Número: 161.     4ª época.     Año XV     ISSN: 1989-6289

161 > Aventuras > Rojo y Oro > 2x08 - La huida del francés (1808). Por: Don Toribio Hidalgo

 

2x08 - La huida del francés

Rojo y Oro

Deserciones múltiples, desaparición del ganado y la superstición que ha bajado la moral de los hombres a las cotas más bajas. Estas son tierras difíciles, le confiesa el oficial de la ahora menguada mesnada. Padilla intenta convencerle para que se queden. Mire que los caminos de las montañas son traicioneros y que muchos se han perdido en ellos y no se les ha vuelto a encontrar, pero el oficial francés está decidido y sus gentes marcharán hacia el norte para reunirse con las tropas acantonadas en tierras del Ebro. La inactividad es mala compañera, asegura, y agradeciendo la amistad sincera de los guardias se despide regalándoles una botella de coñac. Incluso a Chaparro le parece un gesto de caballero.

Reunir el campamento en invierno y formarlo para marchar no es una tarea sencilla, pero los franceses son profesionales y en la mañana despachan sus pertenencias, se calzan botas y uniformes y cargan a las pobres mulas con todo lo demás. Las compañías de meretrices y buscavidas también hace equipaje; nada puede beneficiarles quedarse allí. Padilla, el sargento se queda en la explanada, junto a su jefe en la Santa Hermandad. No ha movido el culo de la silla en todo el invierno, pero ahora quiere estar ahí como si por ello le fueran a dar un premio. El campamento recogido deja ver el destrozo realizado: suciedad, letrinas, regueros para desviar la lluvia. Será necesario arar todo aquello en primavera si quieren recuperar los campos.

Madales y Chaparro han desaparecido. Quizás no quieran estar con los jefes en ese momento, quizás tengan otra cosa que hacer.

Dos días después, la marcha francesa camina en una larga fila por un sendero de montaña que el propio Padilla les había recomendado. Desde lo alto de la montaña oyen un grito y luego una explosión. Miles de piedras, piedra y hielo se les echan encima y tras esta, para los supervivientes, suficientes guerrilleros para convertir la batalla del desfiladero en una gloriosa gesta donde nuestros protagonistas hubieran obtenido algún reconocimiento si hubieran podido decir que estaban…