Número: 196.     4ª época.     Año XVIII     ISSN: 1989-6289

196 > Ambientación > Personajes > Diego Muñoz-Torrero y Ramírez-Moyano (1808). Por: Don Toribio Hidalgo

 

Diego Muñoz-Torrero y Ramírez-Moyano

Diego Muñoz-Torrero y Ramírez-Moyano. Imagen de dominio público.

Diego Muñoz nació en Cabeza de Buey (Badajoz) en enero de 1761. Su padre, boticario y profesor de latín, se encargó de su educación académica hasta que ingresó en la Universidad de Salamanca donde estudió teología y filosofía y se ordenó sacerdote. En 1784 sería nombrado catedrático de esa misma universidad y formó parte de un grupo de profesores que renovaría la institución universitaria. Más tarde, en 1787 sería nombrado por unanimidad rector de la universidad de Salamanca. Es una carrera bastante meteórica aún en la época. Catedrático a los 23 años y rector a los 26. Sin embargo, su paso por la universidad también estuvo acompañado de diferentes reformas y avances: conservó los fondos botánicos de la universidad, aumento los bibliográficos y llegó a acuerdos para el intercambio de libros y planes de estudios con otras universidades.

Se trasladó a Madrid para opositar por una capellanía (un puesto eclesiástico con ciertas responsabilidades judiciales). Su trabajo no pasó desapercibido y el marqués de Villafranca del Bierzo le canónigo (rector de un grupo de religiosos) de la Colegiata de Santa María del Bierzo de la localidad del marqués. Desde allí fue elegido miembro de la Junta de Extremadura en 1808 (cuando empieza la Guerra de la Independencia) y luego se trasladaría a Cádiz en 1810 como diputado en cortes hasta 1813.

Diego Muñoz fue el primer diputado en intervenir en aquella famosa sesión inicial de las cortes del 24 de septiembre de 1810. En ella, ya expuso bastantes ideas novedosas (algo revolucionarias para la época) como que la soberanía nacional residiera en las Cortes, la separación de los tres poderes o la inviolabilidad de los diputados en el ejercicio de su cargo. Entre muchas de sus propuestas de esos años está la ley de libertad de imprenta que acababa con la censura previa antes de la publicación (a la que calificaba de tiranía) y ser responsable de dar los primeros pasos para derogar la Inquisición en España.

Fue elegido presidente de la comisión que elaboraría la Constitución de 1812 y muchas de sus ideas innovadoras están recogidas en ese texto.

Tras la traición de Fernando VII en 1814 y el cierre de las Cortes, Diego Muños fue detenido por sus ideas liberales y encerrado en el monasterio de San Francisco en Padrón (Coruña). Allí pasaría 6 años hasta que el alzamiento del general Riego obliga al rey a jurar la Constitución y comienza el Trienio Liberal. Le sacan de la cárcel y le propone como obispo de Guadix, pero el informe del canónigo de Guadix (exinquisidor y absolutista) hace que el Papa no refrende el nombramiento.

Cuando los Cien Mil Hijos de San Luis entran en España y Fernando VII restaura el absolutismo, Diego Muñoz huye a Portugal, pero los portugueses tampoco eran amigos de las ideas liberales, le detienen y le encierran en la Torre de San Julián de la Barra. Fue torturado y acabaría muriendo en la cárcel en 1829. Tenía 68 años. Tras varios traslados, su cuerpo se encuentra enterrado en el Pabellón de los Hombres Ilustres de Madrid. Un retrato suyo está colgado en el Congreso de los Diputados como uno de los padres de la primera Constitución.