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domingo, 21 de abril de 2019


 

Muñequeras mendwan

Los astutos humanos de la Pangea oriental han desarrollado estas armas que les ayudan en sus enfrentamientos cuerpo a cuerpo. En pocas palabras son una muñequeras claveteadas que utilizan para golpear a sus adversarios con los antebrazos o para arañarlos si están apresando a (o son víctimas de una presa de) un contrario.

Las muñequeras se fabrican con finas tiras de cuero trenzadas en las que se fijan dos huesos o piedras de sílex. La longitud del cuero trenzado debe ser suficiente para rodear el antebrazo del portador y anudarla. Además, las piedras o huesos se colocan de forma que una que de por el lado exterior del brazo y la otra por el inferior. La muñequera consta de varias tiras que se unen entre si con otras tiras de cuero que se han hecho pasar por tubos de bambú. El bambú hace que las tiras no se acerquen unas a las otras con el movimiento del brazo y el cuero impide que se separen. Esto crea una especie de estructura bastante firme, pero ligera. Una muñequera puede llevar entre tres o cuatro tiras, es decir, entre seis y ocho puntas. Las puntas de hueso se unen a las tiras practicándoles dos agujeros en la base y trenzándolas directamente con los huesos en su lugar. Las piedras se colocan haciendo dos rebajes en el lateral de la piedra y pueden colocarse después del trenzado.

Las puntas de hueso pueden partirse con facilidad, pero las puntas de piedra tienen tendencia a separarse del trenzado. Es por esto, que ambas muñequeras tienen la misma resistencia: 5.

Las puntas exteriores se utilizan para golpear, tanto en los golpes horizontales como en los que se dan de arriba hacia abajo. A efecto de las reglas, estas armas convierten los puñetazos del portador en un arma más peligrosa. Parte del daño realizado, concretamente, la mitad redondeando hacia abajo, se convierte en daño letal. Además, obtiene un +1 a la tirada del daño (en las de hueso) y un +2 en las de piedra. Sin embargo, usar el arma es doloroso y el portador recibirá en cada golpe exitoso (que haga daño al rival o que sea parado por una armadura o un arma) un punto de daño (tipo contundente).

Las puntas inferiores se utilizan para desgarrar a un oponente o para engancharse a una montura salvaje. Tienen un efecto positivo en los apresamientos dando al portador un modificador -2 en todas las tiradas de apresamiento que intente. Este modificador no se puede aplicar si él es el apresado, excepto que alguien intente, conscientemente, cogerle del brazo. Además, si el personaje puede hacer daño a su rival, le hará un punto de golpe adicional. Por otro lado, usar las muñequeras de esta forma, no supone daño al portador.

El daño de las muñequeras se considera cortante. Las muñequeras son bastante ligeras, no afectan a la iniciativa y no se pueden usar para parar un ataque enemigo.

Hay quien asegura que algunas heridas de muñequeras mendwan se han "ennegrecido" a los pocos días y sin que los chamanes puedan hacer nada, el herido ha muerto con terribles dolores y delirios a los pocos días. Hay quien asegura que esto es debido a un potente veneno usado por las tribus orientales en sus puntas. Sin embargo, no es cierto. Lo que ocurre es que las muñequeras, sobre todo las de piedra, tienden a romperse por el cuero que las une, pero los guerreros pueden, y de hecho lo hacen, reutilizar las puntas una y otra vez en sucesivas muñequeras. Esos huesos o piedras que se han clavado repetidas veces en animales y enemigos y que nunca se limpian, no son muy higiénicos y es fácil que le trasmitan alguna enfermedad al herido. La tirada de infección que se realiza tras una herida no atendida convenientemente de una muñequera tendrá un penalizador de +2. Esto no se aplica a las heridas recibidas por el portador de la muñequera al golpear con ésta.

Una pifia en el uso de estas armas implicará que el portador se ha arañado accidentalmente con sus propias puntas. Perderá uno o dos puntos de daño, más la posibilidad de caer enfermo si no lava las heridas convenientemente.

 

 

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«Nunca dijimos que iba a ser fácil.»

Furis de la Rosa