Nº: 143 . 3ª época. Año VI
Flora: Boros y Asna Por: Sergio Jurado
 
 
    Portada
 
    Redacción
 
    Afición
 
    Ambientación
 
   Reglas
     Opciones
     Sistema
     Flora
 
    Equipo
 
    Sucesos
 
    Aventuras
 
 
 

Boros y Asna

Boros

El Boros y el Asna son dos árboles que se encuentran en el Bosque del Invierno Eterno y que comparten una extraña peculiaridad: mientras el Boros rezuma una ponzoña que lastima la piel de la mayoría de las razas de Pangea, en el Asna se encuentra el antídoto.

Un dicho frecuente que muchos chamanes norteños suelen repetir es que "Para todo veneno hay siempre un antídoto". Este dicho tiene su origen en el hecho de que allí donde nace un árbol de Boros siempre puede encontrarse un árbol de Asna.

El Boros es un árbol que alcanza una gran altura, de hoja perenne y corteza grisácea. Precisamente en la corteza es donde se produce un aceite, llamado "sangre de Boros", que se torna de color negro al contacto con el aire. De hecho, los árboles de Boros pueden ser identificados fácilmente debido a las manchas negras de su corteza allí donde hubo perforaciones y la "sangre de Boros" ha quedado expuesta. En la mayoría de las razas de Pangea (cualquiera mamífera) el contacto con este aceite genera una severa reacción alérgica de contacto, la cual puede aparecer incluso días después de haber tenido contacto. Las lesiones aparecen como ronchas rojizas que generalmente duran casi una druma, con una picazón intensa y, en algunas ocasiones, también con ampollas. Para evitarlo es crucial lavarse bien con agua inmediatamente después del contacto, puesto que la "sangre de Boros" es absorbida a través de la piel en muy poco tiempo y luego ya no es posible evitar que desate sus peores efectos (puede considerarse que la "sangre de Boros" es un ácido de tipo 0; que pasa a ser de tipo I si la víctima es un bronto).

Su madera es dura y extremadamente resistente, además es de excelente calidad y posee un exótico veteado. Sin embargo debe trabajarse con cuidado, ya que el aserrín desprendido puede afectar las vías respiratorias. Por fortuna, una vez estufada al calor de una llama, la madera se torna inocua. Pese al peligro intrínseco que implica, el árbol de Boros no carece de valor para las razas de Pangea: el follaje y las vainas tiernas sirven de alimento a los venados durante todo el año, y sus flores permiten la libación de una miel negra de gran calidad. La corteza misma posee taninos que se usan en el curtido de pieles. Por otra parte, toda la planta tiene propiedades insecticidas naturales, extremadamente valiosas para muchas tribus del sur. Por este motivo no resulta descabellado que algunas caravanas transporten productos derivados del árbol de Boros durante sus viajes al sur.

Asna

Por su parte el Asna en un árbol con el tronco y las ramas cubiertas por una corteza de un singular color cobrizo y varias capas descamadas, bajo las cuales puede verse otra capa, de color verde. Los frutos del árbol de Asna son unas pequeñas bolitas de color marrón que brotan en racimos durante todo el año. Se considera una planta muy "fresca" y de hecho licuada con agua resulta una bebida refrescante que calma la sed. Asimismo, la pulpa machacada puede servir como antídoto contra las lesiones causadas por el aceite del Boros siempre que sea aplicado antes de que las lesiones se manifiesten. Posteriormente ya solo sirve como paliativo para aliviar la picazón y aumentar la velocidad de curación. Para ello se utiliza la savia de justo debajo de la corteza, por vía tópica, y un té rojo hecho al hervir las hojas, varias veces al día como un lavado o ungüento.

Los brontos del norte de Pangea cuentan una leyenda acerca del origen de estos dos árboles (ver Ver).

 
Sombra    
 
Ediciones    
 
Distrib.    
 
Virtual    
 
Som Con    
 
Números    
anteriores
   
 
« Pág. anterior Subir Pág. siguiente »
¿Quieres comentar algo de este artículo con nosotros?
Versión imprimible