Pangea – Equiseto

Jóvenes equisetos - Fotografía de Rror CC-BY-SA 3.0

También conocidas como cola erizada están plantas emparentadas ligeramente con los helechos, por su forma de reproducción, pero pueden alcanzar varias varas de altura. Su tronco recuerda ligeramente al bambú. Las hojas, que crecen en la parte superior, son finas, alargadas y crecen desde los nudos de los troncos. No son fotosintéticas y su función es permitir la dispersión de las esporas, como si fueran estambres de flores, aunque de una vara de longitud o más (se los ha visto de hasta veinte varas). La función fotosintética la realiza el tallo.

Las esporas diseminadas por los equisetos tienden a acidificar el terreno en el que caen matando a casi cualquier otra especie que quisiera germinar allí. Son una especie invasiva que va creciendo en tamaño año tras año (sobre todo en los climas más benignos). De cada espora surge un prótalo que crece a la altura del suelo como una hoja grande de un árbol. Hay hojas masculinas y femeninas y cuando se produce la fertilización, la hoja de angosta y deja enterrado un tubérculo o esporófito del que crecerán uno o más equisetos. El ciclo vital es de dos años y en los bosques de esta planta siempre habrá presencia de todas sus fases reproductivas.

Los equisetos crecen en lugares húmedos, pero pueden aparecer casi en cualquier clima. En los más fríos, las plantas morirán en invierno (dejando las esporas), pero en los más tropicales pueden vivir mucho tiempo y siempre estarán verdes.

Las hojas de los equisetos son venenosas y muy amargas. Los chamanes las utilizan para crear pociones curativas contra heridas sangrantes (una especie de antiséptico) y como bebedizos para calmar dolores intestinales. El tronco y los prótalos no tienen ninguna utilidad medicinal, aunque algunos chamanes utilizan los tubérculos en polvo como un repelente de insectos (es bastante efectivo) y un herbicida. Algunos clanes tikki utilizan los troncos para fabricar trampas.

El principal peligro de los equisetos para las criaturas es no tener la precaución de asearse tras pasar a través de uno de estos bosques. Las esporas se colarán entre las ropas y pieles y si alcanzan la piel empezarán a germinar provocando picores e irritaciones. No son mortales, pero sí bastante molestas. Unas buenas friegas con arena o un baño en agua eliminarán las esporas. Algunos herbívoros pueden indigestarse, incluso morir, si comen demasiadas plantas, en especial las hojas.

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