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miércoles, 30 de septiembre de 2020


 

REINO DE AREFAD

PARTE II

Principales Accidentes Geográficos

Dientes de Paula: Esta cadena montañosa ha sido siempre la gran pérdida de Arefad. Empujados por los de Pilruhm (primero en su época de independencia y luego bajo el yugo de Corus) dejaron atrás muchas minas de esta zona que luego demostraron su valía, como las famosas minas de diamantes de Pilruhm. También hay que entender que cuando los enanos comenzaron a asentarse tuvieron que arrancarles estas montañas a los trasgos que allí vivían. Tener que defenderlas luego frente a los humanos fue simplemente demasiado para ellos. En cualquier caso la porción de la cordillera que mantuvieron bajo su control es muy rica en minerales de todo tipo, siendo el único lugar donde existen minas de buen tamaño de adamantina y, en menor medida, mithril.

Bosque de la Victoria: Llamado Bosque de Jorel por los enanos solo explotan la parte que queda a poniente del Camino Real de Jorel, un tortuoso sendero que atraviesa el bosque y termina en la costa. Utilizan la madera principalmente para los altos hornos, aunque las minas de carbón suplen en cierta medida esta necesidad. La zona que queda al levante del Camino Real es una zona inexplorada, que los enanos han preferido dejar como está. Se dice que dentro aún sobreviven las criaturas de ataño y varios erradicadores se han adentrado en su interior para nunca volver.

La Fractura: Este singular accidente geográfico se trata ni más ni menos que de una profunda sima que conecta directamente con el Vacío. En términos generales la 'orilla' ponentina es unos 100 metros más alta que la levantina. Existen dos puntos donde la altura es similar. En uno de ellos está Verdel, custodiando la frontera con Corus. En el otro punto hay un pequeño torreón con una escasa guarnición pero muy defendible. Está ubicado en una pequeña península que comunica con un estrecho pasillo de tierra con el territorio arefadiano. El resto está rodeado por una sima sin final.

Montes tronantes: En cierta forma son la principal barrera que permitió a los enanos el plantar una frontera con Corus. Varias de sus cimas presentan una actividad volcánica inusitada y pocos son los que se aventuran en ellos. Los pocos pasos seguros que existen están protegidos por pequeñas fortalezas. Por lo demás no hay ningún asentamiento aquí, salvo alguna mina aislada y la itinerante base de los alfareros del magma.

Lugares importantes

Arefad: (ciudad grande 23.370) La capital del reino se ubica en el valle de Cadach, donde se unen las estribaciones de los Dientes de Paula con los Montes tronantes. Es una ciudad muy extensa, con múltiples edificaciones asomando en las terrazas y terraplenes de las montañas. Solo está amurallada en parte, siendo los reductos más importantes tres, el palacio real, los reales almacenes de mineral y el cuartel general del ejército nacional. Estos tres bastiones se comunican entre ellos por medio de tres grandes puentes cubiertos de piedra, formando una especie de triángulo alargado, que se ha adoptado como el símbolo de la ciudad. A parte de los puentes también existen comunicaciones subterráneas entre los bastiones, pero se usan solo durante las emergencias, siendo su situación y número exacto un secreto de estado. El resto de la ciudad son pequeños grupos de edificios, construidos en las zonas más favorables del terreno del valle Cadach y unidos por grandes avenidas de piedra. Los edificios más importantes, como los almacenes generales de la ciudad o la cámara de comercio, tienen ascensores de poleas accionados por ruedas hidráulicas para subir y bajar las cargas más pesadas.

Como sede del poder real Arefad está sometida directamente al poder del rey y no de un noble de alta casta. Existe el puesto de alcalde, que está ocupado por alguien de la confianza completa del rey. Usualmente es un noble menor, pero a veces se nombra a un plebeyo o burgués al que el rey tenga en gran estima.

