Exo – 501: 4×14 20 segundos (primera parte)

-No voy a endulzaros la realidad -la capitana nunca lo hacía, pero cuando avisaba de que no iba a hacerlo es que la realidad era mucho más oscura de lo que imaginaban-. Estamos en el interior de la Unión Pangaláctica y esta gente tiene leviatanes que pueden perseguirnos por el subespacio. No quieren que salgamos de su espacio porque creen que tenemos información delicada sobre lo que están haciendo aquí, pero, la verdad, no tenemos una mierda. Cualquier agencia de medio pelo pagada por los unionistas sembrará la duda sobre la veracidad de nuestras imágenes e inundará la GWW de imágenes falsas desacreditando las nuestras. Sigue leyendo

Exo – 501: 4×13 La horrible verdad

El enorme leviatán no había muerto. Agonizaba y Tor comentó que podía sentir su dolor, que atravesaba todas sus defensas mentales. Su tripulación, aquellos que habían colocado todos aquellos instrumentos de control en su interior, no tuvieron tanta suerte. Los múltiples impactos habían abierto brechas en los mamparos y los torpedos habían inutilizados los principales sistemas. Ya fuera por la falta de aire, por el frío o por la descompresión súbita, todos habían muerto. Sigue leyendo

Exo – 501: 4×12 Maniobra 501

¿Cuántas horas llevaban saltando? Habían llevado al límite al motor subespacial y parecía avisarles de que aquel iba a ser su último salto, quizás el penúltimo, pero no podían pasarse toda la vida saltando y huyendo de la misteriosa nave que les perseguía. ¿Cómo podía perseguir su rumbo a través del subespacio y cómo podía hacerlo cuando ellos utilizaban uno de los motores de última generación que les permitía girar dentro del universo paralelo? No podía detenerse a responder esa pregunta. Lo único que tenía claro es que la longitud del salto era proporcional a la demora del perseguidor. Cuanto más tiempo pasaban en el subespacio, más tardaba este en aparecer. Sigue leyendo

Exo – 501: 4×11 Perseguidos

El ataque al acorazado de bolsillo en construcción en un planeta de la Unión Pangaláctica había sido un éxito. Habían lanzado seis torpedos en apenas diez segundos y tenían confirmación de impacto de más de la mitad de ellos, probablemente todos, pero no se pudieron quedar a ver la última andanada. Varios cazas había salido de las defensas orbitales a derribarle y lo prudente fue salir a toda velocidad. Sigue leyendo

Exo – 501: 4×10 Primer Embate

La nave de la clase Victoria B se deslizaba silenciosa entre las defensas orbitales del planeta de la Unión Pangaláctica. No podían enfrentarse a toda esa potencia de fuego, pero tenían que cruzar y saber qué protegían con tanto ahínco los infectados NheTi:Narä. Una estación orbital, tres satélites de defensa de la clase pesada y cinco patrulleras. Si cualquiera de ellas les descubría, iban a tener un problema. Sigue leyendo

Exo – 501: 4×09 Pesadillas

Ninguno de los miembros de la 501 tiene buenos sueños estos días. Uno no sobrevive a un planeta de infectados NheTi:Narä sin perder algo de cordura. Tienen miedo de que, transmitido el informe, les ordenen volver al planeta, pero, por otro lado, también tienen miedo de que no hagan nada, de que nadie vaya, y que la infección se extienda. Sigue leyendo

Exo – 501: 4×08 Retorno a Yiseb

Llegar hasta la nave no fue sencillo y en su camino los miembros de la 501 quizás se han topado con más abducidos NheTi:Narä que en toda la historia de la Armada de la RFP. Las armas de Genweb llegaron al rojo vivo, incluso las de Ale estaban calientes. La Victoria despegó con algunos parroquianos subidos a su fuselaje y enganchados a los patines de planetizaje. No duraron mucho allí, la nave Exo ganó altura a gran velocidad y el frío y la falta de oxígeno aflojó a las manos de los no invitados. Sigue leyendo

Exo – 501: 4×07 Limpieza

Juana y Tor conversan privadamente en un rincón del motel. El trio aioll que lo regenta parece muy sorprendido de lo ocurrido, pero Genweb y Arles no le quitan ojo de encima. La mujer humana se muestra desagradable, más de lo habitual, pero los aioll tienen más miedo de la silenciosa y taciturna mirada del piloto exo. No saben que son exos, pero intuyen que esa gente está acostumbrada a matar y que no se han creído sus patéticas mentiras. Sigue leyendo

Exo – 501 – 4×06 – A por los culpables

La investigación de los restos de las naves que torturaban a las extrañas criaturas no ha revelado muchos datos. Casi toda la información fue destruida por los propios tripulantes y ellos, en su mayoría humanos, prefirieron morir antes que ser capturados, pero la 501 ha conseguido un vector, una dirección que lleva directamente al sistema Coan. Allí era donde las criaturas tenían que haber llegado, de no ser por la liberación de los exos. Sigue leyendo

Exo – 501- 4×05 – Incursión en Caymca

Desgarrados aún por su experiencia con la extraña criatura y su dolorosa liberación, la 501 decida seguirla en su retorno al espacio de la Unión Pangaláctica. Es posible que la acción en dicho espacio provoque un incidente galáctico, pero han entablado amistad con junior, nombre con el que han bautizado al descomunal animal. No tiene inteligencia, lo han comprobado, pero es una criatura empática capaz de relacionarse con los seres inteligentes. Sólo alguien desprovisto de sentimientos podría haber hecho eso a un animal tan magnífico como él. La 501 está dispuesta a descubrir quién ha sido y, si puede, llevarlo a la justicia.

Siguen a junior a gran velocidad a lo largo de la frontera. De hecho, deben realizar varios microsaltos para mantenerse a su altura. La criatura parece viajar en una especie de deformación de Alcubierre y la Victoria B tiene grandes dificultades para no ser arrollada por la onda de deformación gravitatoria. En varias ocasiones se acercan demasiado y la estructura de la nave se queja, algunos paneles estallan y el interior se queda a oscuras y sólo se oyen las maldiciones de Fernández. Tor no lleva bien tanto esfuerzo subespacial y Arles hace lo que puede para mantenerse a una distancia segura y que aquel mastodonte no les deje atrás.

De repente la burbuja gravitatoria desaparece y la velocidad vuelve a términos normales. Están dentro de la U. P. G. y es un buen momento para olvidar todos los protocolos y advertencias del mando. Juana desconecta todos los equipos de sensores activos, el identificador y reduce al máximo las emisiones de los motores. Intentan pasar desapercibidos. Una cosa es infiltrarse en territorio hostil y otra muy diferente ir anunciándolo. La inercia les permite mantener la velocidad de junior.

Y al final, llegan. En medio del espacio vacío localizan una manada de criaturas como su nuevo amigo. Viajan a gran velocidad, casi un centenar, pero lo más terrible es que algunos de ellos muestran las mismas manipulaciones que ellos quitaron a su guía y en medio de la manada, un par de naves, con más aspecto de máquinas de tortura, se mueven sobre los lomos de las criaturas injertándoles esos despropósitos. El objetivo de tal atroz maniobra no está claro, pero las criaturas parecen indefensas ante un enemigo tan sofisticado.

– Tor -anuncia Juana- grábalo todo. La RFP tiene que saber lo que está pasando aquí.

Y da la orden de ataque.