Número: 251. 4ª época. Año XXIII ISSN: 1989-6289
El diseño de carros alemanes está bastante bien considerado y algunos de sus carros están entre los mejores de la guerra. Sin embargo, tuvieron cierta tendencia a perder el tiempo (y recursos) en el diseño de carros que luego no prosperaban en producción por diversos motivos. Esta tendencia surgía de una necesidad de vehículos para funciones específicas y dado que no podían desarrollarlos de forma independiente (como hacían los Aliados) tendían a aprovechar elementos que ya estaban en fabricación o que se habían abandonado por alguna razón.
La empresa Porsche se embarcó en la fabricación de un carro de combate pesado para el ejército alemán que denominaron tipo 101 o VK45.01(P). Este carro se hubiera convertido en el futuro Tiger de no ser por la competencia de Henschel que fabricó un carro con las mismas especificaciones, pero con mejores prestaciones. El proyecto del 101 sería abandonado, pero no antes de que el ejército le encargara 100 unidades. Cuando llegó la cancelación definitiva, algunas unidades se habían producido y otras estaba en diferentes fase de fabricación. La pregunta que surgió fue: ¿qué hacer con este material?

Bergertiger (P), un vehículo de recuperación. Imagen de dominio público.
Muchos fueron convertidos en Ferdinand o Elefant. Otros se convirtieron en vehículos de recuperación, Bergetigertiger (P), para remolcar otros carros dañados. Pero unos pocos se convirtieron en un carro de demolición: el VK45.01(P) mit Rammhaube, más conocido como «Rammtiger».
Los combates urbanos habían mostrado al ejército que las ciudades se podían convertir en una trampa de escombros para el movimiento de los vehículos y que, en ocasiones, una casa podía suponer un obstáculo insalvable. Sí, todos hemos visto películas donde el carro de combate atraviesa una pared y derriba una casa, pero aunque esto era posible, no solía ser buena idea porque había posibilidades de que el carro (sobre todo si no era pesado) acabara atrapado (empantanado) por los propios escombros o que estos dañaran el equipo o las armas que iban en la torreta (en la imágenes reales de estas acciones se ve que las tripulaciones de los carros entran con la torreta mirando hacia atrás) . Pensaron que para enfrentarse a ese problema necesitaban un carro que no tuviera torreta, que fuera potente y que tuviera la parte superior del casco lisa para evitar daños o quedar atrapado. Así nació el concepto de carro de demolición y elegir los cascos sobrantes del Tiger de Porsche fue algo más natural.
Algunas fuentes dicen que fue el propio Hitler el que solicitó estos carros a Ferdinand Porsche para que fueran enviados a Stalingrado lo más rápidamente posible. La petición se habría hecho a principios de 1943 y cómo no había tiempo para diseñar un carro específico, modificaron el que ya tenían. Otras fuentes, sin embargo, localizan la petición de los Rammtiger (llamados a veces Rammpanzer), en los análisis de la experiencia en Stalingrado. Y, finalmente, terceras fuentes dicen que la idea surge de los intentos de reaprovechar el material de Porsche y que se empezaría a hablar de este modelo a finales de 1942, antes de que la experiencia de Stalingrado fuera tan importante. Fuera como fuera, Eisenwerke Oberdonau facilitó los componentes de blindaje necesarios en mayo de 1943 y el mismo agosto, con tres modelos terminados, fueron aceptados por el ejército (aquí también hay algunas diferencias entre las fuentes y una de ellas habla de un primer prototipo en madera).
Se supone que los tres modelos fueron enviados al frente oriental, pero se desconoce dónde y cuál fue el resultado de las pruebas en combate porque la producción se canceló. Eso no significa que las pruebas salieran mal, puede, simplemente, que los alemanes decidieran que tenían otras prioridades. Ninguno de los modelos sobrevivió a la guerra (se cree que pudieron modificarse de nuevo y convertirlos en tanques) y si los conocemos es por referencias indirectas y documentación capturada tras la guerra y por una fotografía de un modelo a escala.

Fotografía de la maqueta del Rammtiger. Imagen de dominio público.
Las fuentes son confusas y hay dudas de si el casco era el del Tiger de Porsche o el del Ferdinand. En la maqueta hay algunos detalles que apuntarían al Ferdinand, pero dadas las circunstancias creo que es más probable que se tratara del VK45.01 (el Tiger de Porsche). La tripulación iba en un compartimento delantero mientras que el motor iba en uno trasero. Se apoyaba sobre seis ruedas y tenía una rueda motriz delantera y una de retorno de 0,92 metros de diámetro. Sus orugas también eran anchas (60 cm) para repartir mejor el peso del carro. Llevaba el mismo motor que el VK45.01: un sistema dual que montaba dos motores de 310 CV que alimentaban un generador que, a su vez, alimentaba dos motores eléctricos que generaban 265 CV. Sí, hoy lo considerarían un vehículo híbrido que podría circular por el centro de las ciudades. Donde variaba con respecto al tanque original era en la superestructura (y en que carecía de torreta, claro). Se fabricó una especie de techo blindado que se colocó sobre el casco. El conductor y el operador de radio se colocaban delante, pero debido a la estructura superior sus ventanas laterales quedaron tapadas, solo veían a través de unas mirillas circulares con cristales blindados. El techo superior acababa en punta en la parte delantera, formando una especie de ariete que ayudaba a la demolición.

Stug IV con pala excavadora. Imagen de dominio público.
Es probable que fueran varias las razones por las que los Rammtiger no se siguieran fabricando: el coste era elevado, los alemanes contaban con vehículos autopropulsados con grandes obuses pensados para la demolición de edificios y acoplar una pala para apartar los escombros era bastante sencillo y muchas veces se hacía en los talleres avanzados de las unidades sobre modelos de combate operativos.
Algunos de los datos que se dan a continuación se han extrapolado de los conocidos del VK45.01, ya que se desconocen las prestaciones reales del vehículo.
Inicio: agosto/1943