Pangea – 3×03 – La noche corta

Dicen que el Wukran camina por la tierra en las noches cortas del verano. Dicen que lo hace porque es cuando menos se le espera, cuando la gente cree que está más protegida y es por esa creencia que muchos caen bajo su embrujo. La locura de las noches cortas del verano afecta a bestias, a esclavos y a seres libres.

Se empieza durmiendo mal, con sueños ligeros, llenos de pesadillas, que están alimentados por las historias que se cuentan al abrigo del anochecer y fortalecidos por el cansancio de las largas caminatas. El zumbido de los mosquitos no deja dormir y sus picaduras hacen del día una tortura de picores y alivios más o menos inefectivos.

El mal dormir, el mal descansar, afectan pronto a los humores y las palabras se responden con frases cortas o con gruñidos y cosas que hubieran resultado indiferentes se responden con malos gestos. Es ahí cuando el Wukran empieza a hacer efecto y cuando cualquier nimiedad se convierte en una ofensa.

Dicen las leyendas que la caravana del Lobo fue afectada en una ocasión por dicho mal camino del desierto. El Lobo hacía guardia en medio de camino, malhumorado, molesto y aferraba su lanza hasta blanquear sus nudillos. Y entonces, en el momento más oscuro de la noche apareció un anciano que vestía viejas pieles que parecían a punto de caerse y se apoyaba en un cayado de retorcida madera ennegrecida por el uso. Sus manos tenían dedos largos con las articulaciones muy marcadas; sus uñas desconocían el agua. Y el anciano miró al Lobo con media sonrisa que dejaba ver sus dedos amarillentos. Sus pupilas parecían no tener párpados y le miraron como si pudieran atravesar y capturar su espíritu. Ojos rojos que reflejaban las llamas de fuegos inexistentes. Sigue leyendo

Pangea – La planta Bumbum

La planta bumbum, de la familia bella pennenis

La Bella Perenne es una planta que florece casi todo el año y que tiene una flor parecida a la margarita, pero con más pétalos y más delgados. Existe una variante en Pangea conocida como Bella Explosiva o, simplemente, planta bumbum.

Se trata de una planta rastrera que cubre amplias extensiones de terreno varias varas de lado con un tupido follaje verde y flores de color anaranjado. Por el color de sus flores es como se la distingue de la planta común que suele tenerlas blancas, a veces rosas. La flor se convierte en un fruto de color negro con unos pelos de color naranja similares al melocotón, pero más largos. Son un poco urticantes, pero nadie los notas porque el verdadero peligro de toar los pelos es que provoca la reacción del fruto y éste explota. Los habitantes de Pangea desconocen qué es lo que hace que el fruto estalle, pero los chamanes especulan con la posibilidad de que almacene agua o aire. Sigue leyendo

Pangea – 3×02 – El Caminante

Viajar solo por Pangea es una temeridad. Lo más fácil es que algún depredador acabe con tu vida mientras duermes o mientras transitas por algún lugar peligroso, también puedes ser víctima de un accidente y que nadie te socorra o que algún grupo desaprensivo acabe con tu vida. Un viajero solitario se esconde, se esconde por su vida. Es muy raro verlos por los caminos y las caravanas, cuando esto ocurre, se ponen inmediatamente en guardia: quizás sea una añagaza para atacarlos cuando se confíen o, peor aún, quizás sea un engendro del Wukran dispuesto a devorarlos.

La caravana del Lobo se detuvo cuando descubrieron a aquel mendwan haciéndoles señales en mitad del camino. Todos adoptaron posiciones defensivas en torno a las bestias de carga, incluso los esclavos agarraron palos para defenderse y defender la carga. El último ataque, nada más salir del refugio de invierno, había sido realmente duro. El líder de la caravana se adelantó unos pasos y, sabiéndose cubierto por Aarthalas, hizo señal al viajero para que se acercara. Sigue leyendo

Pangea – 3×01 — Refugio de invierno

—Deberíais quedaros unos días más —dice un anciano jefe del grakin esperanzado por contar con la ayuda de la caravana.

—Las bestias de carga y los esclavos están engordando. No es bueno que ellos engorden y nuestras reservas se vayan reduciendo.