Issamor: (ciudad pequeña 8.520) Esta pequeña ciudad tiene el honor de ser el más importante, y prácticamente único, puerto de Vacío del reino. Construida a las orillas del río Igor, centraliza todo el tráfico de entrada y salida que circula por Arefad y que no tenga origen en la República de Pilrhum. Esta ciudad ha vivido altos y bajos en función de las relaciones de Arefad con sus vecinos. En las épocas de mayor aislacionismo Issamor cobraba gran importancia, pero cuando las fronteras se abrían su mal posicionamiento en las grandes rutas comerciales hacía más interesante otras opciones. Por tanto es una ciudad a trozos, con barrios desperdigados aquí y allá formados por edificios abandonados. Esto es un problema constante, ya que a veces bajan trasgoides de los Montes Tronantes y se instalan en las casas abandonadas. Así pues, a pesar de las repetidas expulsiones, es bastante normal encontrar trasgoides por las calles de Issamor, que se contratan en el puerto como mano de obra barata.

Castillo Umbrío: (villa pequeña 1.352) El castillo Umbrío ocupa un lugar estratégico en la meseta del León. Desde donde está controla el acceso a esta meseta desde Levante y, por tanto, el camino más corto desde Corus a la capital del reino. Durante muchos años fue el último bastión de Arefad en la frontera con Corus, pero cuando esté decidió retroceder sus posiciones hasta la Fractura se convirtió en una simple fortaleza interior. Sin embargo la fortaleza no se abandonó sino que se usó como sede del 2º Cuerpo de Ejército Real. Este, junto con el que se encuentra en la capital, forma parte del ejército permanente de Arefad.

