él el que la está utilizando (y, por cierto, Ian sabe que la familia de ella está muerta y no se lo ha dicho). Sabina contactó con la embajada española de Portugal para hacerle llegar esa información y estos le dijeron que acudieran a la velada de Salazar para concertar una cita. Su agente se pondría en contacto con ella si era capaz de llegar a la zona donde estuviera la delegación española. Para conseguirlo utilizó a D’Cruz, llegó a la zona de Salazar y Pablo Infante la contactó y le dijo que cenaran juntos en el Avenida al día siguiente. Los planes encajaban porque Ian Lancaster le había prometido la información para el día siguiente, en el desayuno.

Vigilancia

Es probable que tus personajes caigan en la tentación de detener a todos los sospechosos y descubrir quién es el culpable a golpe de interrogatorio. Posiblemente fuera una acción válida en otro caso (contra comunistas, por ejemplo), pero aquí hay en juego cosas delicadas, diplomacia y acuerdos de alto nivel. No puede detener a un diplomático español, torturarle y luego liberarle sin que haya pasado nada. ¿Y si detienen a un espía Aliado a punto de firmar un beneficioso tratado comercial con ellos? No, en esta ocasión el jefe les pedirá ser quirúrgicos. Hay que pillar al espía en el momento correcto y con pruebas incriminatorias en la mano.

Quizás se les ocurra dividirse para vigilar a todos los sospechosos a la vez, pero recuérdales que no son agentes novatos (si lo fueran, no estarían en este caso). Lo de vigilar a los sospechosos es cosa de novatos. Ellos pueden dar órdenes de hacer una vigilancia y luego esperar resultados o hacer otras cosas mientras tanto.

La PVDE ya tiene un agente en todos los hoteles de la ciudad. Quizás el conserje de la recepción, el director, un botones o el detective del hotel, pero alguien tiene. Está ahí para informar de cualquier cosa sospechosa, pero también informarán de los movimientos de los que les avisen. Además, hay un tipo en la acera, apoyado en un quiosco, farola, banco con un periódico en la mano o un libro y un traje gris que también es de la PVDE y que está ahí como apoyo o para seguir a los sospechosos. Lo que hace esta gente es llamar a la oficina central, dar su código (agente 33/818) y la información (Fulanito ha salido del hotel a las 8.30). Esa información se procesa en segundos y se incluye en las investigaciones en curso (puede haber varias con el mismo sospechoso). Cuando los responsables del caso llaman a la oficina, le pasan el parte hasta ese momento (a las 8 ha pasado esto, a las 8:15 esto otro y así). Tus personajes deberán pedir a quién investigar y la oficina avisará a los agentes en sus puestos o mandará a alguno si el lugar no está cubierto (por ejemplo, la casa de Sabina).

En otras palabras, tus personajes tienen que decir a quién quieren vigilar y donde (información que ya tienen) y esperar resultados o hacer otras cosas mientras tanto.

Esta es la lista de las acciones de los sospechosos que irán recibiendo a lo largo del día. Cuando llamen, solo les darán las nuevas hasta el momento que realizan la llamada. Naturalmente, algunas cosas sólo ocurrirán si los personajes permiten que ocurran. Pueden impedirlo y romper la cadena de acontecimientos.