—Algunas cosas nuestras lleváis.

—Y por eso mismo debemos partir antes de que las echéis de menos —y ambos rieron.

El jefe se dio por vencido.

—Intenta no tardar tanto la próxima vez.

—Así lo haré.

Y aquella respuesta fue suficiente.

En esa fría mañana de finales de invierno, la caravana del Lobo se puso en marcha con pereza, como intentando romper la escarcha que se había acumulado en los huesos. Aarthalas abrió camino con pequeños saltos, contenta de salir de una vez de un lugar civilizado o quizás porque sabía que pasarían cerca de las tierras donde vive su gente. Kel no está contento porque para él ha sido una época de descanso y reposo bien ganada. A diferencia de Slissu que no va a echar de menos a esa gente que le miraba como si fuera un víbora rezumando veneno. Sigue leyendo

Pangea – La mano de cuentas

La mano de cuentas es un instrumento que algunos chamanes de Tamora y alrededores utilizan para contar. Se trata de la rama de un árbol, en especial de madera dura, que ha crecido formando cinco ramificaciones o dedos. Los chamanes guían a la rama para que crezca de esta forma durante mucho tiempo; pinzan sus gemas, cortan sus hojas, quiebran las ramas en exceso. Solo cuando el tamaño es el adecuado, separan la rama del árbol y la dejan secar.

Por otro lado preparan las cuentas. Puede ser huesos cortados transversalmente como monedas, conchas, huesos de frutas o estar hechas con arcilla reseca al sol. Lo normal es que todas las cuencas sean del mismo material, aunque no tienen que ser todas iguales, pueden estar coloreadas o talladas de las formas más diversas. Lo que sí tienen todas las cuentas es un agujero que les permite entrar en las cinco pequeñas ramas que forman la mano de madera.

El uso de la mano de cuentas es muy sencillo. El chamán (o cualquier usuario) añade cuentas a cada una de las ramas cada vez que quiere contar algo. El secreto es no añadir una segunda cuenta en la primera rama hasta que todas las ramas no tienen una primera cuenta. Al finalizar la cuenta, el chamán solo tiene que contar la rama con menos cuenta para saber el número de manos contadas y contar el número de ramas con mayor número de cuentas para saber cuántas hay además de las manos. Se dice que algunos chamanes utilizan cuentas de diferentes colores para contar manos de manos (quitan todas las cuentas y añaden una de otro color a la primera rama para seguir contando. Pero los cuentos más increíbles señalan que los más habilidosos pueden sumar cuentas diferentes o restarlas gracias a esta ingeniosa herramienta de medida. En algunas ferias tikki, estos individuos suman las cifras que les va diciendo el público para admiración de todos los presentes. Sigue leyendo

Pangea – Hueso de la vinkana

En las chozas y cuevas de los chamanes no es raro encontrar un hueso largo con diferentes hendiduras y zarcillos atados en ellas. Suele tratarse de un fémur, pero si el animal es especialmente grande, puedes otros huesos de las extremidades. Sobre el hueso se realizan una serie de marcas, no muy profundas, que se reparten a partes iguales, de forma aproximada, desde la parte más gruesa del hueso de un lateral hasta la otra. Hay más de una mano de manos de hendiduras y la que queda en el centro suele estar pintada de color rojo o negro. Algunos huesos de la vinkana están más decorados, pero son la excepción. Trabajo de chamanes con tiempo libre.

Cada noche que pasa, el chamán (en realidad, alguno de sus ayudantes) ata un zarcillo verde a una de las hendiduras, de izquierda a derecha. La noche siguiente a la última, lo que hace es cortarlas todas y dejar la primera. Esta, la primera, suele ser una cuerda trenzada y adornada porque nunca se quita del hueso.

