|
Contador de frenadas
El presente equipo fue mencionado por primera vez en la partida «Cerrado por defunción« (06982 ) y, desde entonces ha aparecido en algunas noticias y artículos, pero, hasta la fecha, no los habíamos descrito. El contador de frenadas (o contador del pánico en los bajos fondos) es un dispositivo de sabotaje de frenos por recuento de presión.
En algunos accidentes, o en carreras ilegales, la policía de la ciudad ha empezado a detectar cierto patrón de accidentes a alta velocidad sin ninguna marca de frenada previa, como si el conductor se hubiera estrellado a propósito. Brevemente, el aparato cuenta el número de frenadas que realiza el conductor a un número determinado (que se puede fijar, aunque por defecto son 16) activa un componente que gelatiniza el líquido de frenos y deja estos inutilizados. La gelatina termina por disolverse y el líquido de frenos vuelve a su viscosidad habitual al cabo de unas horas. Los investigadores forenses han empezado a encontrarlo en los accidentes extraños, pero no pueden asegurar cuantos de los previos catalogados como distracciones, o fallos de control de tracción también tenían este sofisticado equipo.
La diferencia con otros sabotajes en los frenos es que las víctimas pueden darse cuenta de ellos al empezar la marcha, cuando van a poca velocidad o maniobran para salir del aparcamiento. Este sistema asegura que el conductor no se dará cuenta hasta que sea demasiado tarde. Además, como se puede "programar" el número de frenadas, el saboteador puede tratar de aproximar la zona donde quiere que ocurra el accidente. Al alcanzar la cifra programada, el contador de frenadas libera la sustancia convirtiendo el líquido a su alrededor en una sustancia maciza e impidiendo que el pedal del freno se mueva. Como esto ocurre tras la última frenada y no es instantáneo, el conductor no se dará cuenta hasta que intente volver a frenar.
El dispositivo se puede colocar en cualquier parte del circuito de frenos y si se camufla bien pasará como una válvula más del sistema. En realidad, el mecanismo corta el circuito, suplantándolo y hasta que no se activa, no interfiere para nada. Se cree que estos mecanismos proceden de la Europa del Este y muchos aseguran que han sido traídos por las mafias rusas en la ciudad. Sin embargo, algunas fuentes policiales apuntan a los servicios de inteligencia israelíes. En cualquier caso, son equipos difíciles de conseguir y no hay muchos talleres que los vendan. Se cree que Ayto (en la salida al Polígono Nuevo) podría ser una fuente o algunos contactos en torno a Tuning Cunia, pero no se los venderán a cualquiera.
Para instalar uno de estos equipos se requerirá acceso a los bajos del coche (lo que solo ocurrirá en un taller o con equipo móvil sofisticado), llevará, aproximadamente, una hora su colocación y una TA extendida de Mecánica o Electrónica. Si la tirada es buena, será más difícil descubrir el sabotaje tras el accidente (o antes).
Para descubrir el sabotaje será necesario superar una TA de Descubrir (+ 1GD) o Mecánica. Un vistazo rápido con el típico espejo no lo descubrirá, aunque un forense policial que esté buscando cosas raras tendrá -1 GD a su TA (sobre todo, porque ya saben que existe este mecanismo).
Cuando el mecanismo se activa, la conducción del vehículo se complica. El conductor deberá superar una TA de conducir con +2GD o tendrá una accidente. Si supera la TA, se entenderá que el conductor ha sido capaz de frenar el vehículo reduciendo con las marchas y usando el freno de mano (algo muy habilidoso), pero si falla, el accidente podrá ser mortal. En este caso, no quedará ninguna marca de frenada en el asfalto.
El precio en el mercado es de 1500 euros (incluso superior), su disponibilidad es muy restringida (puede que requiera TA de Bajos Fondos) y su peso es de 35 gramos. El número máximo de frenadas programable es de 16 (cosa de su programación hexadecimal).
|