Pangea
 Ayudas
    Afición (9)
    Ambientación (117)
    Reglas (97)
    Equipo (83)
    Sucesos (111)
    Aventuras (65)
    Preg./Resp.
 Productos
 Enlaces
 





Licencia Creative Commons para el texto de la web (quedan excluidas de la licencia CC las ilustraciones)


martes, 25 de junio de 2019


 

Cuerno de Varjag

Este poderoso artefacto, ha permanecido perdido desde la época de las Guerras raciales.

Creado por un chamán humano, fue una ofrenda a los gigantes de Pangea para darles el empujón definitivo en el que se unieron contra los reptiles y los ogros.

A pesar de su denominación de cuerno, en realidad es un colmillo de un mamut que era conocido como el "Venerable", un mamut de cerca de casi tres manos de manos de inviernos que durante toda su vida guió a su manada sin descanso y consiguiendo sacarles adelante, allá donde otras manadas perecían.

Por ello, a su muerte, todo lo que pudo aprovecharse del "Venerable", se aprovechó, y entre las cosas que se obtuvieron está el cuerno de Varjag. El colmillo mide casi dos varas de largo y tiene el grosor del brazo de un kotai medio. Pulido con cuidado para darle lustre y conseguir que brillase con un blanco ebúrneo, y posteriormente decorado con tiras de cuero de diversos animales de la tundra, fue utilizado para provocar un frío pavor a los enemigos. Debido a su envergadura, sólo puede ser sujeto y soplado por un miembro de la raza de los gigantes.

Cuando sonaba, provocada en una jornada de distancia un profundo desánimo a los enemigos, llenando de valor a los compañeros de armas. Lamentablemente, se perdió en una de las últimas batallas, combatiendo en las lejanas tierras de los Volcanes. Nunca se ha vuelto a saber de él, aunque muchos no dejan de buscarlo.

Efectos de juego

El tocarlo supone un -10 a las acciones durante un día en una distancia de una jornada a la redonda con centro en el gigante que sople el cuerno. Además, atribuye un +5 a las tropas amigas.

 

 

Siguenos:

Subscríbete en Feedly


Sombra por dentro

Tweets by jchsombra

 


Cita

«Cuanto más conozco a los hombres, más aprecio tengo por los perros.»

Hitler