Número: 208.     4ª época.     Año XIX     ISSN: 1989-6289

208 > Ambientación > Personajes > José Antonio Joaquín Pérez Martínez y Robles (1808). Por: Don Toribio Hidalgo

 

José Antonio Joaquín Pérez Martínez y Robles

Este personaje de las Cortes de Cádiz no nació en la España de hoy, aunque sí en lo que era España en aquella época. En concreto, el 13 de mayo de 1763 en la Puebla de los Ángeles (también conocida como Heroica Puebla de Zaragoza) en México, aunque en aquella época se conocía como virreinato de la Nueva España. De familia española (lo que debe entenderse como acaudalada) no era, sin embargo, el heredero de la familia y, quizás por ello, eligió dedicarse al sacerdocio donde destacó en los estudios de filosofía, teología y sagradas escrituras, tanto en su ciudad La Puebla como en México.

Su carrera no fue sacerdotal en el sentido eclesiástico habitual, sino, más bien, administrativa, dentro del obispado. Llegaría a ser secretario particular de dos obispos de La Puebla; el sucesor del primero, además, tuvo una importante implicación en los asuntos políticos de la Puebla y del virreinato. Gracias a esa relación, es elegido diputado en las Cortes de Cádiz en 1810. Ya en España, en Cádiz, destaca como un político liberal y apoya las leyes para abolir la inquisición (siendo sacerdote), la libertad de prensa y ampliar la soberanía de las diferentes instituciones. También participó en la promulgación de la Constitución de 1812. Llegaría a ser nombrado presidente de la Asamblea tres veces y es, de hecho, el último presidente de dicha asamblea.

Cuando Fernando VII vuelve a España, José Antonio Joaquín Pérez se alinea con los absolutistas y, de hecho, firma el Manifiesto de los Persas (un documento del 12 de abril de 1814 por el que algunos diputados, 69, abogan por el absolutismo, el regreso de Fernando VII y la disolución de las Cortés). Dicen diversas fuentes que lo hizo motivado por sus creencias religiosas, pero no parece encajar con la personalidad liberar que había votado en contra de la Inquisición. Sus antiguos compañeros liberales no se lo toman a bien y, además, cuando las Cortes se disuelven en mayo de 1814, el ambiente se enrarece lo suficiente como para que tome un barco y regrese al virreinato.

José Antonio Joaquín Pérez como obispo de Puebla, autor del retrato desconocido, imagen de dominio público cuyo original pertenece al congreso de México

José Antonio Joaquín Pérez como obispo de Puebla, autor del retrato desconocido, imagen de dominio público cuyo original pertenece al congreso de México.

Antes de su llegada, el obispo que había sido su valedor, fallece y él es nombrado obispo en su ausencia. A su llegada, en 1815, toma el puesto. Parece que desde su puesto se desvincula de la actividad política, pero debió ser solo en apariencia porque, en diversas ocasiones hasta 1821, fue investigado por colaborar con grupos clandestinos de emancipadores (Los Guadalupes para más señas). Ese año, se promulga el Plan de Iguala que era una especie de declaración de intenciones para que México fuera independiente. La actividad política de José Antonio Joaquín Pérez se incrementa poniendo en contacto a unos y otros y consiguiendo que algunas localizaciones en manos de tropas españolas se retiren sin presentar batalla. Sería uno de los firmantes del acta de independencia mexicana (parece que su sentido religioso solo le hacía apoyar el absolutismo de Fernando VII a un lado del Atlántico).

Acta de la Independencia del Imperio Mexicano. Imagen de dominio público, documento original en el Archivo General de México, fotografía de Hpav7

Acta de la Independencia del Imperio Mexicano. Imagen de dominio público.

Con México independiente se involucra con el gobierno para el reconocimiento internacional del nuevo estado y en especial con la Santa Sede a la que reclamaría el nombramiento de obispos y arzobispo para el nuevo país. Moriría como obispo de la Puebla en 1829.