Número: 214.     4ª época.     Año XIX     ISSN: 1989-6289

214 > Ambientación > Creencias > Danzantes místicos boron (Exo). Por: Rubén Ramos

 

Danzantes místicos boron

Los boron son una sociedad muy creyente (más datos aquí: 15341 Ver). Su religión forma parte integral de su cultura e impregna muchos (sino todos) los aspectos de la cultura boronita. La manera de profesar esas creencias no mantiene una estructura jerarquizada. Al contrario, es muy libre y cada boron realiza las tareas rituales y celebraciones como creen que se las mandan sus dioses, una representación ensalzada y divina de los iroiendi.

Los danzantes son una facción religiosa que buscan las revelaciones místicas a través del baile. No es raro verlos danzar de manera incansable durante horas y horas en las fiestas religiosas que llevan a cabo de manera casi constante esta especie.

El baile no está organizado o sigue un procedimiento, pero sí que comparte una serie de características comunes que se han ido estableciendo con el paso de los siglos. Si es un boron solitario el que realiza el baile, por lo general gira sobre sí mismo y entona las letanías necesarias mientras un grupo de músicos (al menos siete, su número mágico) toca ritmos constantes con tambores de distintos tamaños. Si son varios (de nuevo, un mínimo de siete) comienzan a girar en círculo alrededor de una hoguera preparada para tal menester mientras aceleran cada vez más.

Los danzantes (y los músicos) consumen de manera habitual psicotrópicos. Esto, junto con el agotamiento del baile que se alarga horas, provoca las famosas visiones místicas. Tras un período de descanso los danzantes comparten lo que han visto y los boron que han estado presentes lo cumplen lo ordenado en esas visiones.

No es raro que a los presentes en el ritual les entre un furor religioso y se unan a la celebración. No es raro que un clan en su totalidad baile y grite las letanías mientras los místicos giran y giran.

Una de las celebraciones más importantes es el Danisi ni vulaibatabata. Tiene lugar en los meses más fríos de cada planeta. Es en esta época, que se denomina como la Danza del Invierno o la Danza del Frío. Es una celebración que representa el ciclo de muerte y renacimiento de los planetas (su traslación) y a la vez una alabanza a los todopoderosos dioses (los iroiendi). El ritual culmina con una llamada a la caza. Es en ese momento cuando los cazadores boron armados con sus herramientas tradicionales parten a la búsqueda y captura de presas para el banquete comunal del día posterior.

El único requisito para ser un danzante es aprender las letanías de los Escritos Pronda, un texto religioso de los muchos que circulan entre los boron para rezar a los dioses. Este libro sagrado, que se sigue imprimiendo de manera física en celulosa o derivados, es un texto de unas setenta páginas en la que te indica la cadencia en la que se han de recitar los versos mientras se danza. Perder este libro se considera una afrenta mortal que sólo puede subsanarse con la ejecución del boron que lo ha perdido.