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domingo, 22 de abril de 2018


 

Yolanda Maques detenida por asesinato.

La conocida modelo de alta costura ha sido detenida por el asesinato de su hermana gemela. Según las primeras informaciones que han trascendido de fuentes oficiales, Yolanda habría matado a su hermana: Carla Maques. Como nuestros lectores sabrán, las dos hermanas mantenían una relación tensa en el pasado que, en ocasiones, había protagonizado titulares del periodismo amarillo de Cunia, sobre todo los excesos de la difunta Carla, pero en los últimos meses, tras un proceso de desintoxicación de la fallecida, la relación entre ambas hermanas se había normalizado, hasta el punto de compartir un piso en una céntrica calle de Cunia.

Yolanda llamó a la policía cuando descubrió su cadáver tras volver a casa de unas pruebas para un desfile en homenaje al recientemente fallecido Jesús del Pozo. La policía no dudó que se trataba de un asesinato y tras unas preguntas a su hermana, empezó a investigar el círculo de antiguas amistades de Carla; sin embargo, al día siguiente, a la salida del rodaje de un anuncio de una conocida casa de cosmética femenina, procedería a detenerla.

La modelo vive en este momento una de las mejores épocas de su carrera profesional e incluso se había especulado con su participación en una película de Hollywood con el conocido director Spielberg. Sin embargo, han sido pocas las voces que han salido a los medios para defender la inocencia de Yolanda Maques y es que, según la policía, las pruebas son indiscutibles.


Muerte gemela

Muerte Gemela es una partida de investigación pensada para un grupo variable de personajes. De hecho, podría jugarse con un solo PJ. Es una partida donde lo fundamental serán las habilidades como detective más que los puños o las armas, pero no faltará alguna escena de esto. La partida se presenta como una serie de escenas, que se pueden jugar casi en cualquier orden, con diferente información sobre el caso. Es responsabilidad de los PJ reunir todas las piezas y formar la imagen completa.

Una llamada en la noche

Un teléfono suena:

- ¿Agencia Holmes? 1
- Sí, dígame - respondió el oficial de guardia.
- Soy José Antonio Villalba, del bufete Villalba, Cobo & Río, y represento legalmente a la señorita Maques. Nos gustaría que se encargaran de una investigación para nosotros.
- Le envío a mis mejores hombres...

1 La partida asume que los PJ son miembros de la agencia Holmes, pero si tu grupo de juego tiene su propia agencia de detectives o quieres ambientar la partida con otra agencia, simplemente cambia el nombre. Pertenecer o no a la Agencia Holmes no es importante para la trama.

Con el abogado

Cuando los personajes lleguen a las oficinas del abogado, se encontrarán con un señor mayor, de unos 60 años, con unas pobladas cejas oscuras que parecerá mirarlos, escrutarlos y ponerles nota de un sólo vistazo. Le acompañarán dos jóvenes, mujer y hombre, de unos treinta años y vestidos con una pulcritud que asusta. En sus manos tendrán varias carpetas y uno de ellos les presentará un documento. Sin embargo, será Villalba, el anciano, quien les explique que se trata de una cláusula de confidencialidad. En ella dice que los personajes no podrán revelar nada de lo que descubran a terceros y, especialmente, a los medios de comunicación. No se trata de nada raro, los PJ pueden haber tenido casos con condiciones similares (si son recelosos, permíteles una TA de Derecho para que se tranquilicen).

Una vez firmados los papeles, les explicará que su cliente, Yolanda Maques, es inocente (pueden hacer una TA de Descubrir para ver si Villalba se lo cree). Les dirá que las pruebas reunidas por la policía son inequívocas y señalan sin duda a su cliente como asesina, pero ella es inocente. Este tipo de casos, que superan la capacidad de la policía (esto lo dirá en voz un poco más baja), es la especialidad de su agencia de detective. Tienen que demostrar la inocencia de su cliente o, en su defecto, demostrar la falsedad de las pruebas. Por último, les dirá que no pueden demorarse mucho. Cada día que Yolanda Maques está detenida pierde una gran cantidad de dinero (unas seis cifras) y el perjuicio a su imagen es incalculable. Cuanto antes quede exonerada, mejor para todos.