Los chamanes hacen esto para controlar el ciclo nocturno y saber cuándo será la próxima vinkana (la noche de más luminosidad). Esa noche es la que la cuerda del hueso está sola en el mismo. Cuando las ataduras llegan a la hendidura central marcada de negro o rojo, es la morkana, la noche más oscura. Sigue leyendo

Pangea – Podón de chamán

Podón de chamán, probablemente dwandir o una copia moderna

En algunos pueblos llaman guadaña al podón de chamán, pero este segundo nombre es el más popular entre los chamanes ya que es una herramienta que se utiliza para podar o recolectar en altura. Su fabricación es sencilla: una piedra de sílex afilada se une formando ángulo con un palo de madera largo, de unas dos varas. La unión de la piedra y la vara varía en función de la región y la raza; desde atados de cuerda hasta agujeros que atraviesan la piedra y que mantienen la unión mediante calzas. Los chamanes dwaldur tienen podones con la cabeza de hierro. Ellos sí llaman guadañas a sus herramientas.

El podón es un objeto diseñado para la recolección. De ahí que su filo esté hacia dentro y no hacia fuera. El chamán hace pasar el podón al otro lado de la hoja, flor, rama, fruto o lo que desee recoger, encaja la piedra junto a ello y tira para cortarlo. Sigue leyendo

Pangea – Colgante Ululante

Un colgante ululante de imitación

Los arwan fabrican unos colgantes a partir de piedras de río redondeadas que recogen ellos mismos. Las pulen frotándolas contra piedras mayores y luego les practican un agujero en el centro con otras piedras más alargadas para poder atarlas. Algunos practican los agujeros golpeando la piedra, pero esto es bastante evidente en el resultado final y hace que la piedra no parezca auténtica. Con varias tiras de cuero de diferentes colores se trenza el hilo del que colgará la piedra. El trenzado tiene bastante trabajo y forma un adorno realmente llamativo en el canto de la piedra.

Para los arwan el colgante es un regalo de respeto o de amor que se hace a otras personas, a la pareja, a los hijos, a un familiar que marcha de viaje. No hay un motivo concreto, pero un arwan puede tener varios colgantes ululantes a lo largo de su vida. Los comerciantes de la zona aseguran que también los utilizan como un método de comunicación. El colgante al girar emite un sonido que recuerda al ulular de un búho. Según la longitud del colgante (de dónde lo coge el arwan) y el tipo de giro, puede hacer diferentes sonidos. Esas diferencias parecen formar un lenguaje propio que otros arwan entienden. Esta es la forma en la que se avisan de la llegada de extraños o de los acontecimientos que ocurren en cada tribu. El ulular del colgante puede escucharse a una o más jornadas de distancia. Sigue leyendo

Pangea – Flor del Wukran

Rama de flores del Wukran

Existe un árbol en las laderas de las montañas, cerca de las zonas donde habitan los dwaldur, al que todo el mundo conoce como árbol santuario o cadarete por la forma de calavera que adoptan los capullos de las flores antes de abrirse y la forma de rostro que adoptan una vez abiertas. Estas flores no representan ningún peligro, salvo que seas un insecto goloso y quedes atrapado dentro, y no es el motivo de este artículo.

Flor del Wukran

En simbiosis con el árbol habita una planta que crece adherida a las ramas del árbol y que imita a la perfección los capullos del árbol santuario. Los chamanes se refieren a esta planta (aunque quizás sea un animal) como «flor del Wukran«. Imita a la perfección a la flor santuario, salvo que es más grande y más fragante que sus compañeras. Sigue leyendo

Pangea – Pan de viaje

Almendras, uno de los ingredientes principales de los panes de viaje de las zonas cercanas a las montañas

Es bastante probable que te hayas fijado en las cestas de mimbre o bandejas de arcilla que cuelgan en las chozas y hogares de los grakines llenas de huesos de fruta o de frutos secos. Muchos habitantes de Pangea, en casi todas las razas excepto los gruba y los dwaldur, guardan estas semillas algún tiempo alejadas de la humedad y de los insectos. En el caso de las frutas, el proceso requiere la limpieza del hueso y su posterior secado al sol antes de colocarla en el reposadero, nombre que se le da a la cesta colgada.

Cuando se acerca la época fría, los inquilinos aprovechan un día para carcas todas las frutas y extraer todas las semillas. Es un proceso que suele encargarse a los niños con la supervisión de un adulto joven. Se descartan todas las semillas estropeadas y el resto se muelen aplastándolas con una piedra plana sobre otra piedra plana de mayor tamaño. El fruto de la molienda, la harina de semillas, se guarda en un recipiente de arcilla o piedra. Sigue leyendo