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lunes, 26 de octubre de 2020


 

OPERACIÓN CADÁVER

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Confieso que la campaña de Italia siempre ha ejercido cierta fascinación sobre mi. Creo que es porque la veo como una pequeña Segunda Guerra Mundial. Todo lo sucedido en la guerra, tiene su reflejo, a menor escala, en la campaña italiana. El desembarco de Normandía (operación Husky), los bombardeos tácticos (operación Strangle), Stalingrado (Montecassino), etc. Incluso en el tema del espionaje se cumple esta premisa.

Martin llega a España...

La mañana del 30 de Abril, un pescador de Huelva se encontró el cadáver de un oficial británico en el agua. En una playa cercana, mientras llevaba el cuerpo a tierra, se encontró un bote de goma deshinchado de la RAF e, inmediatamente, dedujo que se encontraba ante el cadáver de un aviador que había sido derribado junto al mar, pero que no había sobrevivido en las traicioneras aguas del estrecho.

Rápidamente, las autoridades militares españolas se hacen cargo del cadáver y lo trasladan a Punta Umbría donde el capitán de navío Francisco Elvira Sánchez ordena que se le practique la autopsia. Las pruebas son claras y no hay ninguna duda sobre la razón de su muerto: "asfixia por ingestión de agua"; se había ahogado. El forense dictaminó que debía llevar, al menos, cinco días muertos.

Gracias a los documentos en los bolsillos de su traje, supieron que se trataba del mayor William Martin de la armada británica y así se lo comunicaron a la embajada británica. El vicecónsul británico, Haselden, ajeno a lo que estaba pasando, encargó con cierta premura que se diera sepultura a los restos del mayor. Así se hizo y los restos de Martin encontraron sepultura en el cementerio onubense de la Soledad (donde aún descansan). Su novia Pamela, desde Gran Bretaña, encargó una corona de flores que fue colocada en la tumba durante la ceremonia.

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En la tumba aún hoy puede leerse: "William Martin. nacido el 27 de marzo de 1907, muerto el 27 de abril de 1943. Querido hijo de John Glyndwyr Martin y Antonia Martin de Cardiff, Gales. Dulce et decorm est pro patria mori".

Más tarde, el 4 de Junio, el nombre de William Martin, mayor de la Real Infantería de Marina, aparecería en la lista de caídos que diariamente publicaba el "The Times".

Los Documentos

Pero antes de este anuncio, concretamente el 4 de Mayo, el embajador británico en España, Samuel Hoare, es informado de que William Martin portaba un maletín (esposado a su muñeca) con importantes y vitales documentos Aliados. Inmediatamente el embajador se pone en contacto con las autoridades militares españolas y reclama el maletín.

"Esto... Hummm... ¿un maletín? Déjenos echar un vistazo por aquí..."

Ni que decir tiene que los españoles sabían perfectamente de qué maletín hablaba el embajador. Éste había llegado a manos de Alfonso Arriaga, comandante general del departamento marítimo de Cádiz, y se lo había hecho llegar a un conocido suyo, Wilhelm Lenz, agregado naval en la embajada alemana en Madrid, quien, a su vez, hizo llegar el maletín a la embajada.

Los investigadores alemanes procedieron a abrir los sobres y a copiar los documentos que contenía el maletín. Unos documentos que revelaban, sin lugar a dudas, la intención Aliada de desembarcar en Cerdeña y en Grecia con las unidades Aliadas del norte de África.

Las presiones británicas se hicieron muy intensas y los alemanes devolvieron el maletín a los españoles quienes, a su vez, devolvieron el maletín a los británicos. Era el día 13, 9 días después de la primera reclamación británica. Los expertos ingleses comprobaron que los documentos habían sido abiertos (aunque con mucho cuidado), pero no pareció preocuparles.

Allí no terminó el viaje de los documentos, porque las copias viajaron inmediatamente a Berlín y hay constancia de que el propio Hitler las leyó. Doenitz, un miembro del Estado Mayor, escribe en su diario:

"El führer no está de acuerdo con que el punto de invasión sea Sicilia. Según su opinión, los documentos anglosajones capturados en España confirman que el desembarco será dirigido contra Cerdeña y el Peloponeso"

La Verdad

La verdad hay que ir a buscarla a Gran Bretaña y retroceder en el tiempo un par de meses. La verdad es que todo es mentira y fruto del trabajo y el esfuerzo Montagu y su equipo.

A principio de 1943, el mando Aliado decide que la puerta de Europa por el sur debe ser la propia Italia y, concretamente Sicilia. Este plan tiene muchas ventajas evidentes y, además, ofrecía la posibilidad de combatir directamente contra una de las potencias del Eje (la más débil, eso sí) sobre su propio suelo. Sin embargo, eso que era evidente para los Aliados, también podía serlo para los alemanes e italianos y, por ello, se necesitaba una maniobra de distracción que pudiera llevar dudas a las mentes militares enemigas. Esta operación fue la denominada Operación Cadáver y el servicio de inteligencia naval británico y, concretamente, Ewen E. S. Montagu, fueron los encargados de llevarla a la práctica.

