Comandos – Norman Bethune

Transfusiones de sangre en Comandos de Guerra

Norman Bethune

Norman Bethune

Henry Norman Bethune fue un médico canadiense, reconocido innovador y comunista. Alcanzó renombre internacional por los servicios prestados en el frente de batalla de la Guerra Civil Española y en la Segunda guerra Sino-japonesa. Fue en este frente donde alcanzó una mayor notoriedad de tal forma que Mao Zedong personalmente escribió un elógio tras su muerte y su nombre y vida ha sido estudiado durante años en los colegios chinos.

Orígenes y formación inicial

Norman Bethune nació en Gravenhurst, Ontario, el 3 de marzo de 1890 en el seno de una prominente familia canadiense de origen escocés. Su bisabuelo John Bethune había fundado la primera congregación presbiteriana de Montreal. Su abuelo habría sido educado en el King´s College, en la Universidad de Toronto y en el hospital Guy de Londres, formado parte del Colegio Real de Médicos de Inglaterra. A su regreso a Canadá sería uno de los fundadores de la Upper Canada School of medicine, posteriormente Trinity Medical College. El padre de Bethune retomó el oficio de sus ancestros siendo pastor en una pequeña ciudad de Ontario, su madre, inglesa emigrada, también era muy religiosa; Criado en ese ambiente Norman Bethune se consideraba a sí mismo ateo.

Tras graduarse en la escuela en 1907 Norman Bethune inició estudios de medicina en la Universidad de Toronto, aunque interrumpió sus estudios en diversas ocasiones. En 1911 permaneció durante un año como maestro voluntario del Frontier College enseñando a mineros y madereros a leer y escribir en remotos territorios de Canadá. En 1914 sirvió como camillero en el frente occidental, siendo herido de metralla. Regresó a Toronto y se licenció como médico en 1916.

Volvió al ejército en los albores del final de la guerra y se unió a la Royal Navy como teniente cirujano en el hospital Chatham de Londres. Continuó en Londres tras finalizar la guerra en el hospital infantil Great Ormond y tiempo después se cualificaría como cirujano en el Royal College of Surgeons.

En 1926 contrajo tuberculosis, siendo internado en el sanatorio Trudeau de Nueva York. En esa época el tratamiento de la tuberculosis era el reposo, pero Bethune, estando convaleciente, comenzó a leer sobre nuevos tratamientos quirúrgicos de la tuberculosis, tras muchas presiones sus médicos accedieron a practicarle un pneumotorax artificial que permitió su rápida recuperación.

Regresó a Canadá tras una tuberculosis en 1929 y se unió al equipo de cirugía torácica del Dr. William Edward Archibal, jefe de cirugía del Hospital Reina Victoria de Montreal. En esa época perfeccionó sus habilidades y comenzó a destacarse como innovador e inventor, desarrollando entre otros instrumentos las cizallas costales Bethune, que siguen en uso en los quirófanos actuales.

Cizallas costales Bethune

Evolución política

Durante la Gran Depresión ejerció como médico en Montreal asistiendo con frecuencia a los más desfavorecidos por la situación económica, dándoles asistencia gratuíta. Comenzó a perder interés por los tratamientos quirúrgicos para centrarse en los aspectos socioeconómicos de la enfermedad. En aquellos tiempos habría escrito “La tuberculosis causa más muertes por falta de dinero que por falta de resistencia a la enfermedad”. Presionó sin éxito al gobierno canadiense para que realizara reformas en la asistencia médica y de salud, si bien no tuvo éxito.

Viajó a la Unión Soviética en 1935 pudiendo ver de primera mano su sistema sanitario, a su regreso se afilió al partido comunista canadiense.

Bethune en la Guerra Civil

Bethune llega a Madrid el 3 de noviembre de 1936 con el apoyo económico del Comité para la defensa de la democracia Española para apoyar al bando republicano, encabezando la Unidad Médica de Canadá en Madrid; Se incorporó al batallón Mackenzie-Papineau, integrada por comunistas canadienses y otros izquierdistas.

Inicialmente no pudo encontrar un espacio donde desempeñar servicios como cirujano, así que tuvo una idea inspirada en su limitada experiencia en el servicio de transfusiones del Hospital Sagrado Corazón de Montreal (1932-1936). Su idea fue iniciar un sistema de transfusiones móvil para poder llevar sangre donada por civiles en botellas a los soldados heridos en el frente.

Esta unidad de transfusión portátil no fue la primera de España, ya que desde septiembre de ese mismo año El Doctor Frederic Durán Jordá mantenía un servicio similar desde Barcelona, si bien la de Bethune abarcaba un área de operaciones mayor.

El servicio canadiense de Transfusión de Sangre

Aunque la propuesta de Bethune no era la primera en su género, nisiquiera en España, a sus interlocutores les parecía imposible de llevar a cabo. Bethune se ofreció a financiarla con sus ahorros.

El gobierno le asignó un espacioso piso de la calle de Príncipe de Vergara, que había pertenecido a un diplomático nazi en fuga. Desde allí, asistido por el joven arquitecto Hazen Sise, que a partir de entonces le acompañaría siempre, planearía la operación.

Ambulancia Bethune

Adquirió una furgoneta Ford, F-2289-CA; un frigorífico para albergar el plasma; aparatos determinantes del grupo sanguíneo; 175 recipientes especiales, botellas, circuitos de goma, juegos de agujas, desinfectantes, 500 apósitos y material quirúrgico para realizar hasta 100 intervenciones.… Todo el material necesario para transfundir sangre en el frente. Inmediatamente, puso varios anuncios en la Prensa madrileña y a los tres días tenía a la puerta del piso del barrio de Salamanca 2.000 donantes de ambos sexos que se brindaron a facilitársela gratuitamente.