Las pruebas

Uno de los acompañantes de Villalba les pasará una hoja mecanografiada a doble espacio. De forma escueta, se enumeran las pruebas contra Yolanda Maques.

    1º No se ha encontrado el arma del crimen y los vecinos aseguran haber escuchado dos disparos (lo que descarta el suicidio). Nota: la víctima sólo tenía una herida.

    2º Existe un vídeo de una armería en la que Yolanda intentó comprar un arma de fuego, pero el dependiente se negó a vendérsela. El vídeo es del día anterior a la muerte de Carla.

    3º El portero de la finca anotó la entrada de Yolanda a la finca a las 21:03 horas y el forense ha establecido las 21:14 como la hora del crimen. Yolanda no llamó a la policía hasta las 21:45.

    4º Algunos asistentes a un certamen de moda, tres días antes de la muerte de Carla, la escucharon hablar por teléfono y decir: "Esta vez pagarás por esto Carla; te juro que te arrepentirás". (Nota: para la policía es una amenaza y, aunque desconoce la causa de la discusión, es el móvil de asesinato).

Villalba puede organizar una entrevista con Yolanda en la comisaría cuando ellos deseen (aunque no hasta mañana por la mañana). Les pasará una tarjeta donde podrán localizar a cualquiera de sus dos ayudantes a cualquier hora del día. Si necesitan algo, que no duden en llamar. Además, como abogado defensor, ha tenido acceso a las pruebas del caso, así que tendrán los nombres de los testigos y una copia del vídeo de la compra del arma.

Nota: Es extraño que el abogado defensor tenga acceso a estos datos con tan poco tiempo, pero, además de que Villalba, Cobo & Río es uno de los bufetes más caros y con mejores contactos de la ciudad, en la policía hay un cierto sentido de comprensión hacia Yolanda (no sólo es una top model muy popular, sino que todos saben que la que era un bicho era la hermana a la que habían detenido en alguna ocasión completamente borracha o algo peor).

Comienza la investigación

El vídeo

Considerando que aún no habrá amanecido cuando Villalba les dé todas las pruebas y que no es plan de ir sacando de la cama a los testigos, ver el vídeo será, posiblemente, su primera opción. Las imágenes muestran claramente a Yolanda (su largo pelo rubio es inconfundible) dentro de la armería y podrán ver (aunque no oír) cómo el dependiente le explica que no le puede vender el arma. Verá como se marcha un poco contrariada.

Un TA de Descubrir (fácil, normal y difícil respectivamente) les permitirá descubrir tres cosas:

    - Que Yolanda parece zurda en la cinta porque coge el bolso con la derecha y saca su carné con la izquierda.

    - Como un tipo sigue a Yolanda cuando abandona el local. Una TA de Bajos Fondos les permitirá reconocer al tipo. Es un conocido delincuente con el que probablemente ya han tenido algún contacto: Elías Martín.

    - A través del vestido de Yolanda, en un momento que se da la vuelta, se puede observar una pequeña curva negra en su hombre izquierdo.

Una TA de Derecho les permitirá saber que las imágenes no son acusadoras. Intentar comprar un arma no implica que se compre, ni implica que se haya cometido el asesinato. Sin embargo, es una prueba circunstancial bastante importante porque muestra la intención de matar. Si la policía encuentra el arma, la acusarán de asesinato premeditado gracias al vídeo, salvo que demuestren que la persona del vídeo no es Yolanda.

