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sábado, 15 de agosto de 2020


 

Boris III de Bulgaria,

el zar búlgaro.

Boris de Sajonia-Coburgo-Gotha nació el 28 de Agosto de 1894 en la ciudad de Sofía, Bulgaria. Hijo de Fernando I (rey de Bulgaria) y Maria Luisa de Borbón-Parma. Su infancia transcurrió en un intenso ambiente político pues fue testigo del nacimiento de su país al independizarse del imperio otomano (1908) y de la entronización de su padre como zar de Bulgaria. Acababa de cumplir los 18 años cuando su país se vio envuelto en la Guerra de los Balcanes (1912-1913) que supuso un revés político y territorial a la recién nacida Bulgaria. Gran parte de los territorios ganados en la guerra anterior contra el imperio otomano pasaron ahora a manos de sus enemigos: Serbia, Grecia y Rumania. Este hecho selló el destino del país en la Primera Guerra Mundial pues se alió con las potencias centrales (Alemania y el imperio austro-húngaro) en contra de sus antiguos enemigos: Serbia principalmente a la que atacó en 1915. Aquello le llevó a enfrentarse a Inglaterra y Francia y al desembarco de éstos cerca de Salónica. En 1918, la situación se tornó tan complicada (y la victoria Aliada en la zona tan evidente) que su padre se vio obligado a abdicar y así Boris se convirtió en el zar de Bulgaria. Esta maniobra política salvó a la monarquía búlgara (fue el único país perdedor de la Primera Guerra Mundial que conservó su monarquía), pero no así a Bulgaria quien tuvo que ceder la salida búlgara al Egeo en virtud del Tratado de Neuilly.

Boris III de Bulgaria

Una de las primeras decisiones de Boris III como zar fue reafirmarse en la fe ortodoxa. Aquello le ganó el favor político de algunos sectores y el favor popular. Muchos creían que dado que su madre era católica, el país se convertiría al catolicismo. Aquella decisión no fue muy del agrado de algunas potencias occidentales. Poco a poco fue involucrándose más y más en la vida política del país, llegando a hacer labores de gobierno.

Su control del país no es aún total. Tan sólo un año después de las elecciones, Alejandro Stamboliski es elegido Primer Ministro. Era el líder del partido de la Unión Popular Agraria, de corte izquierdista, apoyado por las clases trabajadoras del país. Las relaciones entre el gobierno y el zar se van volviendo poco a poco más tensas y todos los intentos de Boris III de intervenir en asuntos de Estado topan con dificultades con el gobierno. La situación perduraría hasta 1923, en el que Alejandro Tsankov, líder de Unión Nacional (un partido que ahora calificaríamos de extrema derecha), apoyado por el ejército y la clase media, dieron un golpe de Estado que derrocaría al gobierno de la Unión Popular Agraria. Muchos de sus contemporáneos estaban seguros de que Boris III había apoyado el golpe de Estado.

Entre 1923 y 1925 las crisis de gobierno se suceden una detrás de otra y las fricciones de las diferentes facciones llevaron al país a un estado de casi total desgobierno. En abril de 1925, Boris III sufriría dos atentados de activistas de izquierdas, pero sobreviviría a ambos. Tras el segundo atentado, los militares en el poder procederían a una dura represión en la que morirían miles de comunistas, líderes agrarios y algún miembro del servicio de inteligencia del gobierno.

En 1925, también, tendría lugar el Incidente Petrich (un soldado griego cruzó accidentalmente la frontera y los centinelas búlgaros lo abatieron a tiros; los griegos, en respuesta, mandaron tropas para ocupar la ciudad de Petrich). Parecía que aquello iba a desembocar en una guerra y ambos bandos, la dictadura griega y el gobierno militarizado búlgaro, estaban a favor de ella. Sin embargo, la intervención de la Liga de la Naciones detuvo la guerra en el último momento.

En Octubre de 1930 se casó con Giovana, hija de Víctor Manuel III de Italia, posiblemente un matrimonio con muchos intereses políticos. Ese mismo año, el primero de la Gran Depresión, se funda en Bulgaria una organización político-militar llamada Zveno. Eran oficiales del ejército que si bien no se les podría calificar de fascistas, sí tenían cierta ideología conservadora, no estaban a favor de los partidos políticos y se oponían frontalmente a algunos movimientos independentistas de Macedonia. Zveno tenía una íntima relación con una antigua organización llamada "Liga Militar" a la que se atribuía la organización del golpe de Estado de 1923 y el asesinato del Primer Ministro Stamboliyski.

En 1933, el matrimonio real búlgaro tendría su primer hijo: Maria Louisa quien acabaría casándose con el Príncipe de Luxemburgo tras la expulsión de la monarquía búlgara del país.

