Pangea – Las cubetas dwaldur

La fabricación del hierro con el que los dwaldur hacen sus armas y objetos es uno de los mayores secretos de esta raza, pero, al parecer, no les importa que se conozca uno de los instrumentos que utilizan para su elaboración: las cubetas dwaldur. También es cierto que se utilizan para otras muchas cosas y que incluso hay chamanes de otras razas que las utilizan.

Las cubetas dwaldur son dos cubos de diferente tamaño donde el pequeño encaja en el grande y deja una separación con el mayor. Esta separación, la distancia, no es importante y depende más del modelo y de la forma de fabricación de la cubeta. Algunas están talladas en piedra, otras en madera y algunas están hechas de arcillas secadas al sol.

Los dwaldur suelen ser bastante pragmáticos con las cubetas y no las adornan, pero los chamanes sí pueden incluir algunos adornos geométricos o naturales en la parte exterior de ambos cubos.

Las cubetas se utilizan para distinguir el material que compone una piedra (u otro objeto). Para ello, se llena el cubo interior de agua hasta que esta queda al ras con el borde, se pesa la piedra y se introduce en el agua del segundo cubo con cuidado de no salpicar. En función del peso y del agua derramada en el cubo más grande, los maestros artesanos dwaldur pueden conocer la composición de la piedra y saber si será buena para trabajarla o no. Sigue leyendo

Pangea – La mano de cuentas

La mano de cuentas es un instrumento que algunos chamanes de Tamora y alrededores utilizan para contar. Se trata de la rama de un árbol, en especial de madera dura, que ha crecido formando cinco ramificaciones o dedos. Los chamanes guían a la rama para que crezca de esta forma durante mucho tiempo; pinzan sus gemas, cortan sus hojas, quiebran las ramas en exceso. Solo cuando el tamaño es el adecuado, separan la rama del árbol y la dejan secar.

Por otro lado preparan las cuentas. Puede ser huesos cortados transversalmente como monedas, conchas, huesos de frutas o estar hechas con arcilla reseca al sol. Lo normal es que todas las cuencas sean del mismo material, aunque no tienen que ser todas iguales, pueden estar coloreadas o talladas de las formas más diversas. Lo que sí tienen todas las cuentas es un agujero que les permite entrar en las cinco pequeñas ramas que forman la mano de madera.

El uso de la mano de cuentas es muy sencillo. El chamán (o cualquier usuario) añade cuentas a cada una de las ramas cada vez que quiere contar algo. El secreto es no añadir una segunda cuenta en la primera rama hasta que todas las ramas no tienen una primera cuenta. Al finalizar la cuenta, el chamán solo tiene que contar la rama con menos cuenta para saber el número de manos contadas y contar el número de ramas con mayor número de cuentas para saber cuántas hay además de las manos. Se dice que algunos chamanes utilizan cuentas de diferentes colores para contar manos de manos (quitan todas las cuentas y añaden una de otro color a la primera rama para seguir contando. Pero los cuentos más increíbles señalan que los más habilidosos pueden sumar cuentas diferentes o restarlas gracias a esta ingeniosa herramienta de medida. En algunas ferias tikki, estos individuos suman las cifras que les va diciendo el público para admiración de todos los presentes. Sigue leyendo

Pangea – Hueso de la vinkana

En las chozas y cuevas de los chamanes no es raro encontrar un hueso largo con diferentes hendiduras y zarcillos atados en ellas. Suele tratarse de un fémur, pero si el animal es especialmente grande, puedes otros huesos de las extremidades. Sobre el hueso se realizan una serie de marcas, no muy profundas, que se reparten a partes iguales, de forma aproximada, desde la parte más gruesa del hueso de un lateral hasta la otra. Hay más de una mano de manos de hendiduras y la que queda en el centro suele estar pintada de color rojo o negro. Algunos huesos de la vinkana están más decorados, pero son la excepción. Trabajo de chamanes con tiempo libre.

Cada noche que pasa, el chamán (en realidad, alguno de sus ayudantes) ata un zarcillo verde a una de las hendiduras, de izquierda a derecha. La noche siguiente a la última, lo que hace es cortarlas todas y dejar la primera. Esta, la primera, suele ser una cuerda trenzada y adornada porque nunca se quita del hueso.

Los chamanes hacen esto para controlar el ciclo nocturno y saber cuándo será la próxima vinkana (la noche de más luminosidad). Esa noche es la que la cuerda del hueso está sola en el mismo. Cuando las ataduras llegan a la hendidura central marcada de negro o rojo, es la morkana, la noche más oscura. Sigue leyendo

Pangea – Vasija del tiempo

Vasija del tiempo - imagen de http://komyozan.org, http://komyozan.org/an-artists-eye-jomon-pottery-and-the-dirt

Una de las posesiones menos llamativas en el equipo de un chamán es la vasija del tiempo. No todos los chamanes poseen una, pero en las chozas o cuevas de aquellos que las poseen no llamarán la atención. Se trata de un recipiente campaniforme de no más de dos puños de altura y diámetro. Está fabricado de forma tosca y carece de marcas o decoraciones exteriores. El interior está untado de grasa vieja de animales impermeabilizando el interior y evitando que el agua que se pone en su interior alcance la arcilla con la que la vasija está hecha.

La vasija tiene un orificio diminuto en su parte inferior, en la punta de la campana. Y los chamanes suelen colgarla del techo o de una rama o de un trípode realizado con ramas con sogas vegetales trenzadas. Lo colocan a media altura, por debajo de la altura de sus ojos. De esta forma pueden ver las marcas que han hecho en su interior. Suelen ser círculos donde la arcilla está hendida a diferentes alturas. Las alturas de las marcas y el número de estas varían de chamán en chamán. Sigue leyendo

Pangea – Cuerda de nudos

Una cuerda de nudos moderna

La cuerda de nudos es una herramienta que muchos chamanes llevan al cinto y que parece que no tiene ninguna utilidad. Se trata de una trenza elaborada de muy diversos materiales (desde crines a tendones) que lleva diversos nudos equidistantes a lo largo de toda su longitud. Las hay abiertas y cerradas en las que el último nudo y el primero son el mismo.

Los chamanes las utilizan para medir el tiempo. Sujetan el primer nudo, cuentan una o más manos de latidos y pasan al siguiente nudo y así sucesivamente hasta que completan el tiempo a medir. Lo utilizan para controlar el tiempo de cocción de pociones y ungüentos e, incluso, en algunos rituales complejos. Algunos chamanes delegan esta tarea en sus aprendices por lo que también se puede ver una cuerda de nudos en sus cintos.

Algunos chamanes utilizan la cuerda de nudos para medir distancias pequeñas, en el reparto de carne tras la cacería, en el reparto de grano (miden la altura) y demás tareas domésticas. Se dice que hay chamanes que utilizan una cuerda de nudos especial con dos manos más dos nudos. Dicen que con ella pueden trazar líneas perpendiculares unas a otras. Una magia chamánica que solo está al alcance de los más preparados.

Fabricar una cuerda de nudos es sencillo una vez se tiene la cuerda trenzada o preparada, pero fabricar una buena cuerda de nudos es algo más complicado. Los nudos deben estar equidistantes para que puedan servir a los propósitos de medición y todos los nudos deben ser iguales para que no distraigan la concentración del chamán. Se dice que la fabricación de la cuerda de nudos es uno de los primeros rituales que debe superar un aprendiz y que hasta que no lo logra no se puede considerar un chamán en ciernes. Algunos aprendices incluso realizan viajes espirituales para lograr este objetivo.