Como habrás podido adivinar, Yolanda no es la persona que aparece en el vídeo. Yolanda es diestra (podrán comprobarlo al hablar con ella o en muchos de sus videos que hay por internet), pero la prueba definitiva será esa mancha de la espalda que es un tatuaje. La persona que está en el vídeo es Carla y lleva una peluca y un vestido que ha cogido del armario de su hermana. Aunque esto quizás inculpe más a Yolanda. Es posible que no comprara el arma, pero quizás la compró Carla y Yolanda se la arrebató y la usó para matarla.

Aunque lo parece, Elías Martín no le vendió un arma ilegal a Yolanda (aunque es posible que ya sepan que era Carla).

Informe Forense

El informe forense es bastante claro y no hay nada misterioso o complicado.

La mujer está descrita como caucasiana, de pelo moreno, muy corto, con diversas marcas de pinchazos entre los dedos de los pies, pero con algo de antigüedad (unos 3 meses) y varios tatuajes en la espalda. La víctima es zurda.

La hora de la muerte se determinó fácilmente (sobre las 21:15 horas) y el motivo de la muerte, un disparo en la cabeza realizado por una pistola de calibre 9 mm a unos 50 centímetros de distancia también fue fácil de averiguar. La bala entró por la sien izquierda ligeramente desviada hacia atrás, lo que implica que no estaba mirando a su agresor. Se ha recuperado la bala y se podría hacer una comparación balística si se encontrara el arma.

No hay restos de sustancias en su organismo, ni comida en su estómago, ni señales de lucha en su cuerpo. Cuando Carla murió, no se defendió del disparo. Se cree que estaba sentada en el sofá en el que se encontró el cuerpo y que el disparo se realizó a la altura de su cabeza (o de la cintura del tirador).

Informe de la policía

El informe policial de la intervención, si se les ocurre consultarlo, los personajes podrán descubrir:

    - Acudimos a la llamada de Yolanda Maques al 112 a las 21:45. Llegamos al edificio a las 21:53

    - Nos abre la puerta Yolanda Maques en evidente estado de shock. Ha llorado (es lo que tiene el rímel, que se nota enseguida).

    - Comprobamos que la puerta no había sido forzada ni las ventanas. La ventana que da al patio estaba abierta cuando llegamos.

    - No hay signos de violencia en la casa, ni tampoco parece que hayan registrado ninguna de las habitaciones. Excepto el salón, la Sra. Maques nos informa que todo parece estar como lo dejó.

    - El cuerpo de la víctima está en el sofá, ladeado a la derecha y es apreciable un agujero de entrada en la sien izquierda. La sangre ha manchado el sofá y gran parte de los alrededores.

    - Yolanda Maques no tiene rastros de sangre ni en las manos, ni en la ropa, ni en los zapatos. Nos confirma que no se ha atrevido a tocar a la víctima.

    - Los vecinos confirman haber escuchado dos detonaciones, la segunda más fuerte. Ninguno de ellos llamó a la policía (esto es Cunia, todos las confundieron con petardos dicen).

En casa de Yolanda

Uno de los ayudantes de Villalba les permitirá acceder a la vivienda de Yolanda. Esta cerrada por la policía, pero los abogados defensores tienen autorizada la entrada en la escena del crimen para buscar pruebas. El abogado llamará a un policía para que sea testigo de cualquier cosa que puedan averiguar (y puedan incluirlo como prueba en el caso). Eso les impedirá hacer cosas raras. De todas formas, los PJ podrán acceder a la casa subrepticiamente (es algo muy propio de los jugadores), pero tendrán problemas para que lo que encuentren sirva para su cliente.

La casa de Yolanda no es un palacio, pero hay que tener en cuenta que es la casa que Yolanda usa cuando está en la ciudad (bastante tiempo, por otra parte). Tiene un amplio salón estilo americano (con la cocina a la vista) y al que se accede directamente desde la calle (muy americano también). Una puerta da acceso a la zona de la vivienda, propiamente dicha, donde hay dos habitaciones y dos cuartos de baño, unidos por una especie de vestidor o sala de estar (está diseñado como si fuera la suite de un hotel). Otra puerta del salón da a un tercer cuarto de baño, más pequeño (para las visitas).

