1808 – Benito Ramón Hermida Maldonado

Benito Ramón Hermida Maldonado

Nació el 1 de Octubre de 1736 en Santiago de Compostela en una familia acaudalada, hijo de un notario, pudo cursar estudios en la Universidad de Santiago de Compostela y licenciarse y doctorarse en Leyes y Cánones. Más tarde sería catedrático de Decretales en dicha universidad, puesto que ocuparía hasta 1760 que se le nombró Juez de Imprentas y Librerías en el Reino de Galicia. Se convertiría en oidor de la Chancillería de Granada en 1768 y, ese mismo año, se convirtió en Regente de la Audiencia de Sevilla. Sigue leyendo

1808, Rojo y Oro – 2×02 – El bautizo de la «matafranceses»

La mañana se levantó torcida, o al menos eso piensa Chaparro mientras realiza el camino hacia la capital de la provincia. Su jefe ha tenido la ingeniosa ocurrencia de mandarle como un vulgar correo para unas peticiones al oficial superior de su orden. Necesitamos más gente, más armas, más municiones o más dinero para pagar lo anterior. Cuando te vea, había dicho el hijo de mala madre, sabrá que estamos en apuros gordos y entenderá mi carta. Y no es por el viajecito. A quién no le apetece cabalgar por estos caminos lleno de bandoleros, de guerrilleros estúpidos o, pero aún, de franceses en una fría mañana de final de invierno. Con lo bien que estaría él con una frasca de vino y unas castañas para contar las horas. Sigue leyendo

1808, Rojo y Oro – 2×01 – La muerte de Padilla (2ª parte)

Madales y Chaparro están desolados. El primero se aferra a la chaqueta verde de Padilla como si al soltarla éste pudiera desaparecer para siempre. Chaparro maldice y lanza juramentos como si mañana no hubiera un Dios que pudiera juzgarle: “Como pille al malnacido…” murmura antes de lanzar una nueva serie de improperios que hacen que algunos animales nocturnos huyan asustados. Allí, en medio del silencio nocturno de España, el dolor es más grande y la pena más honda. ¡Maldito Padilla! ¿En qué demonios andaría metido sin avisarnos? Sigue leyendo

1808, Rojo y Oro – 1×14 – La muerte de Padilla (1ª parte)

Madales y Chaparro están en la taberna El Cojo narrando al detalle la Batalla de la Tórtola y según la van contando a los nuevos parroquianos que pasan por el negocio, la T se va haciendo más grande, así como el número de enemigos a los que se enfrentaban. Madales no participa mucho, pero Chaparro está en su salsa y, extraño en él, se quita méritos en la victoria. Todo fue gracias a Padilla, él es el verdadero artífice de nuestro éxito. Sigue leyendo

1808 – 1×13 – Cazando al falso agente (sinopsis)

Por: Don Toribio Hidalgo

Rojo y Oro

Una vez ubicado en su alojamiento el verdadero agente de la Junta, los miembros de la Hermandad se encontraron con un dilema. ¿Quién era el que llegó antes y se hacía llamar Bowfield? ¿Quizás un espía francés o un espía de Fernando? ¿Y qué interés tenía en conocer las cuitas de un pueblo o de unas gentes como ellos?

– Haciendo preguntas no vamos a atrapar a ese mala madre que quería regalar Baleares. Debisteis dejar que lo rajara cuando lo intenté- resolvió Chaparro las cuestiones. Sigue leyendo

1808 – 1×12 – El agente de la Junta (sinopsis)

Por: Don Toribio Hidalgo

Rojo y Oro

El jefe llamó a Padilla a su despacho, lo que, en el viejo idioma de la Hermandad, significaba que había algún asunto turbio entre manos y la autoridad ya había encontrado voluntarios. La faena encargada, sin embargo, no parecía tan desagradable. Quizás había que revisar los manuales. Por boca de su jefe, Padilla supo que un agente de la Junta Central se alojaría esa noche en el pueblo y que continuaría su camino al día siguiente. Su deber era protegerle, darle escolta mientras estuviera en el pueblo y acompañarle hasta las lindes a la mañana. Sigue leyendo

1808 – 1×11 – El extraño caso del doble asesino (sinopsis)

Por: Don Toribio Hidalgo

Rojo y Oro

Empezaba mayo a florecer y se iban los humores del invierno, cuando hasta las dependencias se acercó Doña Matilda, la mujer de un campesino con buenas tierras pero escasas manos en esos días, interpelando a voz en grito contra Chaparro. “¡Asesino!” le gritaba sin rubor “¡Has mata’o a mi Viçentita, asesino!” se le atropellaban las palabras. Sus gritos no pasaban desapercibidos y poco a poco se fue acumulando ante el cuartel una muchedumbre entre curiosa y enfurecida que esperaba sin disimular que aquello evolucionara en un linchamiento. “¿Hace cuanto que no tenemos uno?“. Sigue leyendo

1808 – 1×10 – El invierno (sinopsis)

Por: Don Toribio Hidalgo

Rojo y Oro
Las nieves han caído en la localidad y su manto blanco ha cubierto completamente los caminos, tanto desde el norte como desde el sur. Las reses, las pocas que dejaron los franceses, permanecen en los establos y pocos se aventuran a salir a las calles esperando días mejores. No es este el caso del grupo Rojo y Oro porque en estos malos días, aprovechando el mal tiempo, muchas alimañas (de dos patas) se acercan a la ciudad. Sigue leyendo

1808 – Pedro Agustín Echevarri Hurtado de Mendoza

Por: Don Toribio Hidalgo

Este largo nombre esconde la figura de un militar español nacido en Sestao (Vizcaya) en 1756. En sus primeros años estuvo persiguiendo bandoleros y asaltantes de caminos en Andalucía, pero fue nombrado teniente de las compañías veteranas de Canarias en 1780 en virtud de los méritos de sus hermanos. En aquellos años no era raro que el rey, en este caso Carlos III, recompensara el trabajo o la lealtad de una familia con un puesto militar para uno de ellos. Hoy día lo llamaríamos enchufismo, pero en el siglo XVIII se consideraba una gracia real. Gracias a ella, Echevarri entró en el ejército. Intervendría en las guerras en África contra los argelinos (en Orán) y más tarde lucharía contra los ingleses con el regimiento de Ceuta. Finalmente, en 1793, en el Rosellón, contra los franceses donde alcanzaría el grado de capitán y donde luego sería asignado como comandante agregado a un batallón franco. Finalizaría esta etapa de su carrera en el regimiento de Barbastro.

Puente de Alcolea
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1808 – 1×09 – El Inquisidor (sinopsis)

Por: Don Toribio Hidalgo

A la localidad llega, acompañado por tres hombres de armas, D. Francisco Jiménez de Cuesta, un religioso de gran nivel, modales duros y mirada fría. Sin saludar y mirando a los aldeanos con aire de superioridad, se dirige a la iglesia y al no hallar al párroco interroga a unos pobres niños cercanos quienes, más temerosos que curiosos, parten raudos a la taberna donde, sin duda, el párroco apura su primer almuerzo de la mañana. Don Manuel, perdido el resuello, consigue llegar a la plaza y saludar casi adecuadamente a su extraño visitante. Sólo entonces, D. Francisco baja de su caballo y al quitarse el sayo se le ven los símbolos de una orden religiosa. Dicha información no tarda en circular por la localidad y todos creen que es algún tipo de obispo o cardenal viajando de incognito. Sólo un cura de alto rango, dicen, viajaría con tres soldados. Sigue leyendo