Eriloe – La flota perdida

Es un cuento que los viejos marineros utilizan para asustar a los novatos. Una amenaza de una fantástica flota formada por una decena de barcos de la época del Emperador y las grandes exploraciones. Con el tiempo y siempre según la narración de estos viejos lobos del Vacío, la flota ha ido creciendo porque cada aeronave que se pierde es atrapada y unida al colectivo donde sus marineros, desesperados por no poder tocar tierra, se vuelven criaturas muertas en vida y sus llantos se oyen como crujidos en la lejanía.

Lo que esos narradores de cuentos no saben es que la Flota Perdida existe de verdad y tiene su origen en una expedición financiada por el Emperador para descubrir el fin del mundo. Los eruditos de la época creían que alrededor de Eriloe existía una tierra que rodeaba a todas las tierras conocidas y hacía de borde o contención de toda la bruma del Vacío. Era la explicación más que toda la bruma que se ve al navegar no se dispersara, como ocurre con las nieblas matinales o con las nubes tras la tormenta. Sigue leyendo

Eriloe – Paga, amigo, y entra

Xâlin, Solario 1547

Emblema de los Cinco de Ôs

Se pertrecharon en Xâlin, la ciudad que daba nombre a la isla y que hacía las veces de segunda capital del reino. Era una ciudad cara en la que tuvieron que regatear mucho y, como pronto descubrieron, ocultar su intención de ir a las cadenas. En ello, Siguro, el hacedor de historias, demostró que no era una carga para el grupo pues competía en inteligencia con Roba, pero le ganaba en labia. Los lugareños, como se enteraron, tenían cierto temor a las cadenas de las que no esperaban nada bueno y cada vez que alguien se acercaba a ellas con intención de entrar, alguna desgracia acontecía en la zona: tifones, incendios, enfermedades). No, mejor dejar tranquilas las historias del pasado con toda su magia y poder corrupto. Aquello, naturalmente, hizo que su deseo de salir hacia allí se acrecentara. Sigue leyendo

Eriloe – Uno más

Xalîn, Lluvio 1547

Emblema de los Cinco de Ôs

Expulsados de la biblioteca, a pesar de haber salvado a los escribas, decidieron que no descubrirían más cosas de su destino que, por otra parte, eran muy pocas. La isla estaba recorrida longitudinalmente por montañas y decidieron sortearlas por el camino del sur. Era un poco más largo, pero también más civilizado y sería más fácil proveerse de pertrechos cerca de su destino. Sortearon varios arroyos que nacían en las montañas y que, junto al rico sustrato, favorecían el crecimiento de vides en ese lado de la isla. Aquello era un tesoro para los isleños que consideraban cualquier comentario hacia sus vinos como una afrenta nacional. Se decía que, antaño, hubo guerras por dicho motivo. Ahora, el único recuerdo de esos caldos era el olor a tierra mojada por las recientes lluvias.

-Permítanme que me presente -apareció un desconocido anunciando que pronto dejaría de serlo; llevaba ropa de viaje polvorienta, un pequeño zurrón y una pequeña mandolina a su espalda-, mi nombre es Siguro el hacedor de historias y he escuchado a las buenas gentes de los caminos que os dirigís a la cadena. -No dio tiempo a una respuesta-. Permitidme acompañares nobles señores y damas. Seré más pequeño que la sombra de una mosca y ni siquiera escucharéis el sonido de mi voz si no lo deseáis. Sigue leyendo

Eriloe – Demonio en el abismo (2ª parte)

Xalîn, Lluvio 1547

Emblema de los Cinco de Ôs

El demonio les derrotó. Eran solo dos y no tenían ni la fortaleza de Gorusa ni la sabiduría de Roba. Si hubieran tenido al menos la de la segunda, no habrían bajado allí solos. Huyeron y el demonio que ansiaba su sangre les persiguió. Piedras derrumbadas, vigas de madera partidas, cascotes, restos por todas partes y el sonido jadeante de un ser que no está acostumbrado a que la comida corra.