En el salón, que es el lugar del crimen, hay una pantalla de televisión enorme, un equipo de música impresionante oculto en una especie de falsa chimenea y frente a ello un enorme sofá en el que podrían sentarse fácilmente cinco personas (pero que ahora tiene unas manchas de sangre que lo hacen poco recomendable). A ambos lados de la televisión y de la chimenea hay dos amplios ventanales que dan a la calle principal del edificio (la calle del agua: mapa) desde los que se puede ver el bulevar. Una ventana a la izquierda del salón, a unos dos metros del sofá, da a un patio entre las viviendas. La ventana está cerrada, pero el informe de la policía indicaba que estaba abierta.

En casa de Yolanda hay tres cosas que pueden descubrir:

    - (TA Descubrir dificultad normal) Un ligero golpe en el interior del marco de la ventana que da al patio (es como algo de unos 3 centímetros hubiera golpeado con violencia el marco recientemente). Si prosiguen su investigación en la ventana y tienen el equipo suficiente, descubrirán restos de pólvora en el marco y en los cristales (dificulta normal si descubrieron el golpe y muy difícil si no). Esto último debería llevarles a la conclusión de que un arma se disparo desde la ventana.

    - (TA Descubrir Muy difícil, o normal si descubrieron la pólvora de la ventana) Hay un agujero de bala en la cornisa del edificio, a unos tres metros a la derecha de la ventana. Esto debería indicarles que el disparo se realizó hacia arriba (aunque hasta que no comparen las balas, cosa que hará la policía, no podrán saber que es igual a la que mató a Carla).

    - (TA Descubrir difícil) No hay ausencias en las manchas de sangre. Es algo bastante sutil ya que la mayoría de las manchas de sangre están hacia la derecha del sofá (alejándose de la ventana), pero si alguien hubiera disparado a Carla, su silueta debería verse en las manchas de sangre que salpicaron la pared de la ventana. No son muchas manchas y se podría defender que no son suficientes para determinar una ausencia, pero sí pueden hacer pensar que Carla estaba sola en el piso en el momento de la muerte.

Hablando con los vecinos, les dirán que escucharon dos disparos, pero uno de ellos, les dirá que después del segundo disparo se oyó un golpe en el patio. La pareja del vecino le quitará la razón y explicará amablemente a los PJ que seguramente sería un pobre gato que saltó sobre los cubos de basura asustado por los disparos. En el patio hay muchos gatos, ¿saben? Esa "modelo" les daba de comer...

Si los PJ buscan en el patio, encontrarán un arma debajo de unos plásticos. Una rápida inspección les dirá que es una 9 mm y que hay como fibras de algo raro (perlón sabrán luego) junto al gatillo. Más tarde, la policía podrá confirmarles que se trata del arma del crimen (las dos balas, si las descubrieron, fueron disparadas con ese arma), que la culata del arma encaja en el golpe de la ventana (de hecho el arma tiene restos del barniz).

Nota: el perlón es un material (poliamida) con el que se fabrican las cuerdas y equipos de escalada.

El arma será identificada por la policía como un arma utilizada en otros delitos sin resolver en el barrio del Puerto (el asesinato de un par de miembros de la banda de los Latinos). El arma sólo tiene las huellas de Carla.

Hablando con la madrina

Las hermanas Maques se quedaron huérfanas siendo bastante pequeñas (10 años) y su madrina, Isabel Maques, que además de tía por parte de madre es también la agente de Yolanda Maques, se encargó de su educación. Es posible que se la encuentren en el despacho de Villalba (en el fondo, es ella la que ha contratado al bufete), que se la encuentren en el piso o en la comisaría. También es posible que decidan hablar con ella después de visitar a Yolanda.

