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Juegos peligrosos (primera parte)
Hemos de advertir que, sin traspasar los límites de la fantasía, esta aventura pisa la frontera de lo irreal, ya que hacemos un uso anacrónico y pseudocientífico de la sugestión hipnótica, como excusa para la conducta de uno de los personajes. Aun siendo 1808 un juego de corte realista, creemos que esta licencia que nos tomamos no es exagerada, si lo que buscas es un sabor aventurero, que pudiera acercarse más al estilo de Pérez Reverte que al de Pérez Galdós.
La historia tendrá lugar en 1810, un momento de la guerra en el que Navarra estuviera ocupada, y muy ocupada, por el francés, antes de que la guerrilla empezara a hacerse fuerte en 1811 (el famoso Corso Terrestre de Navarra).
Esta es una partida para un número no muy grande de jugadores con personajes principiantes, todos ellos al servicio de alguna persona importante del norte de España. Deberían estar todos ansiosos por hacer méritos de cara a su mecenas, señor, amigo al que deben favores o empleador, según los casos. Los personajes ideales para esta historia son Cortesano/Espía, Criado, Despacho de alto mando, Ladrón/Estafador, Letrado, Sacerdote, Tutor o Universitario. Sin embargo, cualquier profesión es viable mientras, como decimos, estén al servicio, sean familia o sostengan favores de un noble, terrateniente, militar o funcionario de alto rango, o similar. Es una aventura especialmente adecuada para presentar a un nuevo grupo de personajes, que trabajarán por primera vez juntos, a petición del empleador o amigo de todos ellos.
La propuesta
El empleador en cuestión pedirá reunirse de forma urgente con los personajes, invitando a comer a quienes no estén directamente a su servicio y haciendo que acudan a la cita, pero no a la mesa, los empleados. Cuando les tenga delante, les mostrará primero una carta que ha recibido, una invitación. Está firmada por un terrateniente menor navarro, Aitor Salústegui. Todos saben quién es, pues su empleador estuvo invitado en su casón hace un mes, quizás con alguno de ellos. El terrateniente informa en su carta que el empleador de los Pjs debió dejar olvidado un "cuaderno con numerosas anotaciones y números, incluyendo el relato de una visita a ", y le ruega que le haga una visita de cortesía para recuperarlo.
El empleador dejará muy claro que el cuaderno no es suyo. No tiene intención de ir a por él. Sin embargo, va a enviarles, como personas de su confianza y con la excusa de que les pilla de paso a otro sitio (deberás como DdJ darles el destino que convenga a la campaña), para que examinen el cuaderno, a ver si pueden determinar de quién es. ¡Siempre negando que sea suyo! Tampoco pasaría nada, por cierto, si el cuaderno desaparece sin que haya pruebas de que se lo han llevado ellos. Que no, que no es suyo. Debe ser de alguien importante y prefiere devolvérselo él, como gesto de buena voluntad, que dejarlo en manos de esa sabandija de Salústegui. ¿Les ha recordado ya que el cuaderno no es suyo? Porque no lo es.
Historia previa:
Salústegui es un importante terrateniente afrancesado de Elizondo. Es conocido por ser un gran espadachín, pero secuelas de alguna pelea le han dejado con una fuerte cojera. Es viudo pero no está solo, pues ha sido bendecido con cuatro hijos, tres de ellos varones.

[F]Alejandro, J. (2012). Sotas Tute. Licencia Creative Commons Atribución Compartir Igual 3.0.
El primogénito, de veinte años, es Tomás Salústegui. A los ojos de la gente, Tomás aparenta ser un chico pusilánime, tranquilo hasta la débilidad y poco amigo de enfrentamientos, lo cual está suponiendo un dolor y una vergüenza para el aguerrido padre. Pero Tomás es en realidad solo un tipo discreto, poco amigo de la fama de su padre. Planea en secreto marcharse a vivir a Francia y, sin que nadie lo sospeche, está siendo entrenado por un espadachín galo, llamado Marcel Breuer, desde hace un año.
Lo que ni el propio Tomás sabe es que las hojas aromáticas que los sirvientes de su secreto maestro ponen en su infusión tras las clases son potentes drogas. Estas han servido para que el francés pueda someter mediante hipnosis la voluntad del joven. Tan pronto como se produzca la orden verbal correcta, Tomás será poseído por la sugestión implantada por el espadachín y obedecerá sus órdenes.
Los últimos meses, Aitor ha estado recibiendo en su casón a varias personas importantes, entre ellas al empleador de los personajes. No ha sido hasta hace poco que Aitor descubrió el famoso cuaderno, escondido en