Pangea – 3×06 – La larga espera

Y Kel esperó.

Le habían dicho que no lo hiciera, pero no obedeció. Los tikki no suelen obedecer las órdenes si no las comprenden o al menos eso se decía cuando la noche le sorprendió al raso y empezó a escuchar los ruidos de los depredadores nocturnos. ¿Qué puede hacer un pobre tikki solo en campo abierto? Exacto, recoger madera, varillas y trenzar cuerdas toscar con zarcillos. Estaba en ello, cuando en la lejanía, recortado contra la aurora nocturna vio la silueta del animal. Quizás un lobo, pero de un tamaño superior al que estaba acostumbrado. ¿Estaría solo?

Y Kel espero, subido a lo alto de la colina, sin perder de vista la entrada por si sus amigos volvían. Y desde allí, sus buenos ojos vieron como el animal se acercaba receloso cambiando de dirección mientras olfateaba en el aire a su víctima, al pobre tikki. Quizás le atemorizara y se marchara, pero no se hacía ilusiones. Kel cogió su lanza de madera endurecida al fuego y esperó. La negra punta se perdía también en la oscuridad de la noche. Sigue leyendo

Pangea – 3×05 – La entrada de la colina

La caravana continuó su camino con paso alegre. El agua del río Púrpura cantaba cuando esquiva las rocas y los saltos que el tiempo ha dejado en su curso. Es agua fresca, joven y el grupo sabía que se estaban acercando a su destino. ¿Qué cosas descubrirían en esa nueva tierra de la que les han hablado? ¿Cómo sería el nacimiento de aquel río que es la fuente de la prosperidad de Aguaclara?

Cuando el sol de la mañana empezaba a llegar a lo más alto, Aarthalas, que viajaba al frente, hizo una señal para que se detuvieran. Eso, para todos, significaba que podía haber peligro. No sacaron sus armas, pero se cuidaron de estar cerca de ellas. Un viajero prevenido llega a su destino.

Lobo se acercó al ver que la exploradora miraba al oeste, de espaldas al río. ¿Qué veían sus penetrantes ojos? ¿Quizás una manada de herbívoros? ¿Cenarían carne fresca? No, solo era una colina extraña, un montículo de tierra formado por el capricho de la Taga.

-¿Qué ven tus ojos?

Y la dwandir señala con el dedo y dice: Sigue leyendo

Pangea – El ayudante del chamán

El visitante de una choza o cueva de un chamán quizás se sorprenda al descubrir una pequeña figura de madera, toscamente tañada con dos generosos senos y un miembro viril formado por una cuerda trenzada, pero después deshilachada en su extremo. Se le llama «el ayudante del chamán» y es uno de los extraños instrumentos que permiten a estos individuos conectados con la naturaleza y la Taga, descifrar el clima y las lluvias. Gracias a ellos, los chamanes pueden predecir si el día será soleado o lluvioso, lo que es importante para saber dónde pacerán los animales o donde será más seguro encontrar frutos silvestres.

Ayudante de chamán

Los chamanes aseguran que su ayudante es una representación de la taga y aunque parece que no le guardan respeto (lo tienen colgado en cualquier parte en el exterior y no lo cuidan), no permitirán que nadie lo toque y de hacerlo, son capaces de lanzar alguna maldición al infractor. Según cuentan, el ayudante les susurra las predicciones sobre el clima. Sigue leyendo

Pangea – El Menhir de los puños

Menhir de Saint-Macaire-En-Mauges, Pays de la Loire, fotografía de Julio, CC BY 2.5

En algunas tribus mendwan, sobre todo si son numerosas, los chamanes elaboran a lo largo de varias estaciones lo que se conoce como el menhir del puño, un instrumento que sirve para medir y controlar el tiempo. Si bien algunos prefieren utilizar alguna formación rocosa de la zona, también se puede erigir la piedra en el lugar adecuado. Levantar el menhir es una actividad comunal y localizarlo, tallarlo y transportarlo puede requerir varias jornadas de duro trabajo. Se prefieren las piedras delgadas que no presenten incisiones o grietas que puedan debilitarlas en el futuro. El granito es el más deseado para esto, pero no es el único utilizado.

