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viernes, 7 de agosto de 2020


 

El almirante Bergamini

Carlo Bergamini:

el almirante de Roma.

1888-1943

Cuando el gobierno italiano se rindió a los Aliados en Septiembre de 1943, muchos soldados quedaron en una especie de tierra de nadie. El Almirante bergamini fue uno de ellos, posiblemente uno de los de más alta graduación.

Carlo bergamini nació en San Felice sul Panaro (en la provincia de Modena en el norte de Italia) en una familia con fuerte apego al Estado Italiano (su padre combatió con las tropas garibaldinas en Sicilia y era funcionario del gobierno). Fue el traslado de su padre a Bari lo que hizo que en Carlo Bergamini se iniciase la afición por el mar y la Armada. En 1905 entra en la Academia Naval de Livorno de donde sale como subteniente en diciembre de 1908, inicándose así una brillante carrera naval.

Aquellos que le conocieron en aquella época destacan de él que era un brillante matemático y que tenía una habilidad natural para la organización y la logística. Además era amigo de decisiones rápidas en momentos difíciles, pero lo que más sobresalía en él era un profundo amor por la Armada y los hombres que la formaban. También destaca por el gran respeto que tenían los hombres bajo su cargo.

Sus habilidades no eran exclusivamente navales, sino que también destacó como inventor o innovador en el campo de la artillería. Su mayor desarrollo fue un sistema de control de disparo antiaéreo y antinaval particularmente rápido y preciso.

Entre 1909 y 1911 estuvo asignado en el acorazado Regina Elena y de este fue trasladado al RN Vector Pesani. A bordo de éste participó en la guerra italo-turca en Septiembre de 1911 y en la campaña de apoyo a las tropas de tierra en la Cirenaica (Libia) entre 1911 y 1912.

Ascendido a teniente, fue enviado al RN Pisa durante la Primera Guerra Mundial. Al principio como segundo oficial artillero y luego como primer oficial. Organizó (junto a su capitán), la defensa naval de Valona (1916) y participó en el bombardeo de Durazzo en 1918. Por sus acciones en esta última batalla recibió la medalla de Plata al Valor.

Acabada la guerra (y aún como teniente) obtuvo su primer mando en febrero de 1921, el bote torpedero 28 AS. Más tarde, en 1922, fue de nuevo transferido al acorazado Doria como primer oficial de control artillero. En 1929 es asignado como consejero del Ministro de la Armada donde destaca por su buen hacer reorganizando todo el sistema de municionamiento de la Armada, pero en 1932 es enviado al mando del destructor Leone. Y bajo su mando se colocan otros dos destructores (Tigre y Pantera). Es el primer mando de una flota que Carlo Bergamini ostenta.

En 1934 es ascendido a capitán y asignado al Cuartel General de la Segunda Flota, priemro ostentando el mando del crucero Giovanni dalle Bande Nere y posteriormente el crucero Duca d'Aosta. En 1937 vuelve a entrar al servicio del Ministro de la Armada, pero en 1938 es ascendido a Contraalmirante.

Excepto unos meses, durante toda la Segunda Guerra Mundial estuvo al mando de uno o más barcos. En Agosto del 39 toma el mando de la V División Naval haciendo del acorazado Cavour su buque insignia, más tarde lo cambiaría por el acorazado Giulio Cesare. En Mayo de 1940 (tras la declaración de guerra) es trasladado al mando de la IX División Naval haciendo que el acorazado Vittorio Venetto sea su buque insignia con el que participó en la Batalla del Cabo Teulada (O Cabo Spartivento) el 27 de noviembre de 1940 (una batalla contra un convoy enviado por los británicos a Malta y a Alejandría). Por sus acciones en la batalla recibió la medalla de la Orden Militar de Caballería de Saboya. En Julio de 1941 es ascendido a Almirante y además de la IX División Naval se le añade a su mando el II Escuadrón Naval. En Diciembre del 41 cambia el mando de la IX División por la segunda (conservando el mando del escuadron) y su buque insignia por el acorazado Dulio. Su tarea es escoltar los convoyes italianos por el Mediterráneo y puede vanagloriarse que bajo su mando no se perdió ni un sólo barco. En Diciembre de 1942 se le asigna también el mando de la VI División Naval y en Enero de 1943, de nuevo a borodo del Vittorio Veneto, asume el mando del I Escuadron naval y de la II División naval. Como paso final, el 5 de Abril de 1943, es ascendido a Comandante en Jefe de la Flota Italiana haciendo que sus buques insignias fueran, respectivamente, el acorazado Littorio, nuevamente el Vittorio Veneto y finalmente el Roma.

La rendición del gobierno italiano del 8 de Septiembre le pilló a bordo del Roma. Siguiendo las imprecisas órdenes del mando italiano, partió del puerto de La Spezia en la madrugada del 9 de Septiembre y se dirigió a Corcega. Sin embargo, una información recibida en ruta le informó que los alemanes habían capturado la base de La Maddalena y que debía dirigirse a la zona ocupada por los Aliados, concretamente al norte de África. Para el almirante Bergamini aquel fue un momento extraño, suponemos, por que su gobierno le estaba ordenando que entregara sus barcos a los que, ahasta ese día, habían sido sus enemigos. Esto explicaría sus continuas comunicaciones informando que se dirigía a Bona siguiendo las ordenes recibidas por sus superiores. Ante todo, parece que le preocupaba pasar a la historia como un traidor a su gobierno o a su Armada.

Sin embargo, el destino esperaba a Bergamini en su camino y a las 3:20 PM del 9 de Septiembre algunos aviones alemanes localizaron su flota. Los alemanes, con aviones con base en Francia y con orden de atacar a cualquier barco italiano que estuviera al sur de la Maddalena, aprovecharon la ocasión para probar una nueva bomba guiada que se lanzaba desde gran altitud. Dos de estas bombas alcanzaron al acorazado Roma hundiéndolo; 1253 perecieron en el hundimiento, incluyendo al almirante Bergamini.

Aunque el Almirante Bergamini no es uno de los mandos más conocidos de la Segunda Guerra Mundial (comparado con Mc Arthur, Montgomery o Rommel por ejemplo), sí es cierto que fue uno de los grandes oficiales italianos. Su país, en cierta medida, sí guardó recuerdo de su memoria bautizando a una fragata (ahora ya no operativa) con su nombre. En el décimo aniversario de su muerte, su ciudad natal colocó una placa conmemorativa en la casa donde nació.

 

 

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«¿El señor quiere Minute Maid de cosecha o así le vale?»

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