Conversando con Isabel, podrán descubrir:

    - Que las hermanas eran como la noche y el día: Yolanda era risueña y extrovertida mientras que Carla era triste e introvertida (durante la conversación se notará que Yolanda era la favorita de Isabel). Carla era muy envidiosa de su hermana y de su éxito como modelo, mientras que ella sólo se había podido sacar un doctorado en físicas, aunque nunca intentó ejercer su profesión. Todo lo que hacía era para fastidiar a su hermana: los tatuajes, esas locas escaladas en las montañas, sus amigotes del Loro Azul, el pelo corto como un chico. ¿Hemos dicho ya que Yolanda era la favorita?

    - Es cierto que Carla había hecho un esfuerzo en los últimos tres meses. Se había desintoxicado (pagado por Yolanda) y ambas vivían juntas en el piso de Cunia. Por lo que Isabel sabía, Carla no había vuelto a recaer, ni a juntarse con sus "amigos" y parecía que estaba rehaciendo su vida hasta lo de la revista.

"¿Y qué es lo de la revista?" preguntarán tus PJ.

    - Carla había firmado un contrato con "Entrevistiu", un conocido semanario de artículos políticos y señoritas desnudas muy popular entre la clase media y alta de Cunia, haciéndose pasar por Yolanda. Es decir, la revista creyó que estaba contratando a Yolanda para sacarla desnuda en la portada (y le pagó una gran cantidad de dinero). Lo descubrieron porque la revista le mandó las fotos a Yolanda (en realidad a Isabel que es su agente) para que diera el visto bueno. Carla se había puesto una peluca rubia y se había maquillado los tatuajes: era idéntica a Yolanda (excepto para los experimentados ojos de su madrina). Isabel cree que Carla sabía que las fotos nunca se publicarían (devolvieron el dinero y la revista les pidió disculpas, afortunadamente no habían anunciado el que, seguramente, hubiera sido el bombazo del otoño) y que lo hizo para fastidiar a su hermana.

Posiblemente, Isabel, sin darse cuenta, les esté dando el móvil del asesinato. Es posible que Yolanda terminara harta de su hermana después de su última bromita.

A por Elías Martín

Es difícil localizar a Elías Martín en la ciudad de Cunia. Podrían hacer algunas TA de Barrios Bajos para darse cuenta que conocen un local que frecuenta buscando clientes (sí, la armería que aparece en el vídeo). Podrán hacer vigilancia unas horas y acabarán localizándole, pero eso no significa que puedan abordarle. Según les vea acercarse (excepto que lo preparen muy bien), saldrá corriendo y si le acorralan se defenderá a tiros.

Elías Martín piensa que vienen a por él por alguna razón (son tantos los tratos que hace que no relacionará directamente a los PJ con el asesinato de Carla); en realidad, lo que piensa es que quieren matarle. Si el intercambio de disparos se alarga mucho, la policía aparecerá y los PJ tendrán que dar muchas explicaciones y detendrán a Elías (o a los PJ) y no podrán hablar con él. Por tanto, los PJ tendrán que convencer a Elías o herirle sin mucha gravedad para poder hablar con él.

Sí, los investigadores privados en Cunia tienen permiso para llevar armas, pero eso no significa que no tengan que dar explicaciones si montan un tiroteo en la calle.

Elías Martín reconocerá que abordó a Yolanda Maques (el no sabe que era Carla), pero la modelo no quiso hacer negocio con él. Le dijo que no le interesaba un arma. Cuando le confesó que le había visto en la tienda pidiéndola, ella le respondió muy enigmáticamente: "¡Tío, en la tienda no te has "coscao" ni de una mierda! ¡Dale la barrila a otra chavala!". Elías les confesará que ese tono barriobajero le asustó un poco en una top model y que prefirió no meterse en problemas.

La confesión de Elías es cierta. Él no le vendió el arma a Carla ni a Yolanda.

