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viernes, 7 de agosto de 2020


 

Dino Grandi en uniforme de gala durante la presentación de credenciales en Inglaterra

Grandi, Dino:

el fascista Aliado

1895-1988

No todos los miembros del Gobierno fascista de Mussolinni estuvieron conformes con las decisiones políticas de su Duce. El más conocido, si duda, es el Conde Ciano (y sus diarios), pero no fue el único.

Dino Grandi nació en Mordano (Bolonia) en 1895 y participó como voluntario en los cazadores alpinos durante la Primera Guerra Mundial. Apenas contaba con 19 años de edad cuando comenzó la guerra y aunque hoy no nos parece una edad muy joven, la verdad es que debió mentir respecto a la fecha de nacimiento para que le dejaran alistarse tan joven. Previo a la guerra, había cursado jurisprudencia, en la universidad de Bolonia, y al finalizar la guerra escribió sus tesis en economía política titulada: "La sociedad de Naciones y el Libre Cambio".

Al igual que gran parte de su generación, el final de la guerra mundial fue también el inicio de una gran desilusión. La victoria conseguida contra Austria (y sus aliados) no reportó grandes beneficios al país, incluso, desde el punto de vista italiano, alguna pérdida. Así, en 1920, Grandi se afilió al partido fascista y en 1921 fue elegido diputado por ese partido. Sin embargo, debido a las leyes italianas, no pudo ejercer su cargo porque no tenía la edad suficiente (¡sólo tenía 26 años!). Su activismo político se dirigió entonces hacia los sindicatos y fundó un semanario llamada "L'Assalto" de ideología fascista, naturalmente.

Cuando se produjo la "Marcha sobre Roma" (el golpe de Estado fascista en Italia) él participó como oficial en jefe del Estado mayor del Cuadrumvirato, lo que, entre otras cosas, demostraba ya sus amplios contactos entre los dirigentes del partido fascista.

En 1924 fue elegido diputado nuevamente (esta vez sí pudo ejercer) y se casó con Antonietta Brizzi. A partir de estos dos hechos, su carrera política empieza a ser meteórica. En el mismo 1924 es nombrado Subsecretario de Interior. Al año siguiente, es transferido a Exteriores con el mismo grado y en 1929 es nombrado Ministro de Asuntos Exteriores. Eso le permitió visitar Estados Unidos en 1931 como invitado del presidente Hoover y que al dejar el cargo de Ministro de Exteriores (a favor del Conde Ciano) se le pusiera al frente de la embajada británica (uno de los puestos diplomáticos de mayor responsabilidad).

En el Reino Unido permaneció desde 1932 hasta finales de 1939 desde donde fue llamado unos meses antes de que Italia declarara la guerra a Francia (y por extensión al Reino Unido). Aquellos que han hablado de su etapa como embajador señalan que en varias ocasiones expresó opiniones contrarias al nazismo. Nunca se expresó como antifascista, pero diferenciaba claramente entre el fascismo italiano y el nazismo alemán y a este segundo no lo tenía en alta estima. Su trabajo fue un poco infructuoso en gran Bretaña porque se esforzó en afianzar unas relaciones diplomáticas que su gobierno había decidido romper con una declaración de guerra. Es decir, todo su trabajo estaba condenado a fracasar en cuanto Italia entró a formar parte del Eje.

A su vuelta a Italia fue nombrado Ministro Guardasellos y presidente de la Cámara de los Fascios y Corporaciones. A pesar del nombre del cargo, en realidad era poco importante, más bien figurativo, pero le seguía dando acceso a las decisiones y reuniones de las más altas jerarquías.

Participó en la Segunda Guerra Mundial con el grado de teniente coronel, pero sin gran relevancia. Su carrera política fue, con diferencia, su gran preocupación. En 1941 tuvo los primeros contactos con el Rey Víctor Manuel y vieron que ambos coincidían en el destino incierto al que los nazis estaban empujando a Italia. Sin embargo, no fue hasta 1943 que esos tímidos contactos se transformaron en acciones. En Febrero de 1943 dimite de su puesto de Guardasellos y el rey le otorga el collar de la Anunziata (otro cargo honorífico, pero esta vez cerca del rey). Desde esa posición prepara un golpe de estado cuyo objetivo no era derrocar a Mussolinni sino al Consejo Fascista y dar un golpe de mano que sacara a Italia de la guerra. De hecho, el mismo Grandi discutió las posibilidades del golpe con el Duce quien las rechazó como algo inviable.

El desembarco Aliado en Sicilia le pilló aún con la idea del golpe en la cabeza y los sucesos del 25 de Julio (la destitución de Mussolinni por el Consejo Fascista) le dieron la oportunidad que antes el propio Duce había negado. Dicen las crónicas que Grandi acudió a la reunión con dos granadas de mano en los bolsillos. Una especie de votos adicionales que hubiera usado en caso de que el Consejo no hubiera votado correctamente. El Duce fue destituido y el rey formó otro gobierno que firmó la paz con los Aliados. Sin embargo, Alemania ocupó la mitad de Italia y Grandi, a diferencia de otros instigadores del golpe, pudo escapar a Lisboa en agosto de ese año.

El Tribunal de Verona (donde la República de Salo juzgó a los miembros del Consejo Fascista que habían destituido al Duce como traidores) le condenó a muerte en ausencia, haciéndole principal responsable de la caída del Duce, del golpe de estado y de los sucesos posteriores. No está claro, de todas formas, que realmente fuera el máximo responsable de la conjura aunque en muchos sitios se refieren a él como el número 2 del gobierno fascista. En mi opinión, es más sensato pensar que dadas sus ideas pro-Aliadas, su proximidad al círculo del Rey y su no presencia, el resto de pesos pesados del Consejo quisieran descargar parte de sus responsabilidades en él.

Al final de la guerra, Dino Grandi, también fue juzgado en ausencia (seguía en Portugal) por los tribunales Aliados de la post-guerra. A diferencia del de Verona, Grandi fue absuelto de los cargos. Aún así, no regresó inmediatamente a Italia sino que permaneció en Portugal hasta 1948 y de allí fue a Brasil donde residió hasta 1960, año en el que decidió volver a Italia. A su regreso se estableció en Albareto (Módena) donde invirtió su dinero en fundar una finca agrícola (bastante moderna para su tiempo) y terminó de escribir sus memorias (de interesante lectura para descubrir los bastidores del gobierno fascista italiano). Pasó el resto de su vida administrando sus propiedades agrícolas en Italia y en Brasil. Murió en Bolonia en 1988 en la más estricta intimidad y retirado desde hacía muchos años de la vida pública y política italiana.

 

 

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«Todo soldado aliado que llegó a las playas de Omaha debe ser considerado un héroe.»

General Bradley