Número: 131.     4ª época.     Año XVIII     ISSN: 1989-6289

131 > Reglas > Fauna > Volcán fungoso (Pan). Por: Olef, hijo de Oleg

 

Volcán fungoso

Los volcanes fungosos son unas construcciones de aspecto pétreo y colores entre gris y negro que aparecen en terrenos blandos, húmedos, donde haya cadáveres en descomposición recientes. Se trata de una colonia de seres tan pequeños que son invisibles para los seres vivos de Pangea y que forman estas falsas rocas calcáreas con las defecaciones de su proceso digestivo. Para uno solo de estos individuos sería un proceso muy lento la formación de los volcanes fungosos, pero se reproducen con gran rapidez, varias veces por latido, alcanzando colonias de un tamaño incontable. Una colonia podría cubrir un cadáver de un animal de tamaño medio en unas pocas horas.

Volcán fungoso

Cuando un animal o una persona pisa una de estas falsas rocas, esta cede liberando un gas que hay en su interior y que también es fruto de su digestión. La víctima deberá superar una prueba de Resistencia con dificultad Difícil (+5) o caerá inconsciente tantos asaltos como el resultado del dado Sombra por dos. Si nadie le saca de la zona, morirá por inhalación del gas al final del periodo de inconsciencia y el volcán fungoso tendrá una nueva víctima que cubrir. Afortunadamente, el gas sólo afectará a la persona que pise la roca y cualquiera que se acerque después no se verá afectado, el gas ya se estará disipando y sólo afectará a los que estén a nivel del suelo (aunque esto no tiene por que estar tan claro para los habitantes de Pangea).

El interior de un volcán fungoso recuerda a un panal de abeja, aunque es gris, no es dulce y huele a huevos podridos. En el interior de las celdas hay como un líquido pastoso que recuerda a los vómitos. Si las víctimas son numerosas o pasa mucho tiempo sin que se alimente a la colonia, esta acumula un exceso de gas, la falsa roca se rompe por algunos sitios y crece formando fumarolas alrededor de los agujeros. De ahí reciben el nombre de "volcán". Estas fumarolas expulsan gas al exterior que cae sobre la roca como una niebla pesada y maloliente ocultando, en los días fríos, el suelo a su alrededor. Cualquiera que se acerque a menos de 3 pasos de una de estas fumarolas caerá inconsciente a menos que supere una prueba de Resistencia (sin modificar). Si cae inconsciente, tendrá una oportunidad de despertarse al final de su periodo de inconsciencia. Si supera una segunda prueba de Resistencia difícil (+5), se despertará y podrá huir de la zona. Si la falla, tendrá un segundo periodo de inconsciencia que acabará en su muerte.

Si un animal o una persona se salva del gas, llevará adherido a su piel o ropas parte del líquido gelatinoso del interior del volcán. Esté irá cayendo y desperdigándose por el terreno circundante, incluso a kilómetros de distancia. Esta es la forma en la que los volcanes se extienden por el terreno ya que los animales de la colonia pueden permanecer en estado enquistado hasta que algo que puedan devorar, incluyendo hojas o defecaciones de animales, caiga encima de ellos.

La mejor defensa contra el volcán fungoso es el fuego. Una antorcha o similar quemará toda la colonia con una enorme llamarada. Si ya se han formado los volcanes, estos arderán como antorchas durante algunas horas, pero la colonia acabará muerta y la roca se deshará en las próximas lluvias. La lluvia, sobre todo si es intensa, también puede matar una colonia si no es muy grande (hasta dos varas de largo). Los registros del Sabio del Desierto hablan de colonias que tienen manos de manos de pasos de largo y ancho, incluso se habla de un volcán fungoso en el norte que alcanzaba la longitud de toda una jornada de viaje.

En los grakines se utilizan los restos de los volcanes fungosos, machacados y tamizados para el curtido de pieles. Y los chamanes los utilizan para quitar el veneno en las aguas ponzoñosas. Se dice que los dwaldur lo utilizan en el proceso de fabricación de sus armas de hierro y también se utiliza en la fabricación del brundio.

En las noches más oscuras se puede observar un ligero brillo azulado que parece manar del interior de los volcanes. Los habitantes de Pangea creen que son los espíritus de los caídos condenados en el interior de las rocas.