En el Loro Azul

Si los personajes llegan a la conclusión de que algunos antiguos amigos de Clara no estaban contentos con su nueva vida (lejos de ellos), podrán visitar el Loro Azul buscándoles. Una hipótesis bastante creíble (sobre todo si relacionan el arma con crímenes en el barrio del Puerto) es que ellos sean los que han acabado con la vida de Clara. Eso sí, tus personajes deben saber (y si no lo saben los jugadores, recuérdaselo) que el Loro Azul es una tapadera para las actividades de Rafael González, uno de los jefes de la mafia de la ciudad. Uno no puede entrar en el Loro Azul dando patadas en la puerta, sobre todo si quiere seguir vivo al día siguiente.

Si los personajes se presentan con cortesía y explican que están intentando resolver el asesinato de Carla Maques, los empleados del Loro Azul les atenderán con amabilidad e, incluso, les pondrán en contacto con los amigos de Carla (unos matones a sueldo de Rafael González). ¿Por qué? Porque no tienen nada que ocultar; ellos no han sido los asesinos.

Se enterarán que Carla lleva tres meses sin pasar por allí y que no han vuelto a saber de ella. Sí, habían oído que se había "reformado" y se había ido a vivir con su hermana, pero esperaban que se le pasara la racha de "niña buena" y se dejara ver de nuevo.

Carla consiguió el arma de esta gente, pero no se la pidió, la robó. Ellos saben que robó una pistola, pero no es una cosa que les preocupe porque no saben que fue el arma del crimen y saben que nada les relaciona con el crimen. Si los PJ cometen el error de mencionarlo, a los matones del Loro Azul no les hará mucha gracia. Dejarán que salgan del local amablemente, pero les perseguirán y atacarán en el momento que menos se lo esperen. No quieren matarles, sólo darles un aviso (a modo de paliza) de que si relacionan la muerte de Carla con Rafael González les matarán.

Si entran en el Loro Azul simulando ser quienes no son y les descubren, la seguridad del local (también llamada "armarios roperos") les invitará a abandonar el local por una puerta lateral que, curiosamente, da a un callejón donde un montón de tipos (los suficientes para los PJ) les darán un rápido recordatorio (a modo de paliza) de las cosas que no se deben hacer en las casas de los mafiosos más poderosos de la ciudad.

Conversando con Yolanda

Cuando vayan a la comisaría a hablar con Yolanda, descubrirán a un abogado del bufete. De hecho, hay un abogado haciendo guardia en la comisaría las 24 horas del día (es lo que tiene pagar una buena representación legal). La idea es que si la policía necesita interrogar a su cliente, no tengan la excusa de decir que les llamaron y que sólo estaban conversando mientras llegaban. Si se fijan, el abogado está en la sala de espera en un punto desde el que se ve la puerta de la sala de interrogatorios (posiblemente el único punto desde el que se ve en toda la sala). Tonterías las justas con Villalba, Cobo & Río. El abogado les ayudará para que les dejen entrevistarse con Yolanda.

Yolanda está bastante desmejorada; el dolor de la muerte de su hermana y la incomprensión de lo que está pasando han marcado unas fuertes ojeras en su rostro, aunque es difícil esconder su belleza natural.

Podrán preguntarle muchas cosas a Yolanda, pero hay algunos aspectos en los que será la única que podrá darles respuestas:

    - Sí, su hermana y ella en ocasiones se hacían pasar la una por la otra. Son gemelas idénticas y, les confesará, ella también es morena. Sin embargo, eso lo hacían cuando eran más pequeñas; nunca, al menos Yolanda, siendo adultas.