La escalera de madera putrefacta se hizo añicos y Tempesta tuvo que librar el último tramo de un salto. Aquello retuvo a la criatura un instante y les dio un respiro. La oían moverse, en círculos, como una especie de ocho o de símbolo del infinito más deprisa cada vez y, de repente, saltó y su boca negra llena de infectos dientes asomó por el agujero. Poco faltó para no agarrara a uno de los dos. Sigue leyendo

Eriloe – Demonio en el abismo

Xalîn, Lluvio 1547

Y como habían imaginado, algo oscuro y retorcido se escondía en las tinieblas de aquellos pasadizos bajo la biblioteca. Un ser de odio que impregnaba los abovedados pasadizos y el alma de la gente que cometía el error de internarse en ellos. Encontraron un primer cadáver tras bajar por unas escaleras que no invitaban al tránsito, tras descender un poco más animados por el «solo estamos mirando«.

Valtar y Tempesta no estaban solo mirando y en la biblioteca quedaban Gorusa y Roba, ignorantes de la aventura que corrían sus compañeros por cuenta propia. ¿Se enterarían alguna vez de su destino si les pasaba algo? Ambos creían que sí, que harían algo por encontrarles, que la muchacha que les había señalado el camino, también se lo señalaría a ellos. A pesar de esta pequeña duda, siguieron adelante.

—La energía mágica fluye por este lugar —afirmó Tempesta que podía verla como si fueran corrientes de agua aún más negra que donde estaban— y parecen hundirse aún más y más en el interior de la ciudad. La última vez que vi algo parecido estábamos en Ôs, pero no es el origen de ese cadáver, su muerte es mundana, animal. Sigue leyendo

Eriloe – La pluma de la montura del vacío

Las monturas del vacío son unas aves migratorias que surcan los cielos de Eriloe y que tienen una envergadura que puede superar los 3 y cuatro pasos. Son blancos, pero no como la nieve, sino más parecido al blanco de las nubes, pero cuando llegan a los lugares donde pasan el invierno o el verano, sus plumas cambian de color y se vuelven pardas y verdes. No las mudan, que es lo primero que se creyó, cambian de color.

Pluma de montura de vacío cargada. Imagen de Alan Levine de Dominio Público CC0

Pluma de montura de vacío cargada. Imagen de Alan Levine de Dominio Público CC0

Esta característica es gracias a una circulación que tienen dentro de sus enormes plumas que al llenarse de reservas de alimentos cambia el color. Cuando esto fue descubierto por algunos escribas de Cargrum, pensaron que podría utilizarse en la escritura de manuscritos y, efectivamente, las plumas blancas desprendidas (o arrancadas) de los pájaros eran capaces de almacenar la tinta por capilaridad y luego liberarla poco a poco mientras se escribía. Sigue leyendo

Eriloe – El misterio bajo la biblioteca

Xalîn, Lluvio 1547

Emblema de los Cinco de Ôs

Ella era una joven que separada de su clan, o como se llamen entre ellos, se había sentido atraída por las palabras encerradas en los libros. ¿Cuántos años llevaba escuchando a los escribas en silencio? Había aprendido su lengua y sabía leer varios idiomas, o eso les dijo a Valtar y Tempesta, quienes, a pesar de sus instintos no acabaron con la desaliñada mujer nada más verla y le dieron tiempo a explicarse.

