Rol Negro – 2×04 – El gigante en llamas

Clara ha abandonado el hospital. Sigue su recuperación en un casa, cuidada fielmente por Alonso y el equipo médico de doctor y enfermera que le han asignado en el hospital. Mientras, en la agencia, el día a día se impone. Tienen que seguir con la rutina de investigar los casos que se les presentan.

El incendio hace unos pocos meses de la fábrica metalúrgica Herederos Ochoa combinada con la desaparición de su dueño les llega a sus manos. Parece que el caso se enfría en manos de la policía y la mujer de Evaristo Ochoa desea que nuevos ojos inicien una nueva investigación para tener mas manos sobre el caso.

Dentro de la nave se encontró un cadáver. La virulencia del incendio, que se sabe provocado, hace que sea casi imposible saber a ciencia cierta de quien se trata. Solo se puede constatar que es el cuerpo de un hombre. Por los pocos datos forenses que aporta se puede llegar a decir que no es el del señor Ochoa. Es por ello que se trabaja en su desaparición. Una de las líneas de investigación era que Evaristo pudo asesinar a la persona, prendió fuego para ocultar pruebas y huyó.

En semanas posteriores, además, se han declarado otros incendios provocados que se asocian al mismo sospechoso. El acelerante utilizado y la manera de iniciar los fuegos son idénticos al de la fábrica. Estos otros hechos despistan en lo que hace referencia a la desaparición y no saben a ciencia cierta si están tratando con dos casos aislados.

La agencia se centra en Evaristo Ochoa, intentando hallar pistas que permitan localizarlo. No aparece haber nada raro en sus cuentas, personales o de la empresa, ni en sus registros telefónicos ni de internet. Un hombre que vive para su negocio y que parece pasar su vida entera en él. Ello no quita que su vida familiar sea muy placentera.

Y cuando parece que tampoco pueden desencallar la investigación encuentran un móvil que nadie tenia constancia y que se supone pertenece al desaparecido. Un registro a fondo de este les lleva a poner su atención en un joven. Este es el marido de otro empresario que tiene su negocio casi al lado de la fábrica incendiada.

Intentan ponerse en contacto con el joven pero no lo consiguen. Su marido, el empresario, les da largas: hace ya un tiempo que se separaron y lo por lo que sabe su ex se fue a la ciudad de sus padres, o a lo mejor antes iba a dar una larga vuelta por Europa,… Vamos, que si es por el no tienen forma de poder contactar con seguridad.

Consiguen determinar que Ochoa y el joven establecían contacto, al principio telefónico y luego en persona, en horas que el marido de este se encontraba trabajando o, sobre todo, de viaje por negocios. Deducen que posiblemente tenían una relación extraconyugal. Y quizás el cadáver que se encontró en el incendio fuera el del joven.

Con los datos recabados hacen un seguimiento del empresario y se dan cuenta que justamente por las fechas del siniestro en la fábrica se hicieron unas obras en el negocio de este. Ponen en conocimiento de la policía todos sus descubrimientos.

Un registro a fondo del negocio localiza emparedado a Evaristo Ochoa y tras la detención e interrogatorio del marido despechado se confirma que el cadáver encontrado calcinado es el del joven amante. Los incendios posteriores fueron provocados para despistar en la investigación inicial.

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