En 1934, la organización Zveno llegó al poder con un golpe de Estado. El coronel Kimon Georgiev se convirtió en el Primer Ministro. Disolvieron los partidos políticos, iniciaron una campaña de represión contra los grupos independentistas macedonios e instauraron una política económica similar a la practicada por la Italia de Mussolini. Sin embargo, el rey Boris III no estaba de acuerdo con el cambio político (principalmente porque lo dejaba casi fuera de la escena política como le había pasado a Víctor Manuel III en Italia). Se alió con un miembro monárquico de Zveno, el general Pencho Zlatev, que en Enero de 1935 dio un nuevo golpe de Estado que estableció un régimen político en torno a la figura del zar. Boris III se convirtió, por fin, en la cabeza política de su país.

En 1937 nace Simeón que gobernaría Bulgaria a la muerte de su padre.

En 1939, al empezar la Segunda Guerra Mundial, Bulgaria se declararía neutral, pero la clase militar tenía mucha influencia en el país y deseaban una alianza política con Alemania, que había sido su aliada en la Primera Guerra Mundial, y les permitiría participar en el conflicto. Sin embargo, no fue hasta que los alemanes obligaron a los rumanos a devolver a los búlgaros la región sur de Dobruja que el gobierno no fue abiertamente pro-Eje.

En 1941 se unen a la causa del Eje. Boris abrigaba la esperanza de obtener para Bulgaria los territorios perdidos por su padre con Grecia y Yugoslavia, pero los alemanes no tenían especial interés en la participación búlgara en la guerra. De hecho, su única importancia estratégica era el ferrocarril que les permitiría unir los territorios controlados por los alemanes con la frontera griega. Por ello, su participación en la campaña contra Grecia y Yugoslavia no fue muy intensa y sus beneficios territoriales tampoco. Hitler supo frenar el deseo expansionista búlgaro hasta el final de la guerra en el que todas esas cuestiones quedarían resueltas. Bulgaria haría una declaración de guerra simbólica contra Gran Bretaña y, posteriormente, Estados Unidos. El pacto del Eje le obliga a hacerlo y Boris no encuentra ninguna excusa para evitarlo. La declaración de guerra la llamamos simbólica, porque las tropas búlgaras no se enfrentaron a los Aliados occidentales. Sin embargo, esa declaración de guerra habrían de lamentarla muy pronto, cuando los bombarderos Aliados iniciaran los ataques contra Sofía.

Cuando Alemania le declaró la guerra a la Unión Soviética, Boris III decidió no corresponder con una declaración de guerra por parte de Bulgaria. En realidad, Bulgaria no tenía ningún interés político o territorial en esa zona del mundo. El zar miraba más al sur, al Mediterráneo.

En 1943, Alemania exigió a Bulgaria que le enviara a Polonia a su población judía. Boris III se negó a repatriar a los 50.000 judíos que había en Bulgaria. Entonces los alemanes le exigieron que repatriara a los más de 11.000 que había en los territorios rumanos cedidos a Bulgaria al principio de la guerra. Boris volvió a negarse. Es cierto que su negativa dice mucho a favor de Boris y en muchos textos aparece como el salvador de los judíos búlgaros; pero no es menos cierto que Boris tenía una oposición interna contra la deportación. Tanto Dimitar Peshev (vicepresidente del parlamento) como el arzobispo Stefan (jefe de la iglesia ortodoxa búlgara) hicieron una intensa campaña oponiéndose a la medida. Si Boris tomó la decisión en defensa de los judíos o de sus propios intereses políticos, es algo difícil de valorar.

La negativa a la deportación de los judíos y su negativa a declarar la guerra a la Unión Soviética, no le convirtieron en el aliado más popular del Eje. En 9 de Agosto de 1943, convocado por un airado Hitler, Boris III acude a una reunión en Rastenburg (Prusia Oriental). En dicha reunión, Hitler le presiona para que colabore en el esfuerzo de guerra contra la Unión Soviética. Boris, además de la baja preparación de su ejército para una campaña de esas características, expone dos motivos para su no participación: el pueblo búlgaro tiene, por tradición, mucha simpatía con el pueblo ruso y que Turquía (lo que queda del Imperio Otomano del que Bulgaria se escindió) aún no ha clarificado su postura en el conflicto. Boris argumenta que si Bulgaria lucha contra la Unión Soviética y Turquía se une a los Aliados, la independencia de Bulgaria estaría en peligro en caso de derrota.

Boris III moriría diecinueve días después de su reunión con Hitler tras asistir a una cena oficial en la embajada italiana en Sofía. La cercanía de estos dos hechos ha despertado (y aún despierta) muchas teorías de una conspiración. Muchos creen que Boris III fue envenenado por orden de Hitler. Su hijo y heredero tenía sólo seis años y el hermano de Boris, Kiril, era más germanófilo (como lo demuestra el hecho de que hiciera concesiones a los alemanes que Boris no había permitido). Estas teorías se apoyaron además, en el hecho de que cuando los comunistas se hicieron con el poder en Bulgaria, desenterraran el ataúd del rey Boris y lo volvieran a enterrar en un sitio desconocido. Tras la caída del telón de acero, el cuerpo de Boris fue encontrado y se le practicó una autopsia: Se dictaminó que no había veneno en su organismo y que había muerto de un infarto al corazón del ventrículo derecho. Aún hoy hay quien asegura que ese infarto es muy raro en una persona de 49 años de edad.

 

 

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