Ella les explicó que no vivía en la biblioteca, aunque pasaba parte del tiempo en ella. Vivía debajo, en unas cuevas bajo la ciudad, junto a otra mucha gente, pero aquel ambiente no le gustaba. Estaba oscuro y siempre tenía miedo que el demonio la atrapara. Solo bajaba a buscar comida (si no podía robársela a algún escriba dormido en su trabajo) y nunca se quedaba demasiado tiempo. Sigue leyendo

Eriloe – El pez comededos

Un pez comededos criado en cautividad

El pez comededos es un habitante de los ríos y riachuelos bajos la protección de los bosques, le gustan las corrientes rápidas, pero no muy frías y es omnívoro (es capaz de comer casi cualquier cosa aunque su dieta es principalmente vegetal. Es de hábitos nocturnos, pero en zonas con mucha sombra puede permanecer activo gran parte del día. Los ejemplares normales miden un pie de largo y no representan ninguna amenaza, pero algunos alcanzan un paso de largo e incluso más.

A diferencia de otros peces, el pez comededos no tiene escamas, sino que tiene el cuerpo cubierto de una capa de quitina. No le otorga una resistencia especial a un impacto (no le da armadura), pero es capaz de resistir un pisotón inintencionado. Además, en sus aletas y en su dorso tiene espinas que harán desistir a algún depredador y que resultarán dolorosas para el que dio el pisotón sin darse cuenta (daño tipo 0-2, mínimo 1). Su boca es una enorme ventosa equipada con una mandíbula circular llena de pequeños colmillos. La utiliza para sujetarse a la corriente (en realidad el pez no sabe nadar) y para cortar su comida. Puede arrancar algas de la roca, moluscos, incluso cortar trozos de un animal (daño I-4, mínimo 1). Sigue leyendo

Eriloe – Secreto entre libros

Xalîn, Lluvio 1547

Emblema de los Cinco de Ôs

—Sólo un loco se adentra en una olvidada ruina sin haber estudiado antes su origen y las leyendas locales.— Estas fueron las sabias palabras de Roba y la razón por la que los Cinco se adentraron en la biblioteca de Xâlin antes de acercarse a ver la maravillas de las cadenas de Pel.

Los eruditos del lugar les recibieron con esa fría cordialidad de aquel que piensa que les estás interrumpiendo el trabajo con tonterías. Las leyendas sobre las cadenas son tantas como ancianos de las islas. Cada uno se ha inventado una y estas han pasado de generación en generación, pero nuestros aspirantes a eruditos no desesperaron y consiguieron permiso para consultar los polvorientos legajos, cuanto más viejos, mejor, por supuesto.

¡Ay! La lectura no está hecha para todos los seres y no Tempesta y Valtar no tardaron mucho en encontrar otra ocupación. ¿Cuántas habitaciones crees que puede tener este sitio? Y, naturalmente, se perdieron y se toparon con un misterio más antiguo quizás que aquel que sus compañeros aplicados estudiaban en la sala de lectura. Sigue leyendo

Eriloe – El Cazador de Dragones

Xalîn, Lluvio 1547

Emblema de los Cinco de Ôs

El secreto de la Tumba de los Susurros quedó al descubierto y el triste destino del hijo del anciano de Xâlinsu quedó desvelado. Nunca más volvería a verle, pero, al menos, ya podría descansar tranquilo. El hijo llevaba un anillo en uno de sus índices y entregárselo fue la prueba que necesitaba para creer lo que le contaron. Con lágrimas en los ojos y agradeciéndoles la cortesía, les habló de un misterio aún más grande que el de la Torre de los Susurros.

A su padre se la había contado su padre y a este el padre de este y así desde una época que todos parecían haber olvidado a conveniencia. En esos años, las grandes criaturas del Vacío aún rondaban las islas como esperando que se fueran a precipitar y así devorar a quién en ellas habitaba mientras caían. Pero también fue en esa época cuando llegó del norte Curansu de quién se decía que era hijo de un hombre y una gigante y que había heredado la fuerza bruta de ella y la astucia de él. Curansu se ganó cierto renombre como cazador de bestias y aún solo era capaz de enfrentarse a los osos y a los lobos en solitario. Algunas criaturas salvajes se extinguieron en esos años gracias a su hacha barbada de largo mango, pero que manejaba con una sola mano como si fuera tan ligera como una pluma. Sigue leyendo