8:05 – Hay movimientos en la casa de Sabina Barro (la cortina se ha abierto).
8:25 – Sabina Barro sale de su casa. Va hacia el sur.
8:30 – Pablo Infante desayuna en el hotel Avenida Palace.
8:45 – Ian Lancarter empieza su desayuno en el hotel Aviz.
9:00 – Sabina Barro llega al hotel Aviz y desayuna sola.
9:30 – Juan Pujol baja a desayunar en el hotel Atlántico.
9:35 – Pablo Infante sale del hotel.
10:00 – Ian Lancaster sale del hotel.
10:05 – Dusco Popov baja a desayunar en el Aviz.
10:10 – Pablo Infante llega a la embajada alemana.
10:35 – Sabina Barro sale del hotel Aviz.
10:45 – Ian Lancaster compra postales y sellos en una tienda del centro.
10:55 – Juan Pujol sale del hotel, camina en dirección a la embajada alemana.
11:05 – Sabina Barro llega al mercado da Ribeira. Compra varias cosas.
11:30 – Juan Pujol llega a la embajada alemana.
11:35 – Dusco Popov vuelve a subir a su habitación.
12:0 – Ian Lancaster llega al hotel y sube a su habitación.
12:05 – Sabina Barro almuerza con un desconocido al que entrega la comida recién comprada.
12:10 – Pablo Infante sale de la embajada alemana.
12:35 – Pablo Infante llega a la embajada española.
13:30 – Ian Lancaster baja a comer al restaurante del hotel.
13:35 – Dusco Popov baja a comer al restaurante del hotel Aviz. Le está esperando una desconocida.
13:35 – Sabina barro coge un tranvía para volver a casa.
14:00 – Juan Pujol sale de la embajada.
14:15 – Juan Pujol se sienta en una terraza de la zona y come.
15:30 – Ian Lancaster pide un teléfono en la mesa del comedor.
15:35 – Dusco Popov y su amiga sube a la habitación.
16:00 – Juan Pujol llega al hotel Atlántico.
16:35 – Juan Pujol sale del hotel Atlántico y coge un taxi.
17:10 – Ian Lancaster abandona el hotel en un taxi.
17:15 – Juan Pujol llega a la embajada británica.
18:05 – Llamada telefónica de Ian Lancaster desde una cabina del puerto.
18:30 – Ian Lancaster embarca en el «Seas of Light».
18:35 – Pablo Infante sale de la embajada española.
19:00 – El «Seas of Light» sale del puerto. Ian Lancaster va dentro.
19:05 – Sabina Barro sale de casa.
19:30 – Sabina Barro y Pablo Infante se encuentran en el Avenida Palace y cenan juntos.
19:35 – Dusco Popov y su amiga salen del hotel y parecen pasear sin rumbo.
20:25 – Juan Pujol sale de la embajada británica.
20:30 – Dusco Popov y su amiga llegan al Avenida Palace y cenan.
21:30 – Juan Pujol llega al Avenida Palace. Cena solo.
21:40 – Sabina Barro se vuelve en tranvía a su casa.
21:40 – Pablo Infante vuelve a su habitación.
00:05 – Juan Pujol sale del Avenida Palace y vuelve a su hotel (Atlántico).
01:25 – Dusco Popov y su amiga salen del Avenida Palace y cogen un taxi a su hotel. Llegan 10′ más tarde.

Las localizaciones

Ahora vamos a contarte la misma historia, pero en vez de fijarnos en los personajes, nos fijaremos en los lugares y lo que se podrá descubrir allí. No, el editor no paga por palabras, creo que puede ayudar a dirigir la partida

Hotel Aviz

Hotel Aviz

Este hotel era uno de los más famosos y caros de Lisboa. Tenía una excelente cocina y un poco más tarde se convertiría en uno de los hoteles más famosos del mundo (varios artistas de Hollywood de los años 50 se hospedarían aquí). En esta época es el hotel de lujo para los extranjeros adinerados (o que quieran aparentarlo) y un refugio para los espías Aliados. Cuenta con varias plantas, cada una de ellas diseñada para poder convertirse en una o más viviendas. Al construir el hotel, el dueño no tenía claro que fuera a tener éxito y se planteó hacerlo para que fuera fácil convertirlo en viviendas y recuperar la inversión. Nunca hizo falta porque el hotel ya se hizo famoso en los años 40 y su fama no dejó de crecer.

En el comedor del hotel ocurrirá el encuentro entre Ian Lancaster y Sabina Barro. Es el encuentro en el que el primero le pasa la información falsa sobre el desembarco a la artista. La deja en un periódico que ella coge al marcharse.

La habitación de Ian Lancaster estará vacía un momento por la mañana nada más. Al mediodía también estará vacía, pero Lancaster estará en el hotel y será arriesgado visitarla. En ella no encontrarán muchas cosas a la vista porque el inglés ya lo tiene todo preparado para irse. Eso sí si revisan con cuidado su equipaje encontrarán raros cachivaches (bolígrafos estiletes, pitilleras que hacen fotos y cosas así). No encontrarán ninguna documentación comprometedora. Sobre la maleta hay una pequeña cartera de viaje en la que hay un billete de barco para esta misma tarde. El barco viaja de Lisboa a Plymouth.

Dusco Popov estará más tiempo en la habitación si cabe que Ian y no siempre estará solo. Podrán visitarla durante la hora de la comida (de 13:30 a 15:00) o a la hora que está sucediendo todo en el Avenida Palace (tercer acto, no es recomendable). Si consiguen entrar en la habitación, verán que no aparenta ser un tipo ordenado, pero escondido entre la ropa del armario encontrarán un portafolio con documentos. Popov tiene una sencilla marca para saber dónde dejó exactamente el pequeño maletín y si no se dan cuentan, él se dará cuenta de que alguien ha estado husmeando. Dentro del maletín encontrarán unos papeles que hacen referencia, en inglés, a una operación llamada Cockcade en la que se habla de la invasión de Francia y Noruega el próximo 7 de Junio.

