Comandos – Lebensborn

A finales de 1935, con el partido nazi en el poder, detectaron el problema del descenso de la natalidad entre los alemanes (solo entre los que ellos consideraban como tales, claro) y en diciembre de ese mismo año crearon las Lebensborn. Estas podrían considerarse como clínicas de natalidad donde se ayudaba a las jóvenes alemanas a tener a sus hijos (no solo en el tema médico, sino también con ayudas sociales, con alojamiento, etc.). Sin embargo, el proyecto estaba incluido en las SS (dirigido por Max Sollman) y aquello le daba un aire un poco más siniestro. Las Lebensborn estaban destinadas única y exclusivamente a las madres racial y hereditariamente valiosas. Es decir, madres que pudieran tener hijos de pura raza. Sí, ahora sabemos que lo de la raza aria era un mito propagandístico, pero en los años 30 se lo tomaron demasiado en serio.

Sede de la organización Mutter und Kind (Madre e Hijo). Autor desconocido. Domino Público. Deutsches Bundesarchiv

Sede de la organización Mutter und Kind (Madre e Hijo)

Lebensborn fue una evolución de la organización «Madre e Hijo» que se había fundado en 1934 y en sus inicios se destinó solo a las parejas de los oficiales de las SS. Así que fue una especie de maternidad privada de las SS. Poco después lo ampliaron a las madres solteras siempre que la madre o el padre se consideraran racialmente valiosos. Esto lo determinaba un médico de las SS y, a la larga, significaba que solo las madres rubias de ojos azules y sin defectos podían recibir cuidados en las Lebensborn.

En paralelo a esto, fueron bastantes los programas gubernamentales animando a la juventud a tener hijos, incluso se animaba a ello en los campamentos juveniles. Muchos de estos niños acabarían en la organización Lebensborn para ser adoptados por familias alemanas pudientes.

Casa de maternidad Lebensborn. Bundesarchiv, Bild 146-1973-010-11 / CC-BY-SA 3.0

Casa de maternidad Lebensborn.

La primera instalación Lebensborn se fundó cerca de Munich y llegarían a crearse 10 instalaciones en toda Alemania y otras 3 en Austria. Tras el inicio de la guerra y la invasión de amplios territorios, el proyecto Lebensborn se exportó a algunos países y se animaba a los soldados a dejar embarazadas a las mujeres locales sin tacha racial. Casi todos los países occidentales tuvieron una instalación de este tipo, Dinamarca tuvo dos, pero quienes se llevan la palma son los polacos con 8 casas Lebensborn y, sobre todo, los noruegos con 9 casas. Las cifras indican que en las instalaciones Lebensborn de Noruega nacieron tantos niños como las de Alemania (unos 8.000).

Tras finalizar la guerra, hubo un juicio contra la organización y su relación con el secuestro de niños. Hablamos de la desaparición de cientos de miles de niños en países como Polonia, la Unión Soviética (en concreto en Ucrania), Checoslovaquia, Francia, etc. El juicio dictamino que no había pruebas para establecer la relación entre los secuestros y la organización Lebensborn y que si bien había habido adopciones, estas eran reducidas (cientos) y estaban documentadas.

Sin embargo, con los años y la labor de historiadores que han rescatado documentos y realizado entrevistas, la imagen de la organización destinada a fomentar la natalidad entre los alemanes, se ha enturbiado un poco.

Si hacemos caso a las hipótesis, las SS secuestraban niños en los países ocupados entre los dos meses y los seis años. Si los padres de la criatura no estaban por la labro, el niño se convertía en huérfano en poco tiempo. No era un trabajo indiscriminado, los secuestradores buscaban perfiles de niños concretos (rubios y de ojos claros).

Después de la separación de los padres, eran llevados a instalaciones médicas donde se les valoraba la idoneidad racial. Un absurdo porque en aquella época no había muchos métodos para determinar la herencia genética de nadie, así que los médicos adivinaban en base a la forma del cráneo, del color de los ojos y esas cosas.

Si el niño pasaba el examen era enviado a un hogar Lebensborn donde se les realizaba un proceso de «germanización» que duraba unos dos meses. El proceso incluía, entre otras cosas, castigos físicos si se le escuchaba hablar en un idioma que no era alemán.

Si el niño no aprobaba el examen, su destino era bastante peor. Muchos fueron gaseados, pero otros fueron objeto de crueles experimentos médicos.

Además de convertirlos en buenos niños alemanes, en las Lebensborn se les dotaba de una nueva identidad y falsa y una historia de cómo habían quedado huérfanos. En general, los padres del niño habían muerto por Alemania y así se lo contaban a los padres adoptivos (en defensa de estos hay que decir que no sabían que eran niños robados).

Tras desvelarse la existencia de la organización Lebensborn, se llevó a cabo una investigación sobre los niños adoptados, pero la mayoría de ellos no recordaba no ser alemán ni que sus padres no fueran sus verdaderos padres. Se estima que solo el 3% de los niños secuestrados volvió a casa.

Max Zollman, miembro de las SS, director de las Lebensborn fotografíado tras su captura. Foto de dominio público.

Max Sollman, miembro de las SS, director de las Lebensborn fotografíado tras su captura.

Max Sollman, director de la organización Lebensborn fue juzgado en los juicios de Núremberg, pero el SS-Standartenführer fue capaz de convencer al tribunal de la labor humanitaria que realizaban con los niños huérfanos. No se pudo demostrar su relación con los secuestros, pero fue condenado a 2 años y 8 meses por pertenencia a las SS, pero como llevaba preso desde 1945 no ingresó en la cárcel. En 1950, en el proceso de desnazificación llevado a cabo en Alemania, fue de nuevo juzgado y condenado a 30 días de trabajo y confiscación de todos sus bienes. Sin embargo, apeló y la sentencia se redujo (se consideró cumplido el trabajo impuesto) y solo se le impuso una multa de 50 marcos. Vivió en Alemania teniendo diversos trabajos (arte, publicidad, inmobiliarias) por la zona de Munich hasta que falleció en la década de los años 70.

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