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sábado, 15 de agosto de 2020


 

Orde Charles Wingate

"El general de las operaciones especiales"

El nombre de Wingate está asociado en nuestra memoria a Birmania y a la unidad conocida como Chindits. Sin embargo, este general, incluso antes de serlo, siempre tuvo una idea de la guerra poco convencional y se enfrentaba a las situaciones adversas ideando toda una serie de unidades de operaciones especiales. Fue, por decirlo de alguna manera, el "oficial Comando" por excelencia.

Orde Charles Wingate

Orde Charles Wingate nació en la India (en Naini Tal) el 23 de febrero de 1903. Su padre era militar, británico y estaba destinado en la colonia. La familia de su madre estaba muy vinculada al movimiento evangelista y misionero conocido como "Hermanos de Plymouth". La infancia de Wingate, en un país con una cultura ajena a la de su familia, se desarrolló entre la férrea disciplina militar paterna y la excesiva religiosidad materna.

Dos años después de acabada la Primera Guerra Mundial, Wingate es aceptado en la Real Academia Militar de Woolwich y en 1923 se gradúa como oficial de artillería. Comienza a aprender árabe (lo que no debe extrañar porque tras la Gran Guerra aquella zona era un polvorín y el posible destino de futuro conflictos) y años después consigue que Sir Reginald Wingate le envíe a Sudán. No es un castigo, se daba la circunstancia de que su tío era el Gobernador del territorio. Allí se une a las Fuerzas de Defensa Sudanesas. En 1928, destinado en la patrullas que vigilaban la frontera con Abisinia y donde, principalmente, se enfrentaba a tratantes de esclavos y traficantes de marfil. Fue en este destino donde Wingate comprobó que la tradición militar de organizar patrullas de reconocimiento por la zona no era efectiva y donde empezó a desarrollar estrategias propias para organizar emboscadas.

Otra de las cosas que realizó en aquellos años de Sudán fue la búsqueda de la mítica ciudad perdida de Zerzura. La búsqueda, como todas las que se realizaron en esos años, fue un fracaso. Sin embargo, permitieron que Wingate experimentara con unidades en movimiento muy alejadas de su campamento base.

Un año después de su matrimonio con Lorna (¡que sólo tenía 16 años el día de la boda!), Wingate fue trasladado a Palestina al Estado mayor de la provincia donde llegó a ser oficial de inteligencia. Fue en este destino donde la religiosidad inculcada de su madre salió a relucir porque consideró que la creación de un estado judío en Palestina (Israel, para entendernos), era una especie de deber. Wingate no era judío, pero sí un cristiano estricto y las profecías del establecimiento de Israel en el Viejo Testamento eran tan válidas para él como para los sionistas (el movimiento político judío). Fue en esa época cuando las guerrillas árabes comenzaron a actuar contra los intereses británicos (a quienes consideraban unos mentirosos por haber incumplido la promesa de independencia realizada durante la Primera Guerra Mundial) y contra las comunidades judías (a quienes veían como extranjeros traídos para robarles su tierra). La "revuelta árabe", como se la conoció después, provocó que Wingate ideara la creación de unidades especiales de comandos judíos. Consiguió convencer de la idea a Wavell, comandante de las fuerzas británicas en Palestina en aquella época, y a Haganah, líder judío y ese fue el germen de las fuerzas armadas judías. Sin embargo, no fue hasta junio de 1938 que Wingate consiguió formar sus "Special Night Squads". Eran grupos de voluntarios, judíos y británicos, mantenidos económicamente tanto por los británicos como por la autoridad judía y entrenados por Wingate. Los SNS eran una especie de fuerza de defensa judía bajo mando británico (Wingate), pero también se dedicaba a hacer incursiones en las bases fronterizas de los árabes, a emboscar a los atacantes de los pozos petrolíferos en Irak o a llevar acciones de castigo contra los árabes que colaboraban con los guerrilleros. Sus acciones, alejadas de la ortodoxia militar, no fueron especialmente eficaces.

En unas declaraciones "accidentales" realizadas por Wingate en un permiso en Gran Bretaña, se mostró a favor de la formación de un estado judío en Palestina. Sus superiores no las consideraron apropiadas y creyeron que eran producto de la influencia de operar tanto tiempo sobre el terreno. Por ello decidieron relevarle del mando y trasladarle a Gran Bretaña, donde llegó en mayo de 1939.

Cuando empezó la Segunda Guerra Mundial, Wingate había sido destinado como comandante de una unidad antiaérea en Gran Bretaña, pero Wavell, con quien seguía teniendo amistad y que ahora era comandante en jefe de las tropas en Oriente Medio, le propuso un destino en Sudan para realizar operaciones contra las tropas italianas en Etiopía. Así nació la Fuerza Gideón (un nombre bíblico), compuesta de británicos, sudaneses y etíopes y a la que Wingate invitó a participar a algunos antiguos compañeros del SNS. No empezaron sus operaciones hasta Febrero de 1941 (Wingate estaba al mando y acababan de ascenderle a teniente coronel). La Fuerza Gideón estaba compuesta de unos 1700 hombres y operaron tras las líneas enemigas atacando posiciones italianas y las líneas de abastecimiento del ejército enemigo. Se calcula que llegaron a capturar unos 20.000 soldados italianos y tras la entrada triunfal en Addis Abeba (junto a la Fuerza de Defensa Sudanesa), Wingate fue recompensada con la Orden de Servicios Distinguidos.

