Llego hasta aquí



 SS
 Ayudas
    Afición (267)
    Ambientación (24)
    Reglas (110)
    Equipo (20)
    Sucesos (0)
    Aventuras (9)
    Preg./Resp.
 Por autor
 

Licencia Creative Commons para el texto de la web (quedan excluidas de la licencia CC las ilustraciones)


sábado, 16 de mayo de 2026


 

Dvorniyazhka

Un grupo de dvorniyazhki. Ilustración IA creada con Nano Banana 2 (Gemini)

'Un grupo de dvorniyazhki. Ilustración IA creada con Nano Banana 2 (Gemini)

En cualquier ciudad de cierto tamaño siempre ha habido chavales en la calle. En Cunia existe un grupo de ellos que les conoce como "dvorniyazhka", un término ruso que se utiliza de forma cariñosa para referirse a los animales callejeros, los mestizos sin dueño. Aquí, el nombre ha perdido casi todo el cariño y ha ganado utilidad. Porque eso son para algunos, recursos baratos, prescindibles y difíciles de rastrear.

La mayoría son adolescentes de origen eslavo oriental. Hijos de familias migrantes rotas, menores no acompañados o simplemente chavales que han acabado fuera del sistema. Viven en pisos compartidos en condiciones precarias, ocupaciones, trasteros o directamente en la calle. No suelen aparecer en registros oficiales más de lo imprescindible.

La mafia rusa de Cunia, o quienes operan bajo su órbita, los utiliza para todo aquello que requiere discreción sin levantar sospechas: entregas pequeñas de droga o dinero, vigilancias básicas, transporte de objetos sin preguntar demasiado, robos menores o "recuperaciones" de mercancía, mensajería entre intermediarios que no quieren verse, …

No son profesionales. No se espera que lo sean. Se espera que no importen demasiado. Cobran poco, pero cobran. Lo suficiente para sobrevivir unos días, pagar una cama, comer caliente o comprar algo que les haga olvidar dónde están. En muchos casos, ese dinero es la única alternativa a nada.

Nadie entra siendo útil. Aprenden rápido o desaparecen. Los más espabilados entienden enseguida las reglas no escritas. No preguntes. No mires dos veces. No te fíes de nadie. No falles dos veces seguidas.

Al principio son tareas simples. Con el tiempo, algunos ganan cierta confianza y acceden a trabajos mejor pagados… o más peligrosos. Normalmente el ascenso no es un premio. Es una exposición.

En contadas ocasiones, un dvorniyazhka recibe un encargo diferente. Eliminar a alguien.

No es lo habitual. No es eficiente ni fiable. Pero precisamente por eso, a veces resulta útil. Nadie espera que un crío de dieciséis años ejecute un encargo serio. Nadie lo busca después. Nadie conecta los puntos.

Cuando ocurre, no se les da un arma sofisticada ni un plan complejo. Se les da una oportunidad… y una presión imposible de gestionar.

No hay horarios, ni garantías. Solo hay encargos y consecuencias. Si cumplen, cobran. Si fallan, cobran menos… o no vuelven a trabajar. Si hablan, desaparecen del circuito.

Duermen donde pueden. Comen cuando pueden. Se mueven constantemente para no llamar la atención. La policía los conoce, pero rara vez los considera prioritarios. Son ruido de fondo en una ciudad que tiene problemas más visibles.

Aunque comparten origen, no forman una comunidad unida. Hay pequeños grupos, alianzas temporales, rivalidades. Algunos se protegen entre sí; otros compiten por los mismos encargos. La confianza es escasa y frágil.

Sin embargo, hay algo que los une: todos saben que están en el mismo nivel. Que ninguno es imprescindible. Que cualquiera puede caer. Eso genera una forma de respeto extraño. No es amistad, no del todo. Pero algo que se le parece.

Al igual que otros perfiles invisibles de Cunia, los dvorniyazhka tienen un valor añadido, ven cosas. Se mueven por barrios, portales, locales y calles donde otros no entran. Escuchan conversaciones, reconocen caras, detectan patrones.

Pueden saber quién está vendiendo en una zona concreta, qué pisos se están utilizando para actividades ilegales, qué nombres empiezan a sonar más de la cuenta, …

Típico dvorniyazhka

No hay un perfil único, pero muchos comparten rasgos comunes: juventud, instinto de supervivencia y una mezcla de desconfianza y necesidad.

El típico personaje tendría un perfil parecido a este:

Actualidad: 12
Armas blancas: 12
Bajos fondos: 15
Buscar datos: 12
Callejeo: 15
Comercio: 10
Idioma (ruso): 14
Idioma (local): 10
Juego de manos: 8
Pelea: 12
Percepción: 15
Sigilo: 14

 

 

Diario Sombra:

Subscríbete en Feedly

Redes Sociales:



Grupos de jugadores:




Cita

«Yo voté al presidente Ayala.»

Anónimo