Número: 110.     4ª época.     Año XVIII     ISSN: 1989-6289

110 > Reglas > Fauna > Kuruka Nyoka (Pan). Por: Rubén Ramos

 

Kuruka Nyoka

La Kuruka Nyoka (vocablo en el lenguaje común de los mendwan que se puede traducir como "serpientes que vuelan como los pájaros") es una víbora que abunda en las regiones cálidas del continente con abundancia de agua, arbolado o preferiblemente ambas cosas.

Son serpientes de escamas brillantes y coloridas (amarillas, verdes, naranjas) que alcanzan la vara y media de longitud, aunque los h'sar han encontrado ejemplares más largos que alcanzaron la mano de varas (a las que ellos llaman Paglukso ahass). No son venenosas, sino constrictoras.

Estos ofidios ocupan gran parte de su tiempo dormitando al sol o refrescándose en las orillas tras un fugaz chapuzón. La otra parte la dedican a alimentarse. Dicha actividad la realizan de manera activa, lo que contrasta con la pasividad que habitualmente muestran. Sus presas favoritas son los batracios, las aves y los roedores cuando cazan solas.

Una de las características de estos animales es que a diferencia del resto de serpientes, las Kuruka cazan en grupo ya que no tragan sus presas tras capturarlas, sino que sus bocas cuentan con dientes y colmillos que utilizan para desgarrar trozos de carne. Sus musculosos cuerpos les permiten encogerse sobre sí mismas (enrollándose como un látigo) para conseguir saltar a distancias increíblemente largas (una Kuruka de tamaño medio puede alcanzar distancias de casi dos manos de varas). Este método de caza les permite derribar presas que de otra manera estarían fuera de sus objetivos, como gacelas o capibaras. Tras el salto, se enrollan en una extremidad y ejercen una presa férrea sobre el mismo. Si un personaje (por ejemplo, un tikki) se ve sorprendido por un grupo de Kuruka, podría librarse de ellas si le aprisionan piernas o brazos, pero el riesgo se corre debido a la posibilidad de que consigan acceder a una zona peligrosa, como el cuello o el brazo del arma.

A pesar del peligro que representan no es habitual que ataquen a seres inteligentes de Pangea y prefieren escabullirse o dejarlos pasar antes que arriesgarse. Esto no se aplica si su presa es un viajero solitario o un niño extraviado.

Se cazan para quitarles la piel y hacer mangos para armas y para comer su carne, que tiene un sabor dulzón y tierno. Los huesos se usan para rituales de maldición, muy apreciados por los sacerdotes h'sar.

FUE 3/15. NADAR 12. RASTREAR 12. TREPAR 15.