Nota: la operación Cockcade era, en realidad, una operación de desinformación para hacer creer a los alemanes que el desembarco se produciría en Noruega y en Calais.

Hotel Suiço Atlántico

Hotel Suiço Atlántico

El hotel Atlántico está cercano a la desembocadura y no parece de los más lujosos del mundo. «Discreto y acogedor» es el lema de los dueños. Está en un buen entorno, lo que le hace atractivo para los visitantes y junto a él pasa una de las vías del tranvía (lo que también es interesante). Está construido en una pendiente lo que hace que las ventanas posteriores estén mucho más bajas que las delanteras (un detalle que no ha pasado desapercibido a los espías como ruta de huida).

En el Atlántico se aloja Juan Pujol y estará casi todo el día fuera de allí (salvo un instante que volverá a la hora de comer). Si los personajes investigan su habitación, descubrirán que Juan Pujol es un espía que trabaja por los alemanes (o eso parece) y les está haciendo llegar mucha información, pero un análisis detenido del tema verá que la mayoría de la información es inútil: llegadas y salidas de barcos a Lisboa y cosas así. Hay un mapa de la zona de Calais (Francia) donde el propio Pujol ha ido marcando lugares y fechas. La más próxima es el 7 de junio en la propia ciudad de Calais y alguno pueblos de los alrededores. Puede que también les llame la atención una guía turística de Gran Bretaña que hay en su mesilla. Es vieja y tiene algunos pasajes subrayados.

Nota: Juan Pujol espió para los alemanes mucho antes de hacerlo para los británicos como doble agente, pero las informaciones que les pasaba a estos eran inventadas, la mayoría de sus referencias estaban sacadas de una guía de viaje. Ahora, ya en el MI6, lleva la guía como fetiche.

Hotel Avenida Palace

Hotel Avenida Palace

Otro de esos grandes hoteles de lujo de la capital portuguesa y uno de los escenarios más activos de las intrigas políticas y de espionaje. Las habitaciones son amplias y lujosas y algunas tienen tanta altura que parece como si estuvieras en un palacete. En la cuarta planta hay un acceso que bajando por una estrecha escalera te permite llegar a la estación de tren. Muchos inquilinos lo conocen, pero quizás tus PJ no (aunque alguien de PVDE sí lo sabrá si preguntan). Pueden que no sepan su ubicación exacta, pero sí que existe. No olvides comentárselo cuando le hables de los tres hoteles al principio del acto 2; es importante para la escena final.

Nota: el acceso secreto a la estación de tren ha desaparecido en la actualidad. Si os alojáis allí en el futuro, no lo busquéis.

En el Avenida Palace está la habitación de Pablo Infante y estará fuera del hotel desde el desayuno hasta la cena. Si los personajes acceden a su habitación, tendrán claro que no se trata de un asesor del ministro de asuntos exteriores. De serlo, habría algunos papeles diplomáticos entre sus documentos. Al contrario, tiene mapas de Francia, guías de carreteras (Michelin), guías de viaje. No parece que los haya estudiado, sino que están ahí como documentación para después. También hay una cámara de fotos.

Nota: Pablo Infante no es un agente de campo aunque le hayan encomendado esa tarea, sino que es más un analista de información. Su trabajo consistirá en recibir la información y comprobar su veracidad antes de microfilmarla, llevarla a Madrid y entregársela a los alemanes.

En esta ubicación es donde ocurrirá el acto final de la trama con tres de los cuatro sospechosos en el mismo restaurante, pero todo ello te lo comentamos en el acto 3.

Mercado de la Ribeira y restaurante Ibo

Mercado de la Ribeira

El mercado es un establecimiento con una gran variedad de puestos de pescado, verduras y frutas y alguna carnicería y ultramarino. Hay también una tienda de dulces. Es un mercado de mucha calidad, bastante popular y con precios no excesivamente caros. No es especialmente barato, pero sí comparado con la calidad que ofrece. La gente del barrio compra aquí, pero también verán a gente del servicio doméstico de las casas adineradas de otros barrios comprando en los puestos. Cuando lleguen los PJ (si van), estará rebosante de actividad.

