Hace casi veinte años, tomé la decisión de dejar el trabajo en el que estaba (construcción), cambiarme de ciudad y dedicarme en exclusiva a Ediciones Sombra. Fue un cambio brusco, un golpe de timón que cambio mi destino laboral (de lo cual no me arrepiento).

No fue fácil, la idea inicial era trabajar desde casa (emprender que dicen ahora) y al principio tuve que reinventar la forma de trabajar; acostumbrarme a organizarme el tiempo, cuándo trabajaba, cómo, en qué. Hacer los papeles de Hacienda nunca apetece, sobre todo si te pican los dedos para escribir algo que lleva horas rondándote la cabeza. Sigue leyendo







