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sábado, 24 de octubre de 2020


 

TERMITA:

por los agujeros

122

La entrada de los Estados Unidos en la guerra trajo una nueva arma al campo de batalla. En realidad se trataba de una idea muy antigua que había sido modernizada.

Nos referimos a la AN-M14 TH3, aunque todo el mundo la conocía como la granada termita o, simplemente, como termita. En realidad no se trata de una granada sino de una carga de demolición utilizada para la destrucción de vehículos y piezas de artillería.

La granada termita es bastante segura de manejar y no es necesario una preparación especial, pero, a diferencia de otras granadas, no se coloca con la habilidad de explosivo ni con la de química. En cambio, para colocar estas granadas se debe utilizar la habilidad de mecánica. Esto es debido a que no es importante el uso de la granada, pero sí su colocación y para ello, en muchos casos, era más útil saber cómo era la mecánica del ingenio que cómo funcionaba la granada.

En cualquier caso, el principio de la granada era el uso de varios componentes químicos que al mezclarse (al activar la espoleta) generaban una reacción muy exotérmica. Además, por la forma de la granada, esta reacción se liberaba en una sola dirección (la contraria a la espoleta) con un chorro que superaba los 2200 ºC durante bastantes segundos. Considerando que la temperatura de fusión del titanio, por poner uno de los materiales más resistentes, está por debajo de los 1700 ºC, la capacidad de la granada era bastante interesante. Sin embargo, la granada por sí misma no hacía nada más que un agujero, lo importante es lo que podía hacer con lo que hubiera detrás de ese agujero. Las piezas de metal se fundirían, los combustibles o explosivos volarían y de la madera o materiales más frágiles no quedaría absolutamente nada.

No todo eran ventajas y había algunas cosillas que limitaban su uso:
- no se fabricaban en gran número y los mandos eran reacios a usarlas fuera de las circunstancias establecidas en el reglamento (léase, destrucción de los vehículos para evitar que caigan en manos enemigas).
- la granada no podía sujetarse con la mano mientras se encendía, lo que limitaba su capacidad operativa. Es decir, es necesario sujetarla antes de usarla.
- Por último, la granada era muy similar (en forma) a las granadas de fósforo blanco y las historias de la guerra están llenas de anécdotas de equívocos de tanques que en vez de volar por los aires quedaban envueltos en una blanca humareda.

Las dotaciones de vehículos, principalmente tanques, llevaban una o dos granadas termita en el equipo básico. La idea era guardarlas para evitar que el enemigo capturara el equipo. Si había peligro de ello, se colocaba la granada sobre el bloque del motor y se encendía, y la granada lo dejada todo fundido y quemado e irrecuperable. Lo mismo podía hacerse con la recámara del cañón. Sin embargo, según fue avanzando la guerra, el peligro de captura disminuyó y las dotaciones de carros empezaron a usar las granadas termita como un método rápido de inutilizar los carros y vehículos enemigos (sin gasolina) que se encontraban en su avance. Muchos Tiger acabaron sus día con una granada termita en el motor.

A las dotaciones de artillería se les entrenaba para que debían abandonar su arma cogieran el percutor y se lo llevara. Eso no sólo inutilizaba el arma para el enemigo, sino que les permitía poner su propio percutor a un arma que no lo tuviera y recuperarla para el combate. Sin embargo, poco a poco, la granada termita se fue abriendo hueco en las filas Aliadas como un sistema de inutilizar, para siempre, los temibles 88 alemanes. Colocaban una carga termita en la recámara, la encendían y cerraban la recámara quedando el arma y la recámara completamente soldadas en cuestión de segundos.

La AN-M14 TH13, con sus 900 gramos de peso, no fue definitiva para ganar la guerra, pero hizo su aportación demoliendo algunos vehículos, cañones y algunas puertas de búnkeres.

 

 

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«Hoy, aquí, hay un trabajo que hacer y lo estamos haciendo.»

Furis de la Rosa