El restaurante Ibo es lo que en el mediterráneo llamaríamos chiringuito de playa, pero que es de ladrillo y piedra y no está junto a la playa sino junto a la ribera del Tajo. El concepto, sin embargo, es el mismo. Un sitio de comida abundante, rápida y no especialmente cara. Cuando Sabina Barro se reúna aquí con su acompañante, estará medio lleno. Estamos en mayo, en la costa Atlántica, y aún no han llegado esos días de verano que animan a pasear junto al río.

Nota: esta escena está incluida para despistar un poco a los PJ y para mostrar a Sabina como una buena mujer que se preocupa por ayudar a la gente. No es culpa suya haberse visto involucrada en conspiraciones de alto rango.

El acompañante de Sabina Barro es Leandro Gómez, un sindicalista de la CNT que ha escapado de España con su familia. Ha estado en la cárcel 5 años, condenado a trabajos forzados, pero le han liberado hace unos días. No se lo ha pensado dos veces. Ha cogido a su familia, escapado a Portugal (ha cruzado la frontera clandestinamente) y unos amigos de Madrid le han puesto en contacto con Sabina. Ella le ha ayudado, le ha conseguido billetes para salir de Portugal. Si las autoridades le detienen y demuestra tener los billetes, le dejarán marchar. En caso contrario, le devolverán a España.

Nota: Leandro Gómez debería ser un dilema moral para tus personajes (incluso para tus jugadores). Se trata de un pobre hombre que solo trata de conseguir una vida mejor para su familia, pero que ha tenido la desgracia de llegar en mal momento y contactar con la persona equivocada. Imaginamos que le detendrán y le sonsacarán todo (no se resistirá mucho). Cuando eso ocurra, tendrán que decidir si dejarle suelto (con el peligro de que luego le cuente todo a la sospechosa), retenerle algunos días en los sótanos del PVDE o hacerle desaparecer. Si se han metido mucho en su papel de agentes del dictador, quizás luego quieran darse una ducha.

Bar donde come Juan Pujol

Es un bar normal sin ningún atractivo especial ni nada importante para la trama. Juan Pujol no habla con nadie y no parece que haya dejado nada para que lo recojan otras personas. El espía elige el bar al azar. Es el primero que se encuentra en su camino.

Embajadas y consulados

Son tres las embajadas y consulados que aparecen en las localizaciones que visitan los personajes: la alemana, la británica y el español. Me temo que no son visitables. El PVDE es poderoso en temas más mundanos, pero infiltrarse en embajadas extranjeras queda más allá de su autorización. Pueden vigilarlas (y las vigilan) desde el exterior, pero colarse dentro es algo que está más allá de sus atribuciones. Quizás en países menos importantes podrían actuar, pero al gobierno de Salazar no le interesa ningún conflicto diplomático ni con británicos, ni con alemanes ni con españoles (en espacial estos últimos con los que comparte su única frontera terrestre).

Acto 3: la cena en el Avenida Palace

Todos los caminos llevan al Avenida Palace. Lo hemos hecho así por si tus personajes deciden centrarse en uno de los sospechosos equivocados. Aún si decidieran seguir a Ian Lancaster, les daría tiempo a llegar desde el puerto al hotel para ser testigos del último acto. De todas formas, esto es un truco narrativo y para que tus jugadores no se den cuenta de él (y puedas seguir usándolo en el futuro), elimina a alguno de los protagonistas de la ecuación. Tanto Juan Pujol como Dusco Popov están ahí para llevarles hasta el Avenida Palace (y para proporcionar tramas paralelas que investigar), pero no es necesario que los dos aparezcan en ese lugar (salvo que de verdad hayan seguido sus movimientos hasta allí antes de los acontecimientos que vamos a narrar; es decir, que les hayan ya informado de ello sus agentes). Si, por ejemplo, tus PJ han descartado a Popov, no es necesario que aparezca en la escena.

Pablo Infante y Sabina Barro se encontrarán en la recepción del hotel. Han quedado allí a esa hora por lo que no es extraño que esto ocurra. Él será amable (aunque en el fondo sabe que la está engañando porque su familia lleva años muerta) y la invitará a pasar al restaurante. Allí, primero, tomarán algo ligero (un Mateus Rosé, aunque esta marca no se haría famosa hasta unos años después). Después cenarán. La charla será intrascendente hasta llegar al postre en el que Sabina le pasará el sobre (sin disimular) y Pablo Infante lo cogerá y pondrá a su lado (también sin mucho disimulo). No abrirá el sobre (ver nota). Sabina le rogará que le diga cosas de su familia (lo que pondrá en apuros al espía español), pero saldrá del paso diciendo que se ha encargado de que los lleven a una casa en las afueras de Madrid y en cuanto vuelva a España los mandará en el primer tren a Lisboa con un visado. En este punto, Sabina llorará porque creerá que lo ha conseguido y el hombre se verá obligado a animarla (pasando apuros, tampoco parece muy ducho en el trato con mujeres).

