Nº: 106 . 3ª época. Año VI
Robots: REA - Robot de Estiba Automatizado Por: Kennell
 
 
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REA - Robot de estiba automatizado

Los REA son unos equipos de estiba diseñados por la empresa LoGitEn para pequeñas y medianas naves comerciales. Son tan robustos y fiables que otras compañías han empezado a producirlos bajo licencia y se conocen algunos modelos no licenciados procedentes de Tae-Yung y de La Marca (su precio es menor, pero también su calidad).

Siguiendo los estándares estéticos de la RFP, los robots no tienen ninguna apariencia humana. De hecho, si no fuera por su movimiento autónomo, parecerían una herramienta más de uso manual. Los REA constan de una plataforma que, a su vez, está dividida en dos alturas. La parte exterior, más elevada, puede extenderse para levantar las cargas y colocarlas sobre la parte inferior. Las distancias de esta plataforma, tanto de la zona de carga inferior como de los soportes de carga (exterior), son las estándares de los contenedores de carga pequeños. Aun así, el REA puede modificar las distancias si la forma de la carga lo requiere y tiene sensores de presión para evitar roturas en embalajes delicados. La zona de carga lleva un pequeño sistema antigravedad que permite tener la carga suspendida a unos 5 centímetros del suelo. Es capaz de cargar 20 toneladas de masa lo que es suficiente para mover contenedores en los entornos de baja gravedad de las estaciones orbitales (lugar para el que están pensados). Pueden operar en planetas de G- o G=, pero los planetas con alta gravedad reducen mucho sus prestaciones (su capacidad de carga y su velocidad).

La plataforma de carga no se diferencia mucho de los modelos manuales, pero lo que hace efectivo al REA es su dispositivo de operaciones. Estéticamente es una caja metálica de bordes redondeados de no más de 80 centímetros de altura y 20 de grueso (ocupa todo el ancho de la plataforma). En su interior hay diversos sensores y mecanismos de IA que permiten al REA realizar sus tareas. El usuario del REA se puede conectar al dispositivo de operaciones gracias al dataóptico mediante un enlace encriptado (de uso exclusivo para cada REA) e introducir en la memoria del robot los contenedores o cargas a descargar, el lugar de destino y, si este tiene el almacén normalizado, las ubicaciones de descarga. Éste será capaz de leer las identificaciones de la carga, seleccionar el programa estiba óptimo y, gracias a la aplicación LoGitEn Maps que tiene cartografiadas las principales estaciones orbitales y espaciopuertos de la RFP, llevar la carga a su destino. Es capaz de coger cargas que estén en altura (levantando los brazos de la plataforma) y es capaz de apartar cargas que no deba transportar y alcanzar otras que estuvieran inaccesibles por las primeras.

Si el espaciopuerto no estuviera cartografiado, el usuario podría guiar al REA en la primera descarga y este aprendería el camino y ya lo repetiría hasta que se acabara la estiba. El robot también se puede programar para que siga al usuario a una determinada distancia. En algunos planetas de reciente colonización utilizan a los REA como vehículos de carga (aunque son caros para usarlos sólo en esa función). Finalmente, el robot tiene diversos sensores y programas que le permiten esquivar obstáculos en su camino o detenerse cuando algunas personas se cruzan imprudentemente delante de él. También podrán abrir puertas que requieran de un código de acceso (siempre que se pueda enviar a distancia), así que no es problema porque abrirá sin problemas la puerta de la bodega de la nave y del almacén de la misma. No hay límite a la distancia que puede recorrer un REA para entregar la carga, pero sus baterías empezarán a fallar a las 20 horas de servicio y necesitará recargarse durante 30 minutos al menos. Para una distancia media de un espaciopuerto, el robot puede descargar una nave de carga media en unas 3 horas (es bastante más rápido que los estibadores manuales). Los REA pueden funcionar en red y varios modelos utilizarse para la descarga de una sola nave. Compartirán sus planes de estiba y los ejecutarán con precisión. De hecho, la compañía LoGitEn asegura que 3 es el número óptimo para resolver cualquier problema de estiba en el menor tiempo posible.

Uno de los principales problemas de los REA es la seguridad. ¿Cómo evitas que te roben la carga mientras el robot la va transportando de la nave a un almacén o viceversa. La compañía afirma en su EULA que los REA no son robots de seguridad y vigilancia y que si el usuario está en un espacio puerto peligroso debe abstenerse de enviarlos solos. Lo mejor es acompañar al robot si se cree que puede ser robado. El robot tampoco impedirá la entrada de gente no autorizada al almacén de destino o a la nave mercante. Nuevamente, la compañía recomienda vigilar ambos puntos de la estiba ya que el robot abrirá el acceso sin tener en cuanta la gente que pudiera estar esperando su oportunidad. Y finalmente, los primeros modelos de REA presentaron problemas de seguridad en su encriptación. Era fácil, para un hacker habilidoso, romper la seguridad y mandar la carga a un almacén o nave diferente. La versión 3.4 ha solucionado todos esos problemas y LoGitEn asegura la inviolabilidad de su sistema. La caja de operaciones va soldada y no se puede acceder físicamente a su interior. Desde la salida de esta nueva versión, los REA llevan un sistema de aviso si alguien diferente al usuario intenta acceder a su programación o si alguien intenta manipular el interior (taladrándolo, agujereándolo, etc.). Se puede programar que el aviso sea silencioso (sólo lo recibirá el usuario) o que sea muy escandaloso (una potente sirena que se oye a varios kilómetros). Lo único para lo que los REA no están preparados es para enfrentarse a la cibernesis, afortunadamente, este poder psiónico no es muy habitual en la RFP.

El precio de esta maravilla de LoGitEn es de 700 estándar, pero se pueden encontrar modelos un poco más baratos de marcas licenciatarias o de segunda mano. Los comerciantes de las corporaciones no suelen comprarlos porque la propia corporación los tendrá en sus instalaciones portuarias. Sin embargo, los comerciantes independientes suelen hacerse con uno o dos de estos ayudantes robóticos.

 
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