Bethune interviniendo

Bethune, su ambulancia y los 8 sanitarios que viajaban con él alcanzaron gran prestigio, salvó muchas vidas. En su diario de campo escribiría “¡Qué hermoso es el cuerpo humano, qué perfecta cada una de sus partes, con qué precisión se mueven; qué orgulloso y obediente se muestra! Pero ¡qué terrible cuando está destrozado y tiembla como una llama que se consume poco a poco y se apaga al impulso de un parpadeo, como una vela, callada y suavemente…”.

La masacre de la carretera Málaga-Almería

Una de las intervenciones más dramáticas del equipo de Bethune se produjo durante la masacre de la carretera Málaga-Almería, cuando se desplazó expresamente desde Valencia hacia Málaga para socorrer a la población civil que estaba siendo masacrada durante su huida de la ciudad, que había sido tomada por el bando sublevado.

La carreretera que une Málaga con Almería se convirtió en un río humano el 8 de febrero de 1937. 150.000 personas la utilizaron como ruta de huida frente al avance del ejército franquista. Esta huída, popularmente conocida como “La desbandá” fue una de las mayores masacres de la guerra civil con más de 3000 muertos, mujeres, niños…

En sus memorias de la guerra el propio Bethune escribiría: “…Lo que quiero contaros es lo que yo mismo vi en esta marcha forzada, la más grande, la más horrible evacuación de una ciudad que hayan visto nuestros tiempos […] Imagínense a 150.000 hombres, mujeres y niños disponiéndose a marcharse en búsqueda de seguridad hacia una ciudad situada a más de 100 millas a pie. Hay una única carretera que pueden tomar […] Esta carretera limítrofe por un lado con las altas montañas de Sierra Nevada y por el otro con el mar. […] Construida sobre la ladera de unos acantilados sube y baja a más de 500 pies sobre el nivel del mar. […] Un joven fuere y sano puede caminar a pie 40 o 50 kilómetros diarios. El viaje a que estas mujeres, ancianos y niños debían enfrentarse les llevará a cinco días y noches de camino, al menos. […] Ellos debían caminar, y a medida que iban andando se tambaleaban y tropezaban, con los pies llenos de rajas y de heridas de ir por el pedernal y el ardiente asfalto de la carretera; los fascistas los bombardeaban desde el aire y les disparaban desde los barcos de guerra […]”

Bethune y el equipo de transfusión

Durante tres días él y sus ayudantes Hazen Sise y Thomas Worsley socorrieron a los heridos y ayudaron en el traslado de refugiados hacia la capital almeriense.

Despedida de España

Tras su trabajo en la Desbandá, su estancia en España duró poco. Algunos compañeros lo denunciaron por su afición a la bebida y su falta de disciplina. El Partido Comunista de Canadá le pidió que regresara a Norteamérica. Nunca, en toda su vida, le gustaron las órdenes. Y en España eso fue fundamental. Como una forma de compensar el ‘haber sido un chico malo’, emprendió una gira por Canadá y Estados Unidos para intentar recaudar fondos para el instituto en Madrid. Esta gira empezó en julio. En agosto, les escribió a los canadienses del instituto en Madrid y les dijo que estaba planeando volver y les pidió que le despejaran el camino. Ellos fueron rápidamente a los partidos comunistas canadiense y español y les pidieron que no se lo permitieran.

Estancia en China

En 1938, viajó a Yan’an, en la provincia de Shaanxi, en China. Allí se unió a los comunistas chinos liderados por Mao Zedong en su lucha contra los japoneses, en la Segunda guerra sino-japonesa. En el campo de batalla realizó operaciones quirúrgicas de emergencia sobre víctimas de guerra, en una ocasión realizó 150 intervenciones en 20 días. También llevó a cabo la formación de médicos, enfermeras y enfermeros.

En esa guerra se destacó por no hacer distinción entre las víctimas, dando el mismo tratamiento a los prisioneros japoneses heridos que a los combatientes chinos.

En el verano de 1939, Bethune fue nombrado asesor médico en Shanxi, Chajar y Hebei, bajo la dirección del General Nie Rongzhen. Si bien pocos meses después, a finales de año, se cortó en el dedo con un bisturí, la herida se infectó y le provocó una septicemia que produciría su muerte víctima de la sepsis el 12 de noviembre de 1939.

Bethune en China

Prácticamente desconocido en su patria durante su vida no alcanzó reconocimiento en Canadá hasta los años 70, si bien alcanzó el reconocimiento internacional cuando el presidente Mao Zedong, de la República Popular de China, publicó su ensayo titulado “En memoria de Norman Bethune” que documentó los últimos meses de la vida del médico en China. El ensayo se convirtió en lectura obligatoria en las escuelas primarias de China durante la Revolución cultural china (1966-1976). El mismo Mao escribiría sobre él: “Todos debemos aprender de su desinterés absoluto. Quien posea este espíritu puede serle muy útil al pueblo.”

Sus restos descansan en el Cementerio de los Mártires Revolucionaros de Shijiazhuang.

Bibiliografía

Artículo del País Ver

Documento de Canadá Internacional Ver

BBC Ver

Wikipedia Ver

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