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viernes, 7 de agosto de 2020


 

Haile Selassie

Haile Selassie:

el león de Abisinia

1892-1976

Posiblemente, Haile Selassie sea uno de los protagonistas de la Segunda Guerra Mundial más desconocido y, también probablemente, sea más conocido por su faceta como iniciador del "culto" o filosofía Rastafari. Sin embargo, la historia de haile da para ambas cosas.

Nació en Etiopía en 1982 con el hombre de Tafari Makonnen. En 1911 contrajo matrimonio con Wayzaro Menen que era hija del emperador de Abisinia Menelik II. Eso hizo que se convitiera en principe, que en su lengua se dice "Ras". Este es el origen del nombre, popularizado más tarde, de "Rastafari" que no quiere decir más que "principe Tafari". Como marido de la princesa Menelik hizo amistad y se ganó la confianza de toda la familia real y alcanzó el punto en el que tras la muerte del emperador fue nombrado regente del país en 1917, aunque tendría que esperar a la muerte de la emperatriz Zauditu para hacerse con el poder total en el gobierno.

Durante ese período, entre 1917 y 1928, Tafari viajó por Europa, principalmente Londres, Roma y Paris siendo el primer gobernante etíope en visitar esos países.

En Noviembre de 1930, tras la muerte de la emperatriz, Tafari es coronado emperador, el 111º empreador de una dinastía que se remontaba hasta el rey Salomón. Subió al trono con el nombre de Haile Selassie.

Desde que fue regente y mucho más cuando fue emperador, centró sus esfuerzos en dos caminos: la modernización del país (creando infraestructuras, escuelas, centros de salud, sistemas de gobierno) y el reconocimiento internacional de Etiopía. Para obtener esto, se encontró con dos grandes dificultades:

  • Por un lado la propia estructura de su país. Por ejemplo, en 1919, Etiopía fue admitida en la Sociedad de Naciones, pero inmediatamente fue expulsada porque en su territorio se practicaba la exclavitud. No fue hasta 1923 y con gran empeño de la emperatriz Zauditu, que la exclavitud fue abolida oficialmente (los intereses de las grandes fortunas por mantener la esclavitus eran un oponente demasiado fuerte).
  • Por otro lado, las políticas colonialistas italianas, francesas y británicas y los acuerdos y repartos que dichas colonias habían hecho del suelo africano, perjudicaron enormemente el reconocimiento internacional de Etiopía.

En 1931 aprobó la constitución etíope y fundó el Banco de Etiopía con lo que empezó a circular la moneda etiope como una moneda de curso legal. Sin embargo, Etiopía era un cúmulo de muchos pequeños señores o ras de los que Selassie era emperador, pero no el gobernante directo. Algunos de estos ras no vieron con buenos ojos los cambios y se produjeron algunas revueltas que fueron sofocadas. Sin embargo, para 1934, los cambios introducidos (escuelas, universidades, periódicos, electricidad, teléfono, servicio de sanidad público) fueron la mejor tarjeta de presentación para evitar futuros levantamientos. El pais se estaba modernizando y los ras sólo tenían una opción, modernizarse con el restodel país.

Italia fue, sin embargo, un punto muy difícil en la política de Selassie. Los italianos dominaban Eritrea y tenían un acuerdo de paz y cooperación con los etiopes desde los años 20. Sin embargo, la continua propaganda de superioridad racial italiana e incluso sus actitudes segragacionistas iban sentando cada vez peor en Etiopía. En 1935 hubo un incidente fronterizo entre Etiopía y los nómadas del desierto de Eritrea (preparado en secreto por Italia). El incidente se saldó sin repercusiones e incluso la Liga de Naciones dijo que allí no había pasado nada. A diferencia del gobierno etíope que sólo buscaba la paz en sus territorios, para garantizar la prosperidad de los mismos, los italianos no veían Eritrea como una colonia, sino como un punto de partida para la conquista del resto de África. Un mes después de los incidentes fronterizos y sin previa declaración de guerra, los italianos invadían Etiopía. La Liga de Naciones condenó a Italia como agresor, pero no tomó ninguna medida para detener su avance. Aún así, los etiopes resistieron 7 meses a un ejército mucho más moderno y preparado que el suyo.

El 2 de Mayo de 1936, haile Selassie partió al exilio. En Junio intentó que la Liga de las Naciones aprobara un embargo de armas contra Italia, pero fue inutil porque la prensa europea había vendido su figura como la de un sangriento jefe tribal africano. Mientras estuvo en el exilio, aprovechó para visitar todos los países que pudo para encontrar apoyos para su país. Estados Unidos y la Unión Soviética (al menos de palabra) le dieron su apoyo, pero el Reino Unido y Francia, en virtud de los acuerdos coloniales de áfrica, reconocieron internacionalmente el control italiano de Etiopía.