William Martin nunca existió. Fue una persona inventada para poder pasarle los documentos a los alemanes de una forma creíble. Había que hacer creer a los alemanes que William Martin era uno de los múltiples oficiales de enlace que con escala en Gibraltar se dirigía al Egipto. Aquello, aparentemente sencillo, representaba un problema porque para que Martin pasara por un ahogado era necesario que tuviera los pulmones encharcados de agua. La búsqueda fue infructuosa porque casi todos los ahogados estaban demasiado desfigurados y no parecían muertos recientes. Finalmente, la solución la aportó el doctor Bernard Spilbury diciendo que un muerto de neumonía presenta los mismos síntomas que un ahogado. De esta forma, incluso la muerte de Martin (ahogamiento) pasó a ser mentira. No tardaron en encontrar el cuerpo de un joven de 30 años muerto de neumonía y procedieron a mantenerlo en frío para evitar su deterioro post-mortem.

Una vez obtenido el cuerpo, el equipo del servicio de inteligencia procedió a preparar la documentación personal de Martin. Sin embargo, se encontraron con un nuevo problema. Las fotos del muerto, hicieran lo que hicieran, parecían las de un muerto. Finalmente, quiso la casualidad que un miembro de la inteligencia naval guardara cierta semejanza física con Martin y fue a él (cortándole el pelo, maquillándole y demás) a quien se hizo las fotos para la documentación de Martin. Así, ni siquiera las fotos de los carnet del difunto era su verdadera imagen. Le hicieron oficial (mayor) especializado en desembarcos y para darle mayor dimensión humana le incluyeron varios documentos, también falsos: el primero era una carta del Lloyds Bank del 14 de abril diciéndole que había un pequeño descubierto en su cuenta; la segunda era el recibo de 53 libras por la compra de un anillo de compromiso más dos cartas con los pliegues muy desgastados de tanto abrirlas y leerlas firmadas por una tal Pamela cuya foto llevaba en uno de los bolsillos (la foto era de la hija de un miembro del equipo). Finalmente, llenaron sus bolsillos con útiles habituales: llaves, una ficha de farmacia indicando su peso (nuevamente alguien del equipo tuco que pesarse por él), teléfonos anotados en papeles, varios billetes viejos de autobús y cigarrillos. Pero el detalle definitivo eran dos entradas de la comedia "Strike and New Note"del día anterior a su partida.

Una vez construido Martin, sólo quedaba dejarlo en Huelva. De eso se encargó el submarino "Seraph"al mando del comandante Jewell. Este submarino es famoso por su intervención en otros viajes memorables (como el de Giraud de Francia a Inglaterra o el del general Clark al norte de África). En definitiva, era el submarino utilizado por el servicio de inteligencia naval. Jewell colocó a Martin un salvavidas, sujetó el portafolios a su muñeca y con un ligero empujón lo hizo caer al mar.

Las consecuencias

Es difícil establecer el éxito de una misión de inteligencia que, en realidad, buscaba engañar a la inteligencia del país contrario. ¿Fueron engañados los alemanes? Parece ser que Hitler, según Doenitz, llegó a creer que el desembarco sería en Grecia. No es una idea tan descabellada ya que eso hubiera permitido enlazar con los rusos mucho antes y hubiera alejado el riesgo de una intervención turca en la guerra. Sin embargo, el propio Doenitz no estaba seguro de eso y en su diario parece entreverse que el no se fía de los "papeles españoles".

Tres son los hechos que apoyan la idea de que la operación Cadáver fue un éxito:

- Nada más recibir los papeles de Martin, los alemanes trasladaron varios dragaminas y divisiones de Sicilia a Grecia e iniciaron importantes obras de fortificación en la costa griega.

- El desembarco de Sicilia no encontró mucha oposición.

- Los papeles de Martin, una copia, fue hallada entre los documentos secretos capturados a la Kriegsmarine tras la derrota de Alemania y en ellos, la propia Kriegsmarine certificaba que eran auténticos.

Tras conocer la historia de Martin y retomando la idea con la que abría este artículo, ¡qué parecido es el escenario italiano con la guerra en su conjunto! En el desembarco de Normandía los Aliados se sirvieron de varios señuelos para hacer creer a los alemanes que Calais era el objetivo. En Italia, sólo necesitaron a uno: William Martin.

 

 

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Cita

«¿Los italianos? La próxima vez que luchen con vosotros.»

Mariscal Keitel