Alrededor del menhir erigido, se disponen piedras planas (en el lado contrario al sol) que suele preparar el propio chaman, aunque no es el encargado ni de tallarlas ni de colocarlas, solo las elige y dispone sobre la zona. Sigue leyendo

Pangea – 3×04 – El poder de Slissu

Tras la mala experiencia con el anciano que personificaba al Wukran, la caravana del lobo, a pesar del salir victoriosa del encuentro, se halla intranquila, temerosa de volver a encontrar al dador de males en cualquier recodo del camino. Slissu, que no es ajeno a esa sensación y a pesar de su carácter cerrado y huraño, les invita a todos a sentarse en torno a la hoguera aquella noche. Algunos tienen miedo porque Slissu no suele prodigarse en amabilidades, pero todos van, incluso Kel cree que es un buen momento de dejar las bromas en su sitio.

Y así, en aquel anochecer en el camino a Narava, todos los miembros de la caravana, incluso esclavos y bestias, se reunieron en torno a un fuego bien alimentado que se alzaba alto y brillante y arrancaba reflejos de la piel húmeda del h’sar. Cogió tres pellejos que había depositado junto a él y repartió bebida a los asistentes. Un gesto humilde que un orador tiene con su público. Era agua, lo que desilusionó a algunos, pero al probarla comprobaron que un agua tan fresca como nunca la había probado; desaparecía en su boca y traía recuerdos de los manantiales que surgían en las montañas, de los pozos oscuros que alimentaban los afluentes, de la lluvia limpia que caía al final del invierno. Sigue leyendo

Pangea – Cornoroco

Un habitante de Pangea ve ahí buenos instrumentos musicales

Los cuernos de los animales bovinos, además de para otros usos, se utilizan también para crear instrumentos musicales como los cornoroco. El nombre deriva de la palabra cuerno y el ruido que hacen al tocarlos «roc, roc». Para fabricar un cornoroco se buscan los cuernos de los animales viejos y, como estos suelen tener carne dura y no se cazan, los artistas siguen a las manadas a la espera que los animales más viejos mueran o sean alcanzados por algún animal. Cuando este termina el festín, recogen los cuernos. Se pueden usar cuernos de animales jóvenes, pero cuanto más viejo sea el animal, más anillos de crecimiento tendrá en la base del cuerno y más largo será el ruido que hace.

Tras recogerlo, el artista limpiar el interior del cuerno y luego deja que se seque colgándolo de algún lugar fuera del alcance de los insectos rastreros (el interior de una cabaña o colgado de la rama de un árbol. Tras varios días, el instrumento está listo para usarlo. Sigue leyendo

Pangea – Colgante Ululante

Un colgante ululante de imitación

Los arwan fabrican unos colgantes a partir de piedras de río redondeadas que recogen ellos mismos. Las pulen frotándolas contra piedras mayores y luego les practican un agujero en el centro con otras piedras más alargadas para poder atarlas. Algunos practican los agujeros golpeando la piedra, pero esto es bastante evidente en el resultado final y hace que la piedra no parezca auténtica. Con varias tiras de cuero de diferentes colores se trenza el hilo del que colgará la piedra. El trenzado tiene bastante trabajo y forma un adorno realmente llamativo en el canto de la piedra.

Para los arwan el colgante es un regalo de respeto o de amor que se hace a otras personas, a la pareja, a los hijos, a un familiar que marcha de viaje. No hay un motivo concreto, pero un arwan puede tener varios colgantes ululantes a lo largo de su vida. Los comerciantes de la zona aseguran que también los utilizan como un método de comunicación. El colgante al girar emite un sonido que recuerda al ulular de un búho. Según la longitud del colgante (de dónde lo coge el arwan) y el tipo de giro, puede hacer diferentes sonidos. Esas diferencias parecen formar un lenguaje propio que otros arwan entienden. Esta es la forma en la que se avisan de la llegada de extraños o de los acontecimientos que ocurren en cada tribu. El ulular del colgante puede escucharse a una o más jornadas de distancia. Sigue leyendo