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viernes, 14 de agosto de 2020


 

Werner Mölders,

un piloto de dos guerras

Werner Mölders

Werner Mölders fue el tercero de cuatro hijos del matrimonio entre Viktor (profesor) y Annemarie y nació en marzo de 1913. Poco después de su nacimiento se iniciaría la Primera Guerra Mundial donde su padre moriría en 1915 en los combates en Francia. Tras la muerte de este, su madre se trasladaría junto con la familia a Brandenburgo, donde la infancia de Werner pasaría entre deportes acuáticos y competiciones deportivas. No era una buena época para Alemania, la depresión económica, unida a la deuda alemana de la guerra, dejaba sin salida laboral a casi toda la generación de Mölders y dejaba el ejército como una de las pocas formas de conseguir empleo.

Se unió al ejército en Allenstein (Prusia Oriental) en abril de 1931 y tras pasar por varias academias y escuelas de entrenamiento acabó en la escuela de Dresden. Él ya sabía que quería ser piloto, pero había suspendido algunas pruebas (vomitó y se mareó durante las mismas) y le rechazaron para el entrenamiento. Al llegar a Dresden, consiguió que le dieran un permiso especial y recibió entrenamiento como piloto durante todo 1934, concretamente en la Deutsche Verkehrsfliegerschule en Cottbus. Obtuvo su licencia de piloto en mayo de 1935 e inmediatamente le enviaron a la Jagdgeschwader (JG) 162 "Immelmann" (una unidad con un nombre bastante conocido para los aficionados a la aviación de combate). Con esa unidad participó en varias misiones aéreas durante la ocupación de Renania, convirtiéndose en el primer piloto alemán en aterrizar en Düsseldorf.

El 20 de abril de 1936 le ascienden a Oberleutnant y le trasladan al 2º grupo del JG 134 "Horst Wessel" como oficial al mando de una escuadra de entrenamiento bajo las órdenes de Oesterkamp. El 15 de marzo de 1937 le nombraría líder de escuadrón del primer escuadrón de la JG 334.

Se presentó voluntario para luchar en la Guerra Civil española, concretamente en la Legión Cóndor, a donde llegó en abril de 1938. Estuvo en el tercer escuadrón del Jagdgruppe 88 bajo las órdenes de Adolf Galland y, más tarde, conseguiría llegar a ser comandante de escuadrón. Pilotó un He 51 y luego un Bf 109 B2. Es en España donde obtiene su primer derribo en combate (un I-15 cerca de Algar en julio de 1938) que fue el inicio de su carrera como uno de los ases de la aviación alemana. Le confirmaron 14 derribos durante la Guerra Civil, a los que habría que sumar otros 15 que no se pudieron confirmar. Por sus actuaciones en la guerra, el bando insurgente le concedió la Medalla de la Campaña y la Medalla Militar.

Volvió a Alemania a finales de 1938, al primer grupo del JG 133, y allí desarrollo una labor más administrativa que militar. Desarrollaba tácticas de combate de cazas para el Ministerio del Aire, inspeccionaba el entrenamiento de los pilotos y asistía como personaje destacado junto a otros militares destacados en la guerra de España.

Al empezar la Segunda Guerra Mundial, Mölders fue destinado al frente occidental. No empezó muy bien la guerra pues tuvo un accidente en el aterrizaje el 8 de septiembre, pero 11 días después volvería a subirse a un avión. Un día después, el 20 de septiembre, derribaría su primer avión de ese conflicto: un caza francés P-36 en el nordeste de Francia (entre Contz y Sierck). Durante esos primeros meses de la guerra, derribaría nueve aparatos más, incluyendo dos Hurricanes británicos, lo que le convirtió en uno de los primeros pilotos alemanes en hacerlo. Por su actuación en estos primeros días recibió la Cruz de Hierro de segunda clase.

Durante la batalla de Francia fue derribado el 14 de mayo sobre la ciudad de Sedan, pero consiguió escapar del avión sin apenas heridas. Seis días después derribaba dos aviones más y recibía la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro (fue el primer piloto alemán que la recibió). El 5 de Junio, le volvieron a derribar en Compiègne (Francia). No resultó herido, pero cayó en territorio francés y fue capturado. Allí, un guardia francés le robó la medalla, pero el comandante francés hizo que se la devolvieran. Después, tras la derrota de Francia, Hermann Göering dio orden de matar al guardia (ladrón), pero la intervención de Mölders hizo que anularan la sentencia.

Volvió a Alemania en Julio de 1940 como comandante del JG 51 y entró directamente en la Batalla de Inglaterra pocos días después. Fue el primer piloto alemán que registró 40 derribos, lo que le hizo ganar las Hojas de Roble para la Cruz de Caballero de su Cruz de Hierro. El propio Adolf Hitler le entregó la medalla.

En octubre de 1940, tras haber conseguido 50 derribos, le nombran Oberstleutnant. Continuaría combatiendo hasta diciembre (donde hizo un nuevo derribo, el último de ese año), pero las presiones de los mandos consiguieron quitarle de primera línea durante un tiempo. De alguna manera, querían evitar que uno de sus mejores pilotos, figura de propaganda, fuera derribado por los Aliados. Sin embargo, sólo conseguirían mantenerlo apartado del aire hasta enero de 1941. Hizo pareja con el Oberleutnant Hartmann Grasser y volvió a los cielos de Francia.

Tan pronto como se inició la operación Barbarroja (invasión de la Unión Soviética), Mölders fue transferido allí. El primer día derribó cuatro aparatos soviéticos y se ganó la Espada de su Cruz de Caballero (que nuevamente se la entregó Hitler). El 30 de Junio, derribó tres bombarderos soviéticos y alcanzó la cifra de 82 derribos (dos más que el mítico Manfred von Ritchthofen, el Barón Rojo). El 15 de Julio alcanzaría la cifra de 100 derribos lo que le haría ganar el Diamante para la Cruz de Caballero. Le ascendieron a Oberst y le trasladaron a Berlín.

En Berlín, fue nombrado Inspector General de Cazas del Alto Mando de la Luftwaffe, lo que le daba la responsabilidad de la doctrina operacional y táctica de las fuerzas de cazas alemanas. Su cuartel general estaba en Chaplinka (Ucrania) y pilotaba él mismo un Fi 156 Storch para visitar los aeródromos del frente. Oficialmente no participaba en misiones de combate, pero en estos meses se le anotaron, no oficialmente, 30 derribos más de aviones soviéticos (imaginamos que no con el Storch porque eso sería una proeza muy difícil de creer).

El 22 de Noviembre de 1941, Mölders viajaba de pasajero en un He 111 desde su cuartel en Ucrania a Alemania a donde iba a asistir al funeral de Ernst Udet. Debido a una fuerte tormenta a la altura de Breslau, tuvieron un accidente donde él, el piloto y el oficial de comunicaciones fallecieron.

Su unidad, la JG51, fue bautizada como Mölders en su honor y se le celebró un funeral de estado donde el propio Hermann Göering hizo el panegírico. Fue enterrado en el Invaledenfriedhof (Berlín), el mismo lugar donde está enterrado Von Richthofen (y otros militares y políticos alemanes).

 

 

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«He perdido por una cabeza, y todo por confiar en mi buen amigo Benito Mussolini.»

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