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viernes, 7 de agosto de 2020


 

Ferdinand Schörner,
el último mariscal de campo alemán.

Ferdinand Schörner

Ferdinand Schörner nació en Munich (Baviera) en 1892. Estuvo en tres universidades estudiando idiomas con la intención de hacerse profesor y se incorporó a las Einjährig Freiwilliger (una especie de milicias universitarias, como las que había antes en España que te permitían elegir unidad y te daban otra serie de privilegios para cumplir el servicio militar). Se alistó en el regimiento de infantería Bavarian Leib y entró de llenó en la Primera Guerra Mundial. Su puesto de oficial (gracias a su inscripción en la E.F.) les salvó de la parte más cruda de la guerra: la del soldado, pero, aún así, estuvo en la batalla de Verdun (Frente occidental), en la Hermannstadt (Frente Oriental) y en la de Caporetto (Frente Italiano). En esta última se ganó la medalla Pour le Merite1 que era la más alta condecoración que el ejército alemán daba durante la Primera Guerra Mundial por méritos en combate.

1 El nombre en francés de la medalla puede dar lugar a confusión. La medalla es alemana, prusiana para más señas, pero en la época en la que se estableció en la corte prusiana el francés era el idioma oficial, de ahí que el nombre sea en francés.

Tras el final de la Primera Guerra Mundial y el desmantelamiento del ejército alemán, Schörner entró en contacto con grupos políticos de ideología conservadora, formó parte del grupo paramilitar Ritter von Epps que formaba parte de los Freikorps y se unió al Reichswehr. Una de sus actuaciones dentro del Reichswerr fue impedir el golpe de estado nazi de Munich (que llevaría a la cárcel a Hitler), aunque no se puede decir que fuera directamente responsable de ello. Se unió al 19º Regimiento de Infantería Bávaro que le envió a la Escuela de Infantería de Dresden donde alcanzó el grado de Major. Más tarde, siguió progresando hasta obtener el mando de la 98º Regimiento Gerbirgsjäger (de montaña) y el grado de Oberstleutnant en 1937. Una de sus grandes aportaciones al ejército nazi fue la conversión de las tropas paramilitares del periodo de entreguerras a las futuras Waffen SS.

Su regimiento, dentro de la 1ª división de montaña, combatió con bastante mérito en la campaña de Polonia al principio de la Segunda Guerra Mundial. Su actuación le valió un nuevo ascenso y le pusieron al mando de la 6ª división de montaña recién creada participando en la campaña de los Balcanes. Allí se ganó la Cruz de Caballero al romper la famosa Línea Metaxa en las montañas al norte de Grecia.

Tomó parte en la Operación Barbarrosa (invasión de la Unión Soviética) y junto con su división fue enviado al norte de Finlandia. Fue nuevamente ascendido y le pusieron al mando del XIX Cuerpo de Montaña, parte de los efectivos alemanes en Finlandia, donde acuñó la frase: Arktis ist nichts ("el ártico no es nada"), refiriéndose a que las condiciones invernales del norte de Finlandia no deberían entorpecer los avances militares. Sin embargo los entorpecieron. Su ataque contra la ciudad de Murmansk fue un fracaso y la campaña de Finlandia no tuvo grandes progresos.

A finales de 1943 le dieron el mando del XXXX Cuerpo Panzer en el frente sur soviético y más tarde (en Enero de 1944) le dieron el mando del Grupo de Ejército A. Más tarde le cambiaron al grupo de Ejércitos del Sur de Ucrania. Como responsable de ese grupo se enfrentó al avance soviético por Crimea y aseguró que sus unidades aguantarían en Sebastopol al menos tanto como aguantaron los rusos. Sin embargo, después de esa afirmación, convencería a Hitler de evacuar a las tropas por mar. Al impedir la retirada de las tropas por tierra, provocó que muchos soldados del 17º Ejército murieran en la ciudad mientras esperaban a ser evacuados cuando podrían haberse retirado pocos días antes sin demasiadas complicaciones. Tras el fracaso de Sebastopol, Schörner se vio obligado a luchar una serie de batallas defensivas para intentar consolidar el frente en la orilla occidental del río Dniester en Rumania.

Poco después de ser ascendido a Generaloberst en Abril de 1944, le dieron el mando del Grupo de Ejércitos Norte (que más tarde fue llamado Grupo de Ejércitos de Curlandia cuando quedó aislado del resto de las unidades en la península que le da nombre debido al avance soviético). A principios de 1945, cuando el final de la guerra era evidente para casi todos, Schörner es nombrado comandante del Grupo de Ejércitos Centro con la misión de defender el Oder en la zona de Checoslovaquia. El 4 de Abril es ascendido al puesto de Mariscal de Campo y en el testamento de Hitler (en Mayo) se le nombra Comandante en jefe del ejército alemán, pero nunca llegó realmente a ejercer dicha responsabilidad.

El 2 de mayo de 1945, Schörner mandó su último mensaje como oficial del Grupo de Ejército Centro en el que anunciaba que intentaría abrirse paso hacia el oeste para rendirse a los estadounidenses. El 8 de Mayo, el día de la rendición, ésta le fue comunicada por un teniente coronel enviado por Alfred Jold. Schörner comunicó que había ordenado a sus tropas que se rindieran, pero que no podía garantizar que le obedecieran. De hecho, muchas unidades bajo su mando continuaron luchando contra los soviéticos tras la rendición en la esperanza de que los estadounidenses llegaran antes. El Grupo de Ejércitos Centro fue la unidad de gran tamaño (división o superior) que más tiempo continuó combatiendo y no cesarían el fuego hasta el 11 de Mayo de 1945.

Schörner abandonó su puesto y se dirigió al Tirol (Austria) donde pensaba organizar la última defensa alemana2 (el famoso Alpenfestung). Tras dos semanas intentando organizar un ejército alemán derrotado, comprobó la inutilidad de sus esfuerzos y se entregó a los británicos.

2 Muchos de sus compañeros de armas supervivientes de la guerra consideraron que Schörner había abandonado a sus hombres y que su historia de dirigirse al Tirol para organizar la última defensa en realidad escondía la verdadera historia de una deserción y una huida fallida.

Los británicos lo entregaron a los soviéticos quienes le ofrecieron en varias ocasiones un cargo militar en Alemania Oriental, pero Schörner lo rechazó ya que era bastante anticomunista. Visto el rechazo, los soviéticos le juzgaron como instigador del ataque alemán contra la Unión Soviética y le condenaron a 25 años en un campo de prisioneros. Más tarde rebajarían la pena a 12 años y medio, de los que finalmente sólo cumpliría 10. En Enero de 1955, poco después de quedar en libertad, Schörner huye a Alemania Occidental, pero allí también le estaban esperando para juzgarle. Le acusaban de haber ejecutado sin juicio a varios soldados desertores en los momentos finales de la guerra. Decían que había dado la orden de fusilar a todos los soldados que fueran pillados en retaguardia son la debida autorización (las deserciones en los últimos días de la guerra -y los fusilamientos- fueron algo bastante habitual). En concreto le juzgaron por la muerte de dos oficiales y de un soldado al que habían pillado ebrio. Volvieron a condenarle y permaneció en prisión hasta 1963. Tras salir de la cárcel, volvió a Munich donde vivió discretamente hasta su muerte en 1973.

El ejército alemán no ha vuelto a nombrar a ningún mariscal de campo desde la Segunda Guerra Mundial y Schörner fue el último de los nombrados durante el conflicto en fallecer convirtiéndose así en el último generalfeldmarschall alemán.

 

 

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«Con humanidad y democracia nunca han sido liberados los pueblos.»

Hitler