Historia de la región

El origen de Arefad como estado se remonta al año 385, según reza una estela encontrada en la ciudad. Según los historiadores han podido deducir se trataba de un asentamiento enano creado probablemente por emigrantes de Ulad con la intención de explotar las minas de los Dientes. Casi no quedan registros escritos de esta época, pero por lo que se ve la ciudad fue abandonada, algunos aseguran que por la presión de los trasgoides de las montañas. No se volvió a ocupar hasta principios del siglo V, otra vez por enanos de Ulad. En pocos años la ciudad creció y se convirtió en un polo de riqueza que atrajo las dispersas poblaciones enanas cercanas. Se formó así el Protectorado de Arefad, con una ciudad-estado en el centro que tenía buenas relaciones con otras ciudades-estado enanas del entorno. Corría el año 552 cuando Arefad creo la Liga de Issamor, firmada en este lugar y establecía un tratado de colaboración y defensa mutua con Grauon y Kasdert, otras dos ciudades enanas que se encontraban al levante de los Montes Tronantes y con Taynmar, otra ciudad cercana a lo que hoy en día es Ohdrein. Con esta alianza esperaban hacer frente a tres amenazas que se cernían sobre su territorio, los pueblos trasgoides de los montes de Arefad, los clanes orcos del norte y el incipiente reino humano de Corus. Durante una temporada les fue bien, pero el saqueo y destrucción de Taynmar por los trasgoides de los Dientes marcó el pistoletazo de salida para que la Guerra de la Perdición hiciese presa en la Liga de Issamor. Corus aprovechó que la liga estaba debilitada por la pérdida de Taynmar para atacar Grauon. No se sabe si instigados por el propio Corus los trasgoides atacaron Arefad, impidiendo que estos pudiesen enviar ayuda. Grauon cayó bajo el poder de Corus en el año 572. Kasdert caía seis meses después. A pesar de que en el levante los reinos enanos de Phileim y Wurtan se habían aliado contra el bárbaro, Corus no quería que lo que quedaba de la Liga se recuperase. En el 580 en un hábil golpe de mano por tierra y por el Vacío tomó Issamor y la saqueo. Fue un duro golpe para la Liga, más por el hecho de que la ciudad que le daba nombre fuese tomada que por la importancia militar que esta tuviera. En el 585 las fuerzas de Corus alcanzaron el margen ponentino de la Fractura, y un año más tarde sus tropas de llegaron hasta el Castillo Umbrío. En el 587 Corus rodeaba los Dientes de Paula y plantaba sus fuerzas frente al castillo Manstein. Arefad controlaba ya solo tres plazas importantes y alguna ciudad menor en la costa ponentina que se había quedado aislada. Fue en eso momentos angustiosos cuando el rey Vifer Hordfon tomó la firme determinación de no retroceder un paso más. Los enanos defendieron con uñas y dientes el poco territorio que les quedaba. Abrumado, Corus tuvo que hacer una pausa para reorganizarse, firmando una tregua de 10 años. Durante ese tiempo Hordfon nacionalizó toda la producción y los objetos de adamantina y los empleó para armar a su famosa guardia personal. Finalmente termino el periodo de tregua, pero las fuerzas de Corus no avanzaron, ya que el rey se encontraba en combatiendo en el este. Hordfon aprovechó la oportunidad para fortalecerse aún más. Un buen día del 601 llegó a la noticia de que el rey Corus había muerto en batalla. Dos semanas después el rey de Arefad se puso al frente de la guardia se dirigió a Manstein y, avanzando entre túneles abandonados, emergió detrás de las fuerzas de Corus que asediaban ese castillo. Atacaron la retaguardia y le infligieron una seria derrota, obligando a las fuerzas a dispersarse. Cuando el ejército de Corus consiguió reagruparse en la costa sur, Vifer ya tenía preparado un ejército que los obligó a replegarse hasta Issamor. Horos, el hijo del rey, volvió rápidamente del levante para aplastar el levantamiento, pero tan solo logró asegurarse el control de Issamor y un embolsamiento de tropas cercanas a lo que hoy en días es Pilrhum. Lentamente los reyes de Arefad fueron ganando palmo a palmo el territorio arrebatado. Primero recuperaron el oeste y luego fueron avanzando por la Meseta del León. Tras más de 100 años de reconquista Arefad consiguió retomar Issamor y mandar a Corus al este de la Fractura. Durante 20 años continuaron las hostilidades, pero finalmente en el 752 se firmaba la paz con Corus en un tratado que incluía los Estados Enanos y suponía el final de la llamada Guerra de la Perdición. A pesar de los avances de los últimos años los enanos habían perdido casi todo su territorio. De la Liga nada quedaba ya y la población aún no se había recuperado del retroceso demográfico. Pero la historia estaba decidida a no darle un respiro al reino y en el 780 un nuevo enemigo desembarcó en la costa oeste. Se trataba de unos humanos que venían huyendo de la isla central. Agotados por tantos años de guerra, los arefedanos les dejaron hacer, prácticamente entregándoles la ciudad de Pilrhum. Seguiría una época de pequeños enfrentamientos que harían crecer el pequeño reino humano a costa de los enanos. Finalmente llegaron a una paz incómoda que duró varios años. Asistieron impasibles a la conquista de Pilrhum a manos de Corus y tuvieron algún enfrentamiento aislado mientras Corus tanteaba sus nuevas fronteras con Arefad. Cuando parecía que iba a estallar una nueva Guerra de la Perdición, otra más grande, más terrible, asoló todo Eriloe. La Guerra de los Portales diezmó la población y encerró más aún a los enanos en sus montañas.

Los registros escritos reaparecen medio siglo después. Es en esta época cuando la sociedad arefadiana se organiza en el actual sistema de clases. Arefad aumentó su población y recuperó su estructura interna. Las hostilidades con Corus continuaron, pero en cambio el trato con sus vecinos del Oeste se suavizó, coincidiendo con el paso de Pilrhum de monarquía a república. Cuando Eric Samoeno comenzó la expansión de su imperio, Arefad estaba ya plenamente preparada. Aún así no acudieron en socorro de Pilrhum cuando está cayo bajo los ejércitos de Eric, prefiriendo plantar su defensa en la capital. Eric simplemente ignoró a los enanos y avanzó por la costa para plantar batalla a que creía su mayor reto, Corus. Así conquisto nuevamente Issamor y preparó sus tropas para la invasión del gran reino, mientras los enanos esperaban en vano un ataque que no llegaba. Corus pidió ayuda a Arefad por primera vez en su historia, pero los enanos, resentidos, se la negaron. Eric consiguió cruzar el Igor, y penetrar en Corus, para luego dirigirse a Widana. Durante todo este tiempo los arefadiana tuvieron que tolerar que el ejército de Osterreid ocupase una parte importante del país sin tener las fuerzas suficientes para plantarles cara. Hubo unas cuantas batallas, pero todas se saldaron con la victoria del Samoeno. Cuando se firmó el Tratado de Ormal las tropas de Eric se replegaron hasta Pilrhum y abandonaron los territorios de Arefad como si tal cosa.

La paz continuó hasta la llegada del Emperador. Las atrocidades de este inflamaron el pecho de los enanos, ya que estaba aliado con un antiguo enemigo, los trasgoides. El odio racial fue más fuerte que el resentimiento con Corus y cuando esta nación pidió una vez más ayuda para enfrentarse contra el nuevo invasor, un destacamento de voluntarios enanos partió para ayudar a los humanos contra la nueva amenaza. El rey de Arefad no tuvo nada que ver con esta fuerza y se negó a prestar apoyo de forma oficial.

En los últimos años la tensión con Corus ha ido en aumento. El gran reino del Levante ha salido fortalecido de su guerra contra el Emperador y vuelven a sonar clarines de conquista.

Tramas y rumores

Las entrañas de la tierra: Un rico comerciante está montando una partida de exploración para localizar a los Alfareros del Magma. Ha oído rumores de un nuevo material más duro que la adamantina y cree que los alfareros conocen el secreto de su fabricación.

El gigante despierta: Corus ha mandado un correo formal exigiendo el control de varias fortalezas fronterizas y de la ciudad de Verdel. El rey obviamente se ha negado, pero los corusianos están desplegando sus tropas a lo largo de la Fractura. Los enanos están empezando a buscar alianzas y mercenarios de todos lados están llegando para poner sus espadas al servicio del mejor postor.

El arma definitiva: El clima de tensión reinante se ve aumentado con la desaparición de Horfed el Artesano, un reputado herrero de la pequeña ciudad de Narfed, a media jornada de camino de la capital. Se rumorea que estaba trabajando en una extraña armadura de adamantina, que también ha desaparecido. Podría estar implicado en el desarrollo de una nueva arma secreta del gobierno para el conflicto que se avecina. El hecho se hace aún más inquietante si se le añade que Jyran Bulfoy, cuidadora del zoo real de Arefad, ha desaparecido también junto con varias crías de terradón.

Personajes

Su Alteza Thyon Hordfon (enano Guerrero 7/ Aristócrata 2): Actual rey de Arefad. Su padre se las tuvo que ver con Eric Samoeno y a él le tocó lidiar con la crisis del Emperador. Es un hombre capaz aunque autoritario. Se dice que lo que más anhela es poder darle aunque sea medio siglo de paz a su pueblo. Sin embargo sabe que son momentos de guerra y no escatima en gastos para armar a su ejército, aunque sabe que el reino se está empobreciendo por ello.

Mjorl Flostad (mago 5/ Erudito elemental 5): Cabeza visible de los Alfareros del Magma, poca gente lo ha visto en persona. Su piel tiene un extraño color rojizo y se dice de él que respira fuego. Es un hombre muy callado, que nunca habla de los secretos que le han sido relevados. Tiene un grupo de acólitos devotos a los que llama El Anillo de Fuego. De vez en cuando baja con ellos a las profundidades más peligrosas de los Montes Tronantes para conferenciar con algún extraño ser que allí habita. Cuando vuelven siempre traen con ellos nuevos poderes o extraños objetos, muchas veces a cambio de uno de los miembros del Anillo, que se queda en las profundidades para nunca regresar.

Sir Kodes (enano Combatiente 2/ Pícaro 6): Este enano fue el capitán de la compañía de voluntarios que lucharon en Corus contra el Emperador, los Yelmos Pedregosos. También es un barón que controla un pequeño feudo cercano a la capital. Lo que poca gente sabe es que se trata de un espía de Corus, que aprovecha su posición social para pasar información a su enemigo. Se le ha prometido el puesto de gobernador en Arefad una vez esta caiga y trabaja sin descanso para lograr ese fin.

 

 

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Cita

«Pobre Adolf, todos te han traicionado y abandonado.»

Eva Brown