Los italianos impusieron un gobierno segrgacionista en Etiopía y se enfrentaron a algunas revueltas que no fructificaron ante la falta de apoyo internacional. Todo esto cambiaría, naturalmente, con la entrada de Italia en la guerra del lado alemán, en 1940. Entonces, la causa etíope se convirtió en la causa Aliada. Selassie regresa a Sudan (protectorado británico) y desde allí organiza un ejército con los refugiados que habían huido de su país. En 1941, junto con los ejércitos británicos, participa en la campaña de invasión de Etiopía, cosa que conseguirían a finales e año. A principio de 1942 consigue que se reconozca la independencia de Etiopia y, a pesar de la oposición británica, consigue ingresar en las Naciones Unidas. En 1945, Etiopía es una de las naciones que firma en el acta de rendición de Alemania y Japón como nación beligerante, independiente y vencedora. Sin embargo, el camino no ha sido fácil y las relaciones con los británicos muy difíciles a quienes ha impedido cualquier control sobre la gestión de Etiopía. En contrapartida, los británicos le impidieron controlar Eritrea.

La situación en Etiopía no era muy buena. Muchos terratenientes (a los que no les gustaba la política de impuestos del emperador) y muchos ras se fueron sublevando y el día a día del país fue una continua guerra civil, aunque en puntos muy localizados y de forma breve. En realidad, las disputas eran el resultado de los intentos de Selassie de centralizar y reforzar el poder central del gobierno y los esfuerzos de los poderes locales de mantener su autonomía y su capacidad de decisión. Nada ayudó a tranquilizar el país la decisión que Selassie tomó en 1948: decidió fundar la Iglesia Ortodoxa Etíope haciéndose Padre (o máxima autoridad) de la misma. Este cambio revolucionaba 16 siglos de tradición religiosa del país.

En 1955 aprobó una nueva constitución que venía a refrendar los cambios que había ido realizando en el país, dando más poder al gobierno central y garantizando más liberades y capacidades a los individuos (libertad de expresión, de reunión, etc.) Todo ello, naturalmente, a costa de los gobiernos y poderes locales.

La aprobación de la constitución tenía también la promesa de una reforma en el gobierno para satisfacer a los que más perdían con la nueva constitución. Sin embargo, dicha reforma se llevó a cabo muy lentamente y fue, en parte, el germen del golpe de estado que en 1960 sufrió Selassie, aprovechando uno de sus frecuentes viajes diplomáticos. El golpe no triunfó, pero reveló la profunda brecha existente en la sociedad etíope: por un lado estaban los tradicionalistas y por el otro los reformadores.

Después del golpe de estado, Selassie intentó calmar a sus rivales políticos haciéndoles algunas concesiones, pero todas las iniciativas sociales o políticas eran frenadas por la oposición que controlaba el parlamento. Esta situación de casi desgobierno provocó que se disparara la inflacción y que en Etiopía gran parte de la población pasara hambre. El descontento creció y muchas grupos se organizaron como bandas armadas.

A principio de Junio de 1974, un grupo de militares, auntodenominados Derg (el comité) tomaron el poder, encarcelaron a los miembros del parlamento y a la aristrocracia e incluso al propio Selassie (aunque publicamente decían estar a favor del emperador, le acusaron de ser responsable del hambre). Haile murió estando bajo arresto domiciliario en circunstancias extrañas que aún no se han resuelto y fue enterrado en secreto para evitar tumultos. El Derg comenzó así una serie de reformas socialistas bajo el eslogan de "Etiopía primero".

Así acababa la vida del último emperador de Abisinia, rey de Etiopía, León de Judá y Elegido de Dios. Y aunque fue derrocado por un grupo de "reformistas", en realidad él mismo fue un reformista que lucho toda su vida contra los poderes tradicionalistas de su propio país y de los países extranjeros. A pesar de que sus actos no siempre fueron acertados y que en ocasiones, la situación particular se imponía a sus propias doctrinas, su mensaje era bastante sencillo: fin de la esclavitud (libertad de las personas), cristianismo (respeto) e identidad nacional africana (como cuna de las civilizaciones más antiguas). Un mensaje que, sorprendentemente, tuvo mucha repercusión en unos antiguos africanos, ex-esclavos, que ahora vivían en Jamaica y que se apoyaron en el sencillo mensaje para crear el rastafarismo (Ras Tafari, Principe Tafari).

 

 

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«He dicho bienvenidos, pandilla de patanes desagradecidos...»

Sgto. Instructor Gómez