Nº: 252 . 3ª época. Año VI
Ayudas: Herramientas de seguridad: mi experiencia (2) Por: Juan Becerril
 
 
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Herramientas de seguridad: mi experiencia (Parte 2)

Nota para el lector: para entender bien este artículo es necesario leer el primero. Puedes encontrarlo en 24933 Ver.

Las herramientas de seguridad se asentaron en mis partidas de forma definitiva. Admito que casi nadie las llegó a utilizar, aunque mis jugadores eran conscientes de su existencia debido a los recordatorios previos en alguna sesión. Su implementación fue sencilla, y afortunadamente innecesaria. No me costaba explicar el concepto a las personas nuevas que se sentaban a mis mesas.

Las principales herramientas que llegué a meter en mis sesiones fueron la tarjeta X, las líneas y los velos y el semáforo, siendo las dos primeras las más comunes en mis horas de juego. Empecé con la tarjeta X por la simpleza que irradia. Para representarla usaba dispositivos de activación y desactivación de alarmas convencionales, algo que pensé que la gente podría asociar a seguridad. Las líneas y los velos fueron las siguientes herramientas en entrar al terreno de juego, especialmente en partidas donde el gore, el terror y la tensión se palpaban incesantemente. El semáforo fue la última en entrar, y a decir verdad duró poco, pero lo contaré más adelante.

Reconozco que el tema de las herramientas de seguridad fue una etapa dentro de mi juego, y finalmente con el tiempo acabaron desapareciendo en mis sesiones. En las campañas antiguas la confianza dentro de cada mesa de juego constituyó un mecanismo suficiente para ir retirándolas paulatinamente. Cuando llegó el momento de abrir nuevas campañas y recibir a nuevos jugadores, mi decisión fue no introducir de nuevo las herramientas de seguridad. Mis pensamientos fueron los siguientes: no me habían hecho falta, casi nadie las llegó a usar, y si alguien me las solicita siempre puedo volver a meterlas; esto último lo aplico al presente porque aun siendo algo del pasado sigo en la misma política. Como dato, en aquella época llegaba a tener un mínimo de dos o tres sesiones por semana, pero había algunas semanas en las que pude tener partidas casi cada día.

Debo mencionar una cuestión que poco se ha mencionado en las redes sociales, y es algo que experimenté unas cuantas veces: había personas que miraban con sorpresa y suspicacia a la hora de hablar de las herramientas de seguridad antes de empezar a jugar. Sus pensamientos a veces los externalizaban: "¿Qué has metido en la partida?" "¿Pero tan duro va a ser?" "¿Esto es necesario?" Aquella anécdota acontecida en unas jornadas de la primera parte está conectada con estos pareceres, precisamente. Con jugadores veteranos todavía se podía llegar a un entendimiento rápido, pero con personas noveles en el rol estos pensamientos me preocupaban, y mi sensación fue que estas herramientas sonaban a peligro o a precaución, algo nada acogedor para esas personas nuevas en el arte de lanzar dados e interpretar personajes. Esta variable me animó también a la salida de las herramientas de mis partidas. Siempre me he preguntado si era el concepto de las herramientas de seguridad, o quizás inclinaba la balanza más mi forma de explicar estas cosas. ¿Puede ser que también dependa de la persona? Seguramente sea un poco de todo, a saber.

Solo había una excepción a esa supresión de las herramientas: si los juegos animan a la implementación de las herramientas de seguridad sí las incluyo, "siguiendo el espíritu del juego," por así decirlo. Por norma general, estos juegos que animan al uso de estos mecanismos suelen tener ambientaciones que se pueden calificar como escabrosas y que pueden llevar a situaciones incómodas. Al igual que en las partidas de juegos más "light," apenas he vivido el uso de una herramienta de seguridad.

Tampoco me he visto en la necesidad de usar las herramientas de seguridad. A día de hoy no conozco la situación en la que una herramienta de seguridad es activada, con la salvedad de las líneas y los velos, y solo he visto solicitar algún velo. ¿Esto significa que las herramientas de seguridad son inútiles? En absoluto, significa que mientras he dirigido o jugado las personas con las que me he sentado a disfrutar del rol y yo mismo no necesitamos de dichos mecanismos de defensa. ¿Momentos emocionalmente duros? Los ha habido, sin lugar a duda, con lágrimas y situaciones en las que el cuerpo se tensa. ¿Eso es malo? Para nada. Al final no somos robots sin sentimientos ni emociones, y lo mismo que una película o un libro nos provoca emociones, en los videojuegos o en el rol puede ocurrir lo mismo.

A día de hoy sigo siendo una mente inquieta y con ganas de experimentar en mi hobby. Sigo probando juegos nuevos, abriendo nuevas mesas y disfrutando de partidas que me desafían como jugador y especialmente como Director de Juego. Las herramientas de seguridad para mí constituyeron un experimento más en el que pude determinar que pueden ser útiles para algunas personas. ¿Fueron útiles para mí? No. ¿Fueron útiles para alguna persona con la que me senté a jugar? Sí, pero estas personas fueron una minoría. Apenas uso las herramientas de seguridad, solo las incluyo si el juego me anima a ello o si una persona de mi mesa de juego me lo solicita. Como último dato añado que llevo más de dos años sin ver que alguien necesite usar las herramientas (este artículo se termina de escribir a finales de enero de 2026). Mi mensaje final: usad las herramientas de seguridad si lo necesitáis. Son un elemento accesible más para cualquier persona rolera.

 
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