Aunque fue condecorado y la campaña fue un éxito, Wingate no estaba contento. Se quejaba (y se quejó oficialmente) de sus superiores a los que achacaba cierta falta de visión a su forma de conducir la guerra y denunciaba algunas dificultades y trabas que había sufrido. La fuerza Gideón fue disuelta, sus comentarios sobre la independencia de Etiopía no fueron bien recibidos y, además, su situación personal se agravó ya que contrajo la malaria. Lo correcto hubiese sido evacuarlo de la zona hasta que se recuperase, pero Wingate se negó (no quería ser alejado del frente otra vez), pero la enfermedad (y las drogas que le administraron para ella) y la situación le sumió en una profunda depresión que le llevó a un fallido intento de suicidio. Éste hizo que le trasladaran a Gran Bretaña de nuevo. Algunas fuentes comentan que el informe negativo sobre sus superiores llegó hasta el despacho de Winston Churchill y que eso tuvo bastante que ver en su nuevo destino.

Wavell estaba ahora destinado en la India y, nuevamente, reclamó a Wingate donde llegó en Febrero de 1942 y le ascendieron a coronel con las instrucciones de formar una unidad guerrillera que operara en Birmania. Esta unidad, del tamaño de una brigada, recibió el nombre de Chindits (que se podría traducir libremente como leones birmanos). Los primeros entrenamientos en la época de lluvias en la selva, provocaron que muchos hombres de la unidad cayeran enfermos y que tuvieran que ser reemplazados. Además, la insociabilidad de Wingate y su resentimiento hacia los otros oficiales fue aumentando. Se volvió un excéntrico (hasta el punto de dejar de bañarse), pero su amistad con Wavell (y dicen que la protección de Churchill) evitó que fuera disciplinado.

En febrero de 1943, los Chindits penetraron en Birmania y consiguieron cortar el ferrocarril que abastecía a las tropas japonesas en la frontera. Fue un gran éxito y eso animó a Wingate a internarse más en la jungla a la zona del río Irrawaddy. Sin embargo, tan lejos de su base de operaciones, los japoneses pudieron perseguirlo y cercarlo. Sin más opciones, Wingate dividió a su unidad en pequeños grupos para que regresaran a la India. Durante la primavera de 1943, pequeños grupos de "comandos" Chindits fueron apareciendo en la frontera de la India o de China. No todos lo consiguieron. Militarmente, el éxito de la operación de Wingate es cuestionable. Coincidió con una época en la que el ejército británico no estaba pasándolo muy bien en Oriente Medio y necesitaba algún éxito, aunque fuera insignificante, para contentar a los superiores y a los medios. Por ello, la operación de los Chindits recibió tan buenos elogios. Tuvo, sin embargo, la consecuencia de convencer a los japoneses de que la frontera birmana no era infranqueable. Eso les llevó a pensar que debían reforzarla y, en último extremo, les llevó a planear la invasión de la India como una manera de acabar con la amenaza.

Otra consecuencia de esta primera operación en Birmania fue el informe que él escribió y que gracias a Wavell acabó llegando al despacho de Churchill. El informe volvía a ser crítico con los oficiales y los soldados británicos a los que acusaba de ser demasiado cómodos y blandos y no estar preparados para la guerra moderna. Churchill invitó a Wingate a Londres y se lo llevó a la Conferencia de Québec. Allí pudo expresar sus ideas poco ortodoxas frente a los más altos oficiales del ejército, incluso frente a Roosevelt y Churchill. Principalmente, les explicó las múltiples posibilidades de ampliar el alcance de las tropas convencionales abasteciéndolas desde el aire y coordinándolas por radio.

De vuelta a la India, fue ascendido a general y le pusieron al mando de seis brigadas para que las entrenara y preparara en su forma de hacer la guerra. Las brigadas operarían en Birmania e inicialmente se pensó orientarlas hacia el norte, para contactar con China, pero desestimada esa posibilidad, Wingate decidió que sus tropas se internarían en Birmania, allí establecerían bases permanentes en medio de la jungla desde las que podrían acosar a los japoneses. Quiso la casualidad que los lanzamientos de los Chindits en planeadores y paracaídas a principio de marzo de 1944 coincidieran con la ofensiva japonesa contra la India. Por ella, la presencia de varias brigadas tras las líneas enemigas complicó mucho la ofensiva a los japoneses. Si bien no se les puede achacar todo el mérito de la derrota, su presencia influyó mucho en la tenaz resistencia de la frontera India.

El 24 de marzo de 1944, tras una visita de inspección a las bases Chindits en Birmania, regresaba a la India a bordo de un B-25 estadounidense. El avión falló, se estrelló en una zona montañosa de la jungla y Wingate, el oficial que había estado al mando de tres unidades diferentes de operaciones especiales, murió junto a otros nueve ocupantes del aparato.

 

 

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Cita

«Sus cachivaches (refiriéndose a la bomba atómica) no funcionarán nunca. Sé lo que digo, he sido artillero.»

H. Truman