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viernes, 7 de agosto de 2020


 

Imagen de un cementerio con pequeñas lápidas y grandes panteones.

CEMENTERIOS:

ni los muertos descansan

La Segunda Guerra Mundial recibe este apelativo de "mundial" por muchísimas razones. Una de ellas es que se luchó en casi todo el mundo (con la salvedad de la Antártida) y en casi todos los tipos de terreno. Uno de estos tipos, aunque parezca mentira, eran los cementerios.

Los cementerios, cercanos a las ciudades, son muy habituales en casi todas las ciudades europeas de la época (más en la Europa occidental que en la oriental) y dado que los objetivos de las unidades eran precisamente las ciudades (como comentábamos en un artículo anterior), el cementerio se convertía en un escenario de batalla más de la guerra.

En general, los cementerios están en las afueras de las ciudades (aunque alguno, hoy día, haya quedado absorbido por ellas) con lo que, en muchas ocasiones, el cementerio se convertía en un terreno a atravesar para alcanzar las primeras edificaciones. También era habitual que los cementerios estuvieran al lado de edificaciones religiosas (iglesias principalmente) que solían ser de piedra y de elevada altura, que los convertía en fuertes puntos de defensa o interesantes puntos de observación. En cualquier caso, el cementerio se convertía de nuevo en un obstáculo a superar.

A pesar de lo que macabro que pueda parecer combatir en un campo santo, siempre era preferible a hacerlo a campo abierto. Es decir, cuando las tropas llegaban a una ciudad y se encontraban un cementerio a un lado de la carretera y un campo cultivado al otro, generalmente, elegían pasar entre las tumbas que, al menos, ofrecían cierta protección. El campo cultivado podía estar cubierto por ametralladoras o, en el peor de los casos, minado por el enemigo.

Hay dos construcciones a tener en cuenta en los cementerios, por un lado las lápidas y por el otro los panteones.

LÁPIDAS

Suelen ser de piedra o de mármol de una altura no superior al metro y medio. Un soldado puede esconderse detrás de ella, pero tendrá penalizada cualquier acción de disparar si quiere realizarla sin exponer parte de su cuerpo. Sólo un soldado puede esconderse por lápida pegando su cuerpo a la superficie de esta. Si es necesario, realiza chequeos de velocidad para ver quien es el afortunado.

Además, las lápidas aguantan un disparo, pero un ráfaga puede hacer que caigan en pedazos. Considera que una lápida ofrece una protección entre 10 y 20. Podrán detener algún disparo aislado, pero el fuego concentrado o en ráfaga las destrozará.

Las lápidas son un obstáculo a la visión para cualquier observador que esté a la misma altura que el cementerio. Aunque las lápidas son pequeñas, el conjunto de ellas colocadas erráticamente por el terreno, forman una especie de muro que dificulta las tiradas de descubrir para detectar a cualquier enemigo que se aproxime agachado o tumbado.

Por último y en general, todas las lápidas de un cementerio están orientadas en la misma dirección. Esto quiere decir que los beneficios de estas sólo deben aplicarse en una sola dirección (en la perpendicular a las lápidas). En la otra, el cementerio será como campo abierto.

PANTEONES

Son construcciones funerarias de gran tamaño, generalmente de piedra y semisubterráneas que constan de una sola cámara interior en la que se disponen nichos en las paredes o, en ocasiones, uno o más sarcófagos de piedra en su centro.

Los panteones ofrecen cobertura como un edificio normal, pero, además, son unos excelentes puestos defensivos. Una ametralladora colocada sobre los escalones de entrada del panteón era algo muy similar a un búnker y en muchas ocasiones requería de artillería o lanzagranadas para llegar a silenciarlas. Ten en cuenta que, en general, estas construcciones carecen de ventanas y la puerta es el único punto de entrada o salida. Cualquier ataque será necesariamente frontal. Si un panteón es atacable por la retaguardia o por los flancos, es señal de que los defensores no han elegido el panteón correcto del cementerio.

Los personajes menos respetuosos con los difuntos, pueden utilizar los sarcófagos o las tapas de éstos como cobertura adicional en la puerta del panteón.

COMENTARIOS FINALES

Los cementerios, por lo general, están rodeados de un muro que los oculta del exterior. Ese muro, de piedra, es una buena vía alternativa de aproximación al otro lado del cementerio y, además, evitará que soldados fuera del cementerio pueda participar en combates que tengan lugar en el interior (a menos que lo salten y entren dentro).

Además, un cementerio no es un lugar agradable donde luchar. Allí se siente la muerte como algo más cercano, algo más próximo y posible. En ocasiones, una granada o un disparo de artillería puede haber desenterrado un cadáver o un ataúd. Hay mucha gente que siente un profundo respeto (miedo) a los cementerios; si encima se ven los difuntos, ni os cuento. Cualquier combate en un camposanto que se endurezca un poco, provocará tiradas de Moral en los personajes que intentan cruzarlo.

 

 

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Cita

«¿Qué necesitamos? Spitfires.»

Teniente Galland