Número: 156.     4ª época.     Año XIV     ISSN: 1989-6289

156 > Ambientación > Deportes > La Copa Akásica (Exo). Por: Sergio Jurado

 

La Copa Akásica

Velero

Nadie sabe con certeza cuál fue el método empleado por los primeros exploradores espaciales para lanzarse a las estrellas. Los historiadores sheller afirman que sus primeras expediciones se llevaron a cabo a bordo de veleros solares, y es muy probable que muchas otras especies también hayan iniciado su andadura espacial empleado medios semejantes.

Actualmente, algunas especies menores sin acceso a la tecnología subluz emplean veleros para comunicar enclaves cercanos (casi siempre dentro del mismo sistema solar). Los veleros solares se consideran tecnología anticuada y hace milenios que están en desuso en todas las grandes potencias galácticas. Sin embargo, sí son empleados como actividad deportiva y, de hecho, en multitud de planetas, la navegación a vela solar se considera un arte al mismo nivel que la música, la escultura o la poesía. La más famosa e importante de las competiciones deportivas de veleros solares es la Copa Akásica, una competición que se celebra a intervalos irregulares a lo largo y ancho de toda la galaxia.

Historia

En el año 2927 dV, con motivo de la celebración en Oeon de la IV Gran Muestra de Cultura Galáctica (un macroevento cultural que se celebraba en la capital del extinto Imperio de Oeon), como parte de las actividades se programó una regata de veleros solares cuyo ganador recibiría un hermoso aguamanil, diseñado por el joyero oficial de la Casa Real y valorado en cien mil estándares, que había sido donado al Real Escuadrón de Veleros Solares, un club de caballeros formado por militares retirados encargado de organizar la regata y de aportar el trofeo. Éste es el motivo por el que también se conoce a esta competición como Copa de los cien mil estándares. En aquella primera ocasión el recorrido consistió en un trazado fijado mediante balizas por el sistema Oeon, que los veleros debían recorrer a lo largo de varias jornadas. Visitantes invitados de una asociación cultura llamada Sociedad de Vela de Vettera, a bordo del velero solar Akásico, se enfrentaron y derrotaron a las catorce naves que representaban a lo más granado del Real Escuadrón, hecho que fue considerado una bochornosa humillación para Oeon. Una anécdota muy famosa relata cómo el monarca Bucklaimer del momento, que pasaría a la posteridad como un tipo campechano pero no demasiado avispado, preguntó en determinado momento: "¿Quién va el primero?", a lo que le contestaron: "El Akásico, Majestad". "¿Y el segundo?", inquirió el rey. "Majestad, ¡No hay segundo!", fue la respuesta.

El trofeo fue donado posteriormente por el capitán del Akásico a la Sociedad de Vela de la República para que el club fomentase la sana competición entre las distintas naciones, organizando una carrera que tuviese dicho trofeo como trofeo. Desde entonces el trofeo pasó a denominarse la Copa Akásica.

El estallido de la 2ª guerra Verriana en el año 2933 impidió que la competición pudiera repetirse hasta el 2941, cuando finalmente se celebró la primera defensa del trofeo en Vettera. Esta siguiente competición repitió el enfrentamiento entre veleros procedentes de Oeon y la República, y de nuevo esta última se alzó con la victoria. Los refeperos consiguieron retener el preciado aguamanil hasta el año 3083, cuando lo perdieron ante el Putana II, fletado por el Club Imperial de Vela de Velder (con base en la capital del imperio Tyrano), después de 156 años de hegemonía.

En el año 3111 el trofeo fue recuperado para la República por el Club Silano de Regatas Solares, que a su vez lo perdió catorce años después ante un velero de origen oeoniano. Ya en la segunda mitad del siglo, la Sociedad de Vela de Vettera volvió a recuperarlo y defenderlo con éxito en dos ocasiones.

En 3208, la oeoniana Laika Solla, capitaneando el velero Guerrero de la Justicia Social, se enfrentó en solitario a una flota de diecisiete veleros de la Sociedad de Vela de la República. La capitana Solla fue derrotada, pero su heroica participación planteó varias objeciones legales importantes a las reglas, como el haber tenido que competir contra toda una flota coordinada y no contra una única nave, el sistema de compensación de tiempos y una más que cuestionable imparcialidad del Comité de competición.

En 3256 y 3281 los retadores fueron representantes del Real Escuadrón de Vela de Wintell, pero el nivel competitivo de este club, que en un principio había generado fuertes expectativas, fue considerado francamente decepcionante.

En 3317 se redactó el primer conjunto de condiciones que modifican las reglas originales (las llamadas Condiciones de victoria y propiedad, ver más abajo). En el documento se recogen enmiendas a las normas para evitar la mayor parte de los problemas surgidos en las anteriores ediciones. A lo largo de las tres siguientes décadas los pliegos se reformarían en dos ocasiones más.

Entre 3339 y 3396, los sucesivos desafíos fueron copados por el Club de Vela de Hegaton Mts., con el armador Francis Hegaton, el conocido magnate de la industria del Ocio, financiando los costes. Aunque el equipo de Hegaton no consiguió vencer en ninguna de las cinco ocasiones en que compitió, introdujo la idea del patrocinio deportivo. De hecho, actualmente todos los equipos cuentan con uno o más patrocinadores comerciales, sin cuya aportación económica sería imposible cubrir los abultados costes que genera la prueba.

