Número: 256. 4ª época. Año XXIII ISSN: 1989-6289
Los personajes protagonistas de la historia se han unido a un grupo guerrillero en los bosques. Esta gente trae de cabeza a los franceses desde hace semanas. Para colmo, llegan en un momento de relativa tensión dentro del campamento de la guerrilla. Un oficial de los invasores ha sido capturado y está apresado, custodiado por un guerrillero constantemente. Los guerrilleros debaten si deberían ejecutarlo y librarse de un problema (al final es un oficial de bajo rango y una boca más que alimentar), o interrogarle y confiar en que diga la verdad.
Preguntando a quienes capturaron al militar napoleónico obtendrán un dato que resulta inquietante: el francés ofreció información valiosa a cambio de conservar la vida. Lo dijo con una tranquilidad impropia de alguien que había sido asaltado y capturado.
El jefe de la guerrilla (que es la conexión de los protagonistas) lo tiene claro: hay que sonsacarle la máxima cantidad de información posible. Sin embargo, se debate entre atender la demanda de la mayoría, que es la ejecución, o imponer una autoridad que bien sabe que es papel mojado y arriesgarse.
El oficial de Napoleón, llamado Pierre, habla español con un acento ciertamente marcado y afirma que tiene información que puede ser de utilidad para esta gente, a cambio de su vida. El mismo militar prefiere sufrir una paliza simulando la tortura de la guerrilla si es preciso.
Las dudas asaltan las mentes de los nuevos guerrilleros: