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sábado, 21 de septiembre de 2019


 

Ludo Ergo Sum

Siempre he pensado que Madrid, la ciudad, tenía una especie de deuda histórica con los juegos. Ha habido jornadas de juegos allí, algunas muy buenas y hay jornadas también buenas en todo el cinturón urbano de Madrid (Pinto, Alcalá, Leganés, etc.) Sin embargo, en los últimos años, echaba de menos unas en la propia ciudad. Alguno diría que La Elipa no está en Madrid, sino en las afueras, pero tampoco vamos a ser demasiado exigentes. Además de la localización, otras dos cosas me animaron a coger la mochila y largarme a las Ludo Ergo Sum: la primera que tuve conocimiento de su existencia bastantes meses antes de que se celebraran (lo que, personalmente, me da ciertas garantías sobre la seriedad de la organización) y la segunda el cartel de las jornadas (me encantó).

cartel de las jornadas

Las Ludo Ergo Sum se celebraron dentro de un complejo polideportivo en La Elipa. El complejo tiene varios pabellones y algunas cosas curiosas como un campo de rugby o pistas para carreras de coches teledirigidos. Las jornadas se celebraron en la pista de frontón. Nada más entrar te daba un poco de vértigo, porque se accedía por la parte superior de las gradas y tenías que bajarlas todas para llegar a la zona de juego. Sin embargo, de esa forma, te hacía una idea rápida del volumen de las jornadas.

Vista general de las LES

Me gustaron mucho las jornadas y algunas de las cosas que hicieron me parecieron muy adecuadas. Por ejemplo, las jornadas duraron dos días (ni tres ni cuatro): sábado y domingo. Tiempo suficiente para hartarte a jugar (o comprar en los stands), pero no tanto para cansarte y terminar hasta las narices de tanta partida. Terminamos las jornadas con ganas de más y aunque en su momento puede parecer malo, ahora, en la distancia, hace que me apetezca que lleguen las del año que viene. Otra cosa interesante que me gustó mucho es que había un porcentaje de organizadores bastante grande (me atrevería a decir que 1 cada 10 asistentes), se les distinguía fácilmente (ese color naranja organización de los viejos tiempos) y, además, parecía que todos había ido al mismo cursillo de atención al cliente porque te preguntaban continuamente si iba todo bien. El primer día, mientras me instalaba, creo que me lo preguntaron cinco veces, cinco personas diferentes. Si hubiese necesitado algo, me lo habrían conseguido al momento. De hecho, al día siguiente, necesité encontrar una dirección en Tres Cantos y a pesar de que aquello pillaba lejos, me la consiguieron e, incluso, me consiguieron un plano de Madrid y a alguien de la zona que me indicó cómo llegar. Lo dicho, una organización atentísima.

La mesa de recepción y algunos miembros de organización

Otra de las cosas que me sorprendió al llegar fue la gran cantidad de empresas que apoyaban las jornadas poniendo un stand. Además de las editoriales incombustibles editoriales (Nosolorol y Sombra), muchas tiendas, para desgracia de mi bolsillo, habían puesto sus cosas dentro del frontón. Es interesante descubrir que sigue habiendo tiendas, distribuidoras y editoriales dispuestas a apoyar jornadas en su primera edición. Generación X, por ejemplo, aprovechó el evento para llevar su juego de tablero 2 de Mayo y presentar una versión beta, casi definitiva, de Mecanisburgo. Había varios stand con cosas de figuras (mucho Flames of War) y también varios con juegos de tablero, muchos por cierto. De hecho, una distribuidora de juegos (Mercurio) puso una ludoteca y prestaba juegos de tablero para que los participantes pudieran echarse una partida.

Una partida rol

Las actividades fueron las habituales en este tipo de eventos. Hubo partidas de rol (bastantes gracias a las editoriales) y de rol en vivo, hubo partidas de mesa (mencionar al incombustible presentador de 1936 que se tiró todas las jornadas enseñando a jugar al juego) y hubo partidas de figuras (Warhammer 40.000 y Flames of War fueron bastante habituales). Dentro de las figuras me sorprendió una partida bastante numerosa de Battletech. Un juego que yo consideraba olvidado en el tiempo o, en otras palabras, al que ya sólo jugaba yo. Al parecer, sigue habiendo gente aficionada al juego y, como se puede apreciar en la foto, con mucho arte para fabricar los tableros de juego (me llevé un par de ideas para mis propios tableros).

La partida de Battletech

Resumiendo, un viaje aprovechado, me lo he pasado bien, he conocido gente muy maja y espero que la experiencia haya sido tan positiva para ellos como lo fue para mi y que el año que viene volvamos a vernos en las segunda Ludo Ergo Sum. Si quieres conocer algo más de los organizadores o de las jornadas, puedes echarle un vistazo a su página web (ver) o a las fotos que la gente de Sombra ha subido a internet (ver), pero si realmente queréis disfrutar de las Ludo Ergo Sum, marcar la fecha de finales de Septiembre en la agenda del año que viene.

 

 

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Cita

«Realmente no tenemos nada que ocultar. Hemos limitado esa zona del espacio para evitar accidentes.»

Almirante Gund Ferr (4ª Flota RFP)