En el año 3405 fue la primera ocasión en que coincidieron en el tiempo varios retadores, que debieron competir previamente entre ellos para dirimir quién sería el que finalmente se enfrentaría al defensor. En la edición del año 3431 el aguamanil salió por primera vez de la RFP en más de cien años, al vencer el velero Putana VI, de Tyran. En la edición de 3443 un equipo refepero recuperaría la Copa, pero en el año 3459, en plena moda de la shellermanía, un velero fletado por el clan Nanami, una acaudalada familia oriunda del sistema Diar-del, consiguió hacerse con el trofeo sorprendiendo a todas las casas de apuestas. Hasta la fecha ha vuelto a celebrarse un nuevo reto, y por ahora el aguamanil permanece en manos de los Nanami, custodiado en su casa ancestral, en el sistema Diar-del.

Antes de la desaparición del imperio de Oeon, el Real Escuadrón de Veleros Solares estaba a punto de retar a los Nanami, pero dichos planes se vieron truncados con la retirada del patrocinio de la Casa Real (la situación de crisis económica en Oeon hizo que se recortasen los gastos en lo que la opinión pública percibía como frívolos fastos). Por su parte, tras el desastre del ataque a la base Adrasta, los clubes de la Baronía Hassel se encuentran en una situación de precariedad económica. En cuanto a los tyranos, la reciente política aislacionista impuesta por Fa.Ra.Li hace difícil que los clubes de vela solar reciban permiso para participar en un evento deportivo multiespecie. Con este panorama, lo más probable es que el próximo desafío provenga de un club de la RFP. A menos, claro está, que los rumores acerca de que un patrocinador vinculado a los antiguos piratas veddios esté armando un velero para tratar de hacerse con el aguamanil sean más que rumores...

Condiciones de victoria y propiedad

El documento original que recoge las bases de la competencia es el llamado Pliego de condiciones de victoria y propiedad. Se trata de la escritura de donación firmada por el coronel Rufo Kentuckyburke, capitán y armador del Akásico, y la Sociedad de Vela de Vettera. El documento original ha sido enmendado en tres ocasiones; una de las principales enmiendas obliga a que los veleros sean impulsados exclusivamente mediante velas solares y no puedan contar con propulsores o motores auxiliares de ningún tipo. La segunda reforma indica ciertas características técnicas de volumen y tamaño que deben cumplir todos los veleros participantes. La tercera reforma determina la distancia y otras condiciones que debe cumplir el recorrido de la competición.

Tras la aceptación de este documento, la Sociedad de Vela de la República recibió el trofeo en fideicomiso, con el compromiso de ponerlo en juego frente a competidores con regularidad, en unas determinadas condiciones:

La competición se realiza entre clubes de veleros solares oficialmente establecidos, no entre naciones (aunque al final se acabe identificando al club con la nación en la que se ubica).

Dichos clubes han de organizar regularmente su propia regata a nivel local.

Los veleros han de estar construidos en la nación de origen de su club, y han de arribar por sus propios medios hasta el lugar donde se desarrolle la competición (lo normal es que los veleros sean transportados por otras naves y realicen por sí mismos la entrada en el sistema solar donde comience la prueba).

Las naves han de tener determinadas dimensiones. (modificaciones posteriores desarrollaron más este punto).

Hay un periodo de tres años compler de aviso del club retador al defensor.

Los clubes retador y defensor pueden adoptar de mutuo acuerdo las fechas y el número de las pruebas, así como reglas, regulaciones y otras condiciones, en cuyo caso puede omitirse el preaviso de diez años. Las condiciones pactadas no pueden ir contra las normas del Pliego de condiciones de victoria y propiedad, ni conceder ningún tipo de ventajas de tiempo a un competidor.

Los lugares donde se desarrollen las regatas han de ser rutas espaciales bien establecidas, exentas de zonas peligrosas y practicables para veleros solares. La ruta exacta la determina el club defensor.

El club retador está obligado a presentar junto con el desafío las características técnicas de su velero solar. Sin embargo el club defensor no lo está; de hecho, ni siquiera ha de especificar qué velero competirá.

Una regata no puede durar más de ocho meses compler.

En caso de disolución del club defensor, el trofeo ha de pasar a otro de la misma nacionalidad. De no ser así pasará al anterior club defensor.

La Copa Akásica queda bajo la custodia del club defensor, no del armador del velero ni de la tripulación ganadora, y está siempre sujeta a las normas del Pliego de condiciones de victoria y propiedad, lo que impide su venta, préstamo o cualquier otro tipo de transacción, excepto su custodia, exhibición y traslado por motivos debidamente justificados.

Ningún velero que haya sido derrotado en la competición podrá volver a presentar un desafío.

Cuando un retador que cumpla todas las condiciones requeridas se haya presentado y el reto haya sido aceptado por el club defensor, no se admitirán más retadores hasta la resolución del desafío.