    - La convivencia con su hermana no era sencilla y discutían a menudo. Yolanda estaba haciendo un esfuerzo por apoyar su intento de reformarse, pero estaba acostumbrada a vivir sola y la presencia de Carla en su piso, continuamente, le disgustaba. Por ello, desde hacía unos meses, se quedaba en el garaje unos minutos (a veces media hora) después del trabajo. Se sentaba en el coche, ponía música y disfrutaba un rato de la soledad. En el día del crimen es lo que hizo, por eso hay tanta diferencia entre su entrada en el edificio y su llamada de teléfono a la policía. Lo pueden comprobar en las grabaciones de seguridad del garaje (la casa tiene vídeo vigilancia de todas las zonas comunes)

    ¿Y por qué la policía no había dicho nada de esto? La verdad es que la policía, desde el momento que tuvo claro quién había sido el asesino, dejó de investigar.

    - Y finalmente. Es cierto que discutió con su hermana por teléfono y que la amenazó, pero al final no hizo nada. No hablará del motivo de la discusión (salvo que la presionen mucho), pero sí les dirá que hablen con su madrina (que es también su agente) de ello.

En el garaje

Yolanda asegura que estuvo en el garaje casi media hora antes de subir a su casa. Sin embargo, cuando vayan a mirar las grabaciones de seguridad, el portero les confesará que la cámara de seguridad del garaje dejó de funcionar ese mismo día (pocos minutos antes del asesinato). Ha llamado a los técnicos, pero aún no han aparecido. Como hay una cámara en la entrada del garaje y otra en los ascensores, no le pareció muy grave. Además, la cámara del garaje no es muy útil porque hay muchas columnas que dejan muchas zonas fuera de la vista de la cámara (incluyendo la entrada desde el patio de la finca).

Lo último que hay grabado en la cámara del garaje revela la entrada de Yolanda con el coche y después nada. La cámara, de repente, deja de funcionar. Si los investigadores investigan la cámara (el portero no lo ha hecho) descubrirán que alguien ha cortado el cable. Cualquiera con unos alicates podría haberlo hecho (incluso Yolanda).

Lo que sí pueden descubrir en la cámara del garaje son grabaciones que confirman, aunque no exculpan, la historia de Yolanda. Muchos días (antes del asesinato), permanece en su coche bastantes minutos hasta que sale, cruza el garaje y sale por la puerta que da a las escaleras (no al ascensor).

Sí, Yolanda siempre subía por las escaleras, lo confirmará el portero. Son esas manías de las modelos.

Nota: el patio tiene una puerta que da al vestíbulo (aunque no se ve desde el portal ni desde el puesto del portero). La puerta está siempre abierta porque es donde están los cubos de basura. El portero saca los cubos de basura todas las noches y los recoge en cuanto pasan los camiones de la basura.

Finalizando el caso

En cuanto tus PJ tengan claro que ha pasado, tendrán que hablar con Villalba e intentar, esperemos, dejar en libertad a Yolanda. Deberán contar lo que pasó al abogado y veremos si su historia coincide con los hechos:

Lo que pasó

Carla Maques odiaba a su hermana con toda la fuerza de su corazón. Un día, hace algunos meses, después de una borrachera brutal acompañada de sexo con desconocidos, Carla decidió que su vida no merecía la pena y que lo mejor que podía hacer era desaparecer del mundo. Sin embargo, sus instintos suicidas dieron paso, tras la resaca, a unos instintos de venganza. Su estado actual, su drogodependencia, era fruto de la perfección de su hermana: "¿Podrías parecerte un poco más a Yolanda?" le decían en el colegio. "Si no te sientas bien, no serás tan guapa como tu hermana Yolanda" le decía su madrina. Su hermana era la culpable de todo. Ella se marcharía del mundo, pero Yolanda sufriría y pasaría por todo lo que ella había pasado.

Hacía algún tiempo que se había agenciado un arma de sus amigos del Loro Azul. Ella sabía que ellos sabían que la había cogido y también sabía que les daba igual. Conseguir un arma para ellos no era un problema y por lo que sabía, ya estaba fichada (usada en otro crimen). Decidió humillarse ante su hermana y pedirla que le ayudara a desintoxicarse. El tratamiento, que duró varias semanas, fue durísimo, pero Carla lo soportó alimentando la venganza de su interior. Dicen que no se puede romper una adicción si no se sustituye por otra. En el caso de Carla, el alcohol y las drogas dieron paso a los planes de venganza.

