Comandos – Railroad Tigers

Carátula de la película

No me enteré de la existencia de esta película hasta que me topé con ella casualmente en una cadena de contenidos. Una película china sobre la Segunda Guerra Mundial, puede estar interesante, me dije. Luego empezó y me dije: «ese no es Jackie Chan» y sí, lo era, pero aquello no desinfló mi entusiasmo de ver una película del conflicto que aún no había visto. Y bueno, las experiencias previas con el cine chino bélico no eran muy allá (muchos altibajos), pero no desesperé. «Railroad Tigers» me recordaba vagamente a «Flying Tigers» y me dije que quizás iba de eso, de las dificultades que tuvieron para abastecer a esta unidad aérea, pero no, no iba de eso.

La película no es buena. Siento ser tan franco. No es una película de Jackie Chan (con esas coreografías marciales imposibles), no es una película bélica al uso (con grandes escenas de combates) ni es una película de aventuras. Tiene algo de humor (estilo Chan), pero tampoco es el eje de la película. Tiene un poco de todo, pero se queda en nada en todo ello, se detiene en aspectos humanos que frenan la película (si fuera bélica o de aventuras), pero no los explota lo suficiente para considerarla una película de denuncia social.

La oficial japonesa aplicando técnicas de interrogación

Los japoneses son los malos, al estilo de los alemanes de las películas estadounidenses de los años 60-70; son los malos porque son así, porque no está en su naturaleza ser de otra forma. Un estereotipo que roza el ridículo en el personaje femenino que es una especie de «policía política» nipona. Es posible que hubiera mujeres japonesas en el ejército (no hay muchas referencias sobre ellas), pero oficiales y, además, oficiales políticos sí me atrevería a afirmar que no hubo.

La película recuerda un poco, sobre todo al principio, a la maravillosa El Tren con Burt Lancaster de protagonista, pero es un recuerdo vago. Creo que el director (o los productores) buscaban una película en la que se mostrara la resistencia china contra la ocupación japonesa (como filón para futuras producciones), pero le salió mal el resultado.

Para Comandos

¿No íbamos a volar un puente?

¿Si la película no está a la altura, por qué traerla a esta sección de la revista? Porque la trama, si bien no funciona en el cine, tiene todo lo necesario para encajar en una buena partida de Comandos. Escenas de diálogo, de acción, de combate, todo lo que siempre quisiste meter en una misma partida, incluyendo una escena final con un ten a toda velocidad cargado de explosivos que hay que detonar en puente. ¡Tanques japoneses disparando desde el vagón! ¿Dónde hay que firmar?

La trama se centra en un grupo de trabajadores chinos del ferrocarril que se dedican a hacer pequeños sabotajes en los trenes controlados por los japoneses. No son acciones decisivas, pero que sí molestan a los responsables y sacan de quicio a los colaboracionistas chinos. Los miembros del grupo quieren hacer más cosas, pero el veterano (Jackie Chan) les dice que aún no ha llegado el momento y les retiene con pequeñas escaramuzas. Todo cambia cuando llega a la ciudad un soldado de una unidad china que ha huido de los soldados japoneses. Está herido, pero les cuenta que es lo que queda de un comando enviado a destruir el puente ferroviario antes de una gran operación militar en la zona. Yo escuché lanzar dados en esa escena.

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