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sábado, 24 de octubre de 2020


 

Sen Toku (clase I-400)

Al entrar Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial se desató cierta paranoia en la costa oeste y este ante la posibilidad de la presencia de submarinos enemigos, japoneses y alemanes. Existe una genial película, 1941 (dirigida por Steven Spielberg y con Dan Aykroyd, John Belushi y Toshiro Mifune en el reparto), que en clave de comedia se burlaba de esa histeria de los primeros días de la guerra. Hubo avistamientos en la costa de submarinos enemigos y provocaron reacciones desmedidas en civiles y militares. Cuando los mandos militares japoneses tuvieron conocimiento de esto, se preguntaron que si un solo submarino era capaz de provocar eso en la población, ¿qué podría provocar un bombardeo aéreo? Creían que la población civil estadounidense podría oponerse a la guerra y obligar a su gobierno a retirarse de ella (no era una presunción alocada porque el presidente había ganado las elecciones prometiendo que no iría a la guerra). Ahora bien, el principal problema de esta táctica era cómo llevar aviones hasta la costa oeste de Estados Unidos. Los bombarderos estratégicos aún no se conocían y hacer que un portaaviones cruzara el pacífico era una misión suicida. Los japoneses decidieron hacer un portaaviones submarino y así nació el Sen Toku I-400.

El I-401 saliendo del puerto

La idea original se atribuye a Yamamoto, aunque fue Kameto Kuroshima el encargado de estudiar la viabilidad del proyecto. En enero de 1942 ya se habían aprobado las especificaciones que tenía que tener el proyecto (como, por ejemplo, que fuera capaz de ir hasta Estados Unidos y volver sin repostar). En marzo de 1942 se había realizado un diseño preliminar que se fue mejorando hasta que en 18 de enero comenzó la construcción del primer I-400 en los astilleros de Kure. A lo largo del año se iniciaría la construcción de cuatro submarinos portaaviones más, pero sólo tres llegarían a terminarse. La muerte de Yamamoto supuso un freno a la producción de este proyecto y de los cuatro terminados, sólo dos llegarían a entrar en servicio, el I-402 se terminaría unas semanas antes de la rendición de Japón, pero nunca se hizo a la mar.

El plan inicial consistía en llevar aviones con armas biológicas a Estados Unidos, pero el mando japonés consideró que un ataque de esas características no era propio de la Armada japonesa y cambió el planteamiento a un ataque al Canal de Panamá. Destruir el canal podría significar un revés muy importante a la capacidad estratégica estadounidenses de transportar suministros y armamento entre el Atlántico y el Pacífico. El ataque contra el canal se llevaría a cabo por dos submarinos ya construidos (el I-400 y el I-401) y otros dos submarinos portaaviones (I-12 e I-13, clase AM o clase A modificada). Los aviones irían equipados con torpedos y con bombas y el objetivo era destruir las esclusas de Gatun, en la costa Atlántica. Estaban más reforzadas que otras, pero la presión del agua del Atlántico era mayor y el mando japonés creía que si el ataque tenía éxito, el canal estaría cerrado seis o más meses. Para asegurar la operación, a principios de 1945 se decidió que algunos pilotos tendrían que hacer un ataque kamikaze contra las compuertas para así asegurar el éxito. Sin embargo, finalmente, la operación se canceló.

El mando japonés decidió, entonces, cambiar el objetivo a uno más cercano: el atolón Ulithi donde la flota estadounidense se estaba concentrando en lo que los japoneses creían era el asalto final contra Japón. En la operación, el I-13 e I-14 haría la misión de reconocimiento para confirmar la presencia de los portaaviones en la zona (no querían que les pasara lo de Pearl Harbour) y el I-400 e I-401 se encargarían del ataque. La rendición de Japón llegaría antes de que la operación llegara a ponerse en marcha. Las tripulaciones recibieron la orden de destruir las armas (lanzaron los torpedos sin armar y arrojaron los aviones al agua) y se entregaron al destructor estadounidense USS Blue.

Tripulantes estadounidenses sobre los I-400

El I-400 y el I-401 fueron enviados a Hawai donde el ejército los estudió con detenimiento. Sin embargo, la Unión Soviética empezó a interesarse por este modelo de submarino y a preguntar por él y los estadounidenses decidieron destruirlos antes que compartirlos con sus antiguos aliados.

En el año 2007, el I-401 fue encontrado en el fondo del mar cerca de la costa de Kalaeloa y el I-400 ha sido encontrado en diciembre de 2013 en la costa de Oahu, aunque no ha sido hasta principios de 2014 que este descubrimiento se ha hecho público.

Características

Originalmente, el Sen Toku debía llevar 18 aviones. Esta especificación se reduciría a nueve en la fase de proyecto y, finalmente, acabaría reducida a tres en la fase de producción. Tenía cuatro motores de 2.250 caballos y tenía un alcance operativo que le permitía dar la vuelta al mundo una vez y media. Desplazaba 6000 toneladas y medía 122 metros de largo, 12 metros de ancho y 7 metros de altura (fue el mayor submarino de su época). Era capaz de alcanzar los 18 nudos en la superficie y 12 sumergido y la profundidad máxima recomendada era de 100 metros. Llevaba 144 tripulantes.

Aichi

Su armamento consistía en 8 tubos lanzatorpedos, un cañón naval de 140 mm, 3 ametralladoras de 25 mm en montaje conjunto (antiaéreas) y una cuarta ametralladora de 25 mm. Además, llevaba tres aviones Aichi M6A1 Seiran diseñado específicamente para los I-400 (aunque se usó en más sitios). Llevaba un radar aéreo que le permitía detectar aviones a 80 kilómetros y el casco, por encima de la línea de flotación, estaba recubierto de una sustancia especial, llamada Tammatte y de origen alemán, que dificultaba la detección vía sonar del submarino. Como anécdota, comentar que los dos periscopios de los I-400 y el snorkel eran de origen alemán.

Las referencias señalan que la serie I-400 era bastante difícil de manejar. Su navegabilidad no era buena y el exceso de peso en la cubierta, los tres aviones, la catapulta de lanzamiento y la carga de bombas, no ayudaban a la flotabilidad. Su había viento fuerte tenía problemas para virar. Su gran tamaño los hacía muy llamativos desde el aire y a los radares Aliados. Bajo el agua también tenía varios problemas. Su superestructura, el hangar y la rampa de despegue, hacían que el submarino tuviera tendencia a girar a babor a velocidad reducida; el timonel se veía obligado a girar el timón 7 grados a estribor para que el submarino navegara recto. Esta pega, además, provocaba que el submarino no tuviera el mismo radio de giro a estribor que a babor y los capitanes debían tener este detalle en cuanta a la hora de atacar sus objetivos. Además, las pegas de otros submarinos japoneses, la falta de aire acondicionado, de inodoros o de espacio para dormir, estaban incrementados en el I-400 con sus 144 tripulantes.

 

 

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