Se fue a vivir con ella. La perfecta Yolanda nunca se negaría a acoger a su maltrecha hermana cuando intentaba rehacer su vida. ¡Qué ingenua! Y dedicó todo el tiempo que pasaron juntos a hacerle la vida imposible. No de una forma abierta, sino con pequeños detalles, pequeñas cosas que sabía que la sacaban de quicio (por ejemplo, usar su ropa). A las pocas semanas, Yolanda cogió la costumbre de pasar algunos minutos en el garaje antes de subir a casa y Carla, que hacía tiempo que había descubierto que desde las viviendas se podía acceder a la red de video vigilancia del edificio, vio las puertas abiertas para su venganza.

Haciéndose pasar por su hermana, como cuando eran niñas, posó desnuda para una conocida revista pornográfica. Cuando su hermana se enteró montó en cólera e incluso la amenazó por el teléfono. Su plan empezaba a forjarse (ya tenía el móvil).

Después, volviéndose a hacer pasar por ella, entró en una armería e intentó comprar un arma. No lo consiguió y sabía que no lo iba a conseguir, pero quería que el juez tuviera pruebas de la premeditación del crimen. Aquel delincuente de poca monta estuvo a punto de arruinarle el plan, pero, afortunadamente, supo despacharle.

Cuando vio que llegaba al garaje y se quedaba en el coche, bajó corriendo al garaje y entró en él a través de la puerta del patio (sabía que quedaba fuera del alcance de la cámara) y aprovechando las columnas y la mala disposición de la cámara, cortó el cable y volvió corriendo por las escaleras hacia la casa. Yolanda no se percató de su presencia en el garaje, pero la falta de imágenes y sabiendo que ella se iba a quedar un rato en el garaje, le daría la oportunidad de cometer el asesinato.

Previamente había preparado su invento: había pasado una cuerda de su equipo de escalada (ella la había practicado un tiempo) por la guarda del gatillo del arma y en uno de los extremos había atado un peso dejando los cubos de basura abiertos bajo su ventana.

No se trata de una cuerda de escalar de las gordas y largas que se usan para asegurar la escalada, sino de las pequeñas que se utilizan para atar cosas (como los crampones al cinturón y esas cosas).

Su idea era dispararse con el arma estirando el brazo y presionando el gatillo con su dedo pulgar (como hizo) y que el peso de la cuerda hiciera que la pistola saliera por la ventana, pero al no estar atada, la cuerda se saliera de la guarda antes de que ambos objetos cayeran al cubo y así, cuando arma y cuerda, llegaran al vertedero, los propios movimientos de la basura separaran la única prueba que demostraba que se había suicidado. Si no se había suicidado, eso significaba que su hermana, que tenía motivo para asesinarla y oportunidad sería acusada de su asesinato con premeditación. Ella se reiría desde la tumba mientras ella, la perfecta Yolanda, se pudría en la cárcel: una gran venganza.

Para su desgracia, la pistola, tras su muerte, golpeó en el marco de la ventana al salir y eso hizo que se disparara por segunda vez. El golpe y el disparo hicieron que la pistola no cayera donde había previsto (sin el golpe, y gracias a las pruebas que Carla había hecho -y a su doctorado en física, que también hay que decirlo- la cuerda hubiera tirado del arma lo suficiente para arrastrarla hacia alguno de los cubos antes de salirse de la guarda) golpeó en la tapa de un cubo (el ruido que algunos vecinos atribuyeron a un gato) y cayó bajo unos plásticos, donde la encontrarán los PJ.

 

 

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Ludus Myrtea VI 

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«A veces, hasta la Armada necesita de malos pilotos.»

Sgto. Instructor Gómez