Comandos – Operación H

Los estrategas japoneses de la Segunda Guerra Mundial no eran muy originales con los nombres de las operaciones militares y les asignaban un orden alfabético. Por ejemplo, el ataque a las islas Hawái y a Pearl Harbour es la operación AI (su variante de diversión sobre las islas aleutianas era la operación AL. La Operación H fue el plan japonés para la invasión en 1942 de las Islas Orientales Holandesas y en concreto, de las Célebes, Ambon y Timor. En la invasión de las Célebes participaron tropas paracaidistas de la marina japonesas, razón por la que nos ha parecido interesante recordar esta operación.

El objetivo japonés a la hora de planear la invasión era acceder a las materias primas (especialmente los pozos petrolíferos) de las islas. El embargo estadounidense había dejado a Japón sin acceso a los mercados de crudo y las Indias Orientales Holandesas eran uno de los mayores productores de la época. Los estrategas creían que un ataque a las islas podía provocar la declaración de guerra de los Estados Unidos, pero ya habían preparado una operación para eliminar a la flota estadounidense del Pacífico con un audaz ataque. Por otro lado, las islas, cercanas a las Filipinas, abrían un camino a Nueva Guinea y a Australia sobre las que ya habían puesto el ojo las estrategias a largo plazo del ejército japonés.

El ataque japonés a Pearl Harbour provocó que el gobierno de las Indias Orientales declarara la guerra a Japón. Sin embargo, la declaración de guerra no cambió los planes de la Operación H que estaban previstos para enero de 1942. El miedo de los estrategas japoneses era que una actividad previa contra las islas provocara que estos destruyeran las instalaciones petrolíferas. Por ello, ignoraron la declaración de guerra y actuaron como si no existiera. No es que la colonia holandesa (cuyo país estaba ocupado por los alemanes) tuviera mucho medios para hacer la guerra a Japón.

La fase preliminar de la Operación H se inició el 17 de diciembre con el ataque aéreo y el desembarco en Miri (en Sarawak, parte de Borneo bajo control británico) donde se adueñaron de las instalaciones petrolíferas. Este sistema de ataques aéreos con base en portaaviones y desembarcos navales se repitió en otros lugares de la costa: Seria, Kuching, Jesselton y Sandakan y para el 19 de enero de 1942, los japoneses controlaban todos los puntos importantes de la parte de Borneo bajo administración británica.

Controlando la Borneo británica y utilizando sus aeródromos como bases aéreas, la operación H se puso en marcha en tres frentes: Occidental, Central y Oriental.

El frente occidental desembarcaría en Sumatra con el objetivo de avanzar hasta Java y continuar hasta las islas Christmas (británicas). El frente central se ocuparía del resto de Borneo y ocuparía la parte central i oriental de la isla de Java. Y por último, el frente oriental ocuparías las islas Célebes y desde allí saltaría a Bali, Timor y Ceram. Como explotación del éxito logrado en la operación H, las tropas del frente oriental prosiguieron avanzando hacia Nueva Guinea.

Operación H - Imagen de dominio público obra del gobierno federal de EEUU

No hay referencias claras de las previsiones originales de la Operación H, pero el resultado final fue la ocupación de las Indias Orientales en poco más de tres meses. Algo más reseñable aún si tenemos en cuenta que la ocupación se desarrolló mientras el ejército japonés aún combatía en Filipinas. Hubo varias batallas navales (la batalla del Mar de Java, la de los Estrechos de Sonda, la de los Estrechos de Lombok) donde las fuerzas navales Aliadas salieron muy mal paradas y, salvo algunas excepciones como la batalla de Balikpapan (en Borneo) donde los defensores holandeses consiguieron destruir las instalaciones petrolíferas antes de que fueran ocupadas por los japoneses, en las batallas terrestres las unidades de la marina japonesa estuvieron por encima de las unidades Aliadas.

Como hemos comentado, la operación H nos ha llamado la atención por el uso de tropas paracaidistas en el ejército japonés:

En la batalla de Manado (islas Célebes) participó la 1ª SNLF Yokosuka. Se trataba de una unidad paracaidista, de la armada japonesa, que saltó sobre Langoan tras haber volado 610 kilómetros desde Davao (Filipinas). El primer grupo de salto (2 compañías) tenía como objetivo capturar la base aérea de Langoan y la base de hidroaviones de Kakas y el lago Tondano. El segundo grupo de salto (con la tercera compañía) llegaría un día después al aeródromo capturado por la primera compañía. Este grupo llevaría la artillería en dos hidroaviones pesados. La operación resultó un éxito, se ocuparon los objetivos y los defensores se vieron obligados a retirarse. Sin embargo, la falta de armamento pesado en el diseño de las tropas paracaidistas (falta de ametralladoras, por ejemplo) hizo que las bajas japonesas fueran muy elevadas y que el mando naval se replanteara el uso de las tropas paracaidistas en el futuro.

Giretsu Kuteitai embarcando para Okinawa - imagen de dominio público de Tsuguichi Koyanagi

En la batalla de Palembang (Sumatra) participaron unas unidades denominadas Teishing Shudan y que podría traducirse como tropas de asalto o comandos del ejército japonés. En el caso que nos ocupa, esas tropas se habían preparado como tropas paracaidistas (Giretsu Kuteitai) y formaban parte del 2º regimiento paracaidista japonés. Saltaron unos 180 hombres entre Palembang y la base aérea de Pangkalan Benteng (uno de sus objetivos) y otros 90 al oeste de las refinerías de Pladjoe (el otro objetivo). Los paracaidistas no pudieron capturar el aeródromo, a pesar de un refuerzo de 60 paracaidistas adicionales que llegaron dos horas después (finalmente, los desembarcos japoneses en la costa harían retirarse a los Aliados, incluyendo los aviones que volaron a Java). El segundo grupo, con objetivo en la refinería, tuvo algo más de fortuna. Pudo capturar las instalaciones y deshacer la demolición que estaba preparada. Sin embargo, un contrataque desde Praboemoelih con cañones antiaéreos les obligó a defender la retomar la refinería. Evitaron la destrucción de las instalaciones, pero no pudieron evitar que todos los depósitos quedaran en llamas. El mando del ejército japonés valoró, después, la acción paracaidista, pero la ausencia de armamento pesado (artillería) se anotó como un problema para enfrentarse a las tropas regulares tras el asalto inicial por sorpresa.

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