Número: 152.     4ª época.     Año XIV     ISSN: 1989-6289

152 > Ambientación > Operaciones > Operación Fridericus I (CdG). Por: Juan Carlos Herreros Lucas

 

Operación Fridericus I

Jinetes de carros soviéticos antes de la batalla de Járkov - imagen de dominio público

La operación Barbarossa fracasó a finales del 1941 cuando no consiguió alcanzar sus objetivos estratégicos. Los alemanes fueron conscientes de que necesitarían un año más para acabar con la Unión Soviética y de ese convencimiento nació la Operación Blau diseñada para el verano de 1942 y que tenía como objetivo el Cáucaso (a diferencia de Barbarossa). Fridericus nació como una operación de preparación para lanzar esa ofensiva de verano y se planificó para primavera de 1942 en la zona de Járkov.

Járkov es el nombre en castellano de Kharkov, nombre quizás más conocido entre los aficionados a la Segunda Guerra Mundial que lean fuentes en inglés.

Durante el invierno de 1941 a 1942, los soviéticos no habían estado ociosos y habían realizado dos ofensivas orientadas a capturar la ciudad de Járkov. Esta ciudad tenía una importancia estratégica porque permitía la comunicación a lo largo del frente entre las tropas que estaban en Crimea y Alemania. Además, a Járkov, ya llegaba el tren con el ancho de vía alemán, lo que permitía que los suministros llegaran en ferrocarril. La captura de esa ciudad sería un mazazo para la logística alemana y, de haberse producido, podría haber abortado toda la Operación Blau.

NdA: Alemania y Rusia no tenían el mismo ancho de vía férrea (no es algo tan raro, España y Francia tampoco la tenían hasta la llegada del AVE). Según avanzaban las tropas alemanas, los ingenieros iban modificando el ancho de la vía para que los suministros llegaran lo más lejos posible en tren. Dado el mal estado de las carreteras soviéticas, especialmente en otoño y primavera, el tren era la mejor alternativa.

Frente Oriental sur entre diciembre de 1941 y mayo de 1942 - CC BY SA 3.0, fuente Wikipedia

Las dos primeras ofensivas soviéticas no funcionaron del todo bien en parte gracias a la buena defensa alemana. Se ganó algo de terreno, se profundizó el saliente de Izium (un saliente del frente en el sur de Járkov) y el ferrocarril quedó amenazado, pero no interrumpido. Los alemanes fueron conscientes del peligro que suponía este saliente de cara a la ofensiva de verano e idearon una operación para atacar la base del saliente desde el norte y el sur. Esta operación recibió el nombre de Fridericus I (había una segunda operación de preparación del frente que recibió el nombre de Fridericus II). Su objetivo era eliminar el saliente y reducir los kilómetros de frente lo que le permitiría disponer de mejores posiciones de salida para la ofensiva y de más unidades (al liberarlas de las tareas de mantener un frente tan largo). Sin embargo, la ejecución de Fridericus fue algo diferente a lo esperado.

Consciente del fracaso de las dos ofensivas previas, el mando soviético ordenó una tercera para mayo de nuevo contra Járkov. Los ejércitos del sur fueron reforzados, incluso se sacaron reservas estratégicas de Moscú para llevarlas al frente sur. El alto mando soviético seguía convencido que en verano los alemanes intentarían continuar con la operación Barbarossa en dirección a Moscú y, por tanto, todas sus reservas estratégicas estaban cerca de la zona central del frente. Que le permitieran a Timoshenko (general del frente sur) llevarse algunas deja claro la importancia que daban a Járkov y las buenas relaciones que tenía con el alto mando (léase Stalin).

La ofensiva soviética empezó muy bien y en un par de días habían roto el frente y los carros blindados amenazaban la retaguardia alemana. Dos cosas cambiaron la buena progresión soviética el tercer día: la llegada de la aviación alemana al frente (estaba operando en Crimea contra Sebastopol) y las unidades de la Operación Fridericus. El mando alemán tuvo que decidir si enviar a las unidades preparadas para Fridericus para que taparan las brechas o si cortar el avance por la base, es decir, iniciar la operación ya planeada. Quizás siendo poco prudentes, eligieron la segunda opción y en pocos días el saliente de Izium quedó cortado de norte a sur embolsando a varias divisiones soviéticas en su interior.

Fridericus fue un éxito superior al previsto. No sólo eliminó el saliente sino que detuvo una peligrosa ofensiva soviética atrapando en su interior a un número de efectivos y carros de combate que más tarde echarían de menos. La operación Fridericus (parte de la Segunda batalla de Járkov, hubo cuatro) fue la última vez que los alemanes consiguieron hacer una gran bolsa de enemigos (hablamos de cientos de miles de personas, no decenas de miles como las siguientes) y fue la última vez que en casos similares (cerco de unidades) los soviéticos decidieron mantener las posiciones o seguir atacando en vez de retirarse ordenadamente. Esto tuvo mucha importancia en las operaciones siguientes y, sobre todo, en la operación Blau (la ofensiva de verano). Los alemanes ganaron mucho terreno en poco tiempo, pero a diferencia de Barbarossa, los soviéticos conservaban sus unidades casi enteras a la espera del momento propicio para atacar. Lo que ocurriría en Stalingrado con la operación Urano