Nota: Tus personajes también pueden estar en el local y Sabina no les recordará de la velada de ayer. Ya hemos dicho que no es una espía entrenada. No se fijó en la gente y estuvo solo pendiente de su propio asunto. Además, es de imaginar que los PJ irán un poco caracterizados al restaurante (y no vestidos de gala como ayer). Pablo, sin embargo, sí les reconocerá, pero no sabrá que van a por él (salvo que metan mucho la pata). Eso le hará cambiar su planes iniciales (irse por la mañana a España) y planea recoger sus cosas (las ha dejado preparadas antes de venir a cenar) y escapar por el pasadizo secreto que, indudablemente conoce.

Dusco Popov llegará con sus escandalosas maneras y acompañado de una belleza femenina. Todos se enterarán que llegan e interrumpirá todas las conversaciones, incluyendo las de Sabina y Pablo Infante que estarán con el segundo plato. Popov reconocerá a los personajes, pero le dará igual y decidirá quedarse porque imagina que va a pasar algo interesante. Nota: en realidad quiere saber qué está pasando. Cenará eligiendo cosas caras de la carta y terminará la cena con algunas bebidas espirituosas. No se inmutará si pasa algo porque sabe que la cosa no va con él (y además se queda para estar enterado). No ayudará a Sabina ni a Pablo Infante. Los espías no tienen amigos.

Juan Pujol llegará cuando Sabina y Pablo Infante casi estén terminando. Se sentará en una mesa y cenará sin hablar con nadie. No hará nada sospechoso. Pujol se marchará antes que Dusco Popov, salvo que ocurra algún incidente que desaparecerá como un fantasma. No se quedará a ayudar. Es un profesional.

Nota: Si no quieres que llegue, puedes hacer que se acerque al local, se fije en los PJ (si están fuera o en el interior) y que decida que ahí va a pasar algo y se marche.

A partir de la llegada de Sabina Barrio y Pablo Infante a la cena, los acontecimientos dependerán de la acción que decidan tomar los personajes. Si Pablo Infante no ha recibido aún el informe (Sabina no se lo ha dado) o no lo ha abierto (no lo hará hasta que no llegue a la habitación), negará cualquier conocimiento de su contenido. Se inventará que Sabina le estaba pidiendo un favor para ayudar a unos familiares en España y que se lo pidió en la recepción y que por eso él, que en el fondo es una persona de buen corazón, se citó con ella para ayudarla. Pensaba que en el sobre habría fotografías e identificaciones de sus familiares.

Podrán detener a Sabina en su casa después de encargarse de Pablo y de este cuando suba a la habitación, dándole tiempo a comprobar los documentos (a abrir el sobre). Sin embargo, Pablo Infante ha cambiado de opinión y saldrá huyendo del hotel enseguida a través del pasaje secreto. Se encaminará allí y su plan es llegar al tren (un tren que le está aguardando en la estación con personal español dispuesto a salir, una deferencia para con el ministro de asuntos exteriores) y salir lo más rápidamente posible (el tren tardará 10 minutos en arrancar). Como te hemos dicho, los personajes no conocerán el trazado del pasadizo, pero sí que existe y podrán imaginar que si no está en su habitación y no ha pasado por recepción, ha huido por allí.

Nota: si tus personajes han sido previsores, han previsto esta posibilidad y habrán cubierto todas las salidas de la planta donde está la habitación de Pablo Infante. En ese caso, Pablo disparará al PJ o PNJ que le impida escapar (ya sea por el pasadizo o por otro sitio) e intentará huir de todas formas.

En cualquier caso, lo más seguro es que los últimos acontecimientos se La próxima búsqueda es en la estación de tren.

Estación del Rossio

Estación del Rossio

La idea para esta escena final es dar un poco de acción a los personajes. Salvo alguna tortura o persecución, no habrán realizado ningún disparo.

La estación central de Lisboa fue construida a finales del siglo XIX y en su fachada y en sus detalles se nota el estilo entre el clasicismo y el modernismo. Tiene las puertas en forma de herradura y un reloj en una torre (algo muy característico de todas las estaciones fabricadas en esta época). La estructura metálica del techo es del propio Eiffel (sí, el de la torre). Para 1944 la estación ya está un poco desgastada por el uso, pero aun así no deja de ser sorprendente (no para tus jugadores que estarán acostumbrados a verla todos los días).

Una de las características de la estación es que las vías de tren están en la parte de arriba (elevadas sobre el suelo). Esto es así porque la estación está construida sobre una ladera y las vías de tren llegan por la parte de arriba. Los pasajeros deben subir para coger el tren.

Pablo Infante intentará alcanzar el tren español (una máquina y dos vagones) que se encuentra estacionado en una vía muerta al final de los andenes. Tendrá que subir las dos plantas, recorrer todo el andén y, al final, coger un tren que espera preparado a la izquierda. Si no le están persiguiendo, lo hará tranquilamente, pero si le persiguen, disparará en un par de ocasiones con dos objetivos: asustar a los perseguidores y avisar al personal del tren. Si lo hace, nuestros agentes se encontrarán enfrentados a tres militares españoles armados con pistolas y vestidos como agentes del tren. Su misión es entretener a los PJ hasta que el tren pueda partir (uno 10 minutos).

Nota: Un cuarto soldado español está en el cambio de aguja (a unos 200 metros de la estación) para impedir que nadie pueda bloquear el paso del tren o descarrilarlo.

Si el tren parte, a los PJ siempre les quedará la posibilidad de perseguirle en automóviles e intentar abordarlo en marcha. Entonces se tendrán que pelear con los soldados en el interior del tren. Tardará unas cuatro horas en llegar a la frontera española, siempre que a los PJ no se les ocurra alguna forma de detenerlo. En cualquier caso, tendrán que abordar el tren igualmente.

Capturar vivo o no a Pedro Infante no es importante, pero impedir que los documentos lleguen a su destino sí lo es. La misión se considerará un éxito si el plan del desembarco en Calais (falso, por cierto) no llega a los alemanes a través de los españoles.

Atacar el tren consular se considerará un incidente diplomático, pero Portugal se defenderá enseñando las armas y los soldados (fallecidos o no) que había en el tren. Además, aunque no en público, comentarán con Nicolás Franco (el embajador) que tienen los documentos que Pablo Infante consiguió. Las autoridades españolas preferirán correr un tupido velo sobre el asunto porque tampoco está el Régimen muy ansioso porque los Aliados conozcan su estrecha colaboración con los alemanes.

A modo de epílogo

Nicolás Franco no será sancionado por lo sucedido en Portugal y se las ingeniará para echar la culpa al ministro de asuntos exteriores (que lo organizó todo sin su consentimiento) y a Pablo Infante que o bien estará muerto o bien en manos de las autoridades portuguesas. Tampoco supondrá un descrédito para la carrera de Gómez-Jordana porque nunca estuvo convencido del plan (él es más aliadófilo en estos momentos). Naturalmente, si los PJ fracasan, se apuntará todos los méritos que pueda. «Nunca lo habrían conseguido sin mí» confiará a su hermano.

Salazar felicitará a los personajes supervivientes y se hará un funeral de estado con todos los honores a los fallecidos. Aunque si fracasan, se olvidará de ellos.

Sabina Barro será detenida por espiar para una potencia extranjera y al cabo de unos años será enviada a España donde acabará sus días en alguna cárcel franquista. Nunca volverá a ver a su familia. Fabiana Ferreira sonreirá cuando se entere de todo esto (algunos aseguran que brindará con champán). D’Cruz será investigado por la PVDE por colaborar con una espía. No le acusarán de nada, pero su acceso a los círculos de poder quedará vedado para siempre.

Si Pablo Infante llega a Madrid, la información llegará a los alemanes, pero aunque no llegará, Sabina solo era un engranaje más en la campaña de intoxicación de información que Ian Lancaster, Popov y Pujol han estado llevando a cabo. Cuando se produzca el Día D, los alemanes estarán convencidos de que el asalto en Normandía es una misión de distracción y que el verdadero desembarco se producirá en Calais.

El 5 de Junio de 1944, Portugal firmará un acuerdo con los Aliados por el que se compromete a abastecer sólo a los Aliados (en especial de Tungsteno / Wolframio). A cambio, los Aliados han prometido protección en caso de ataque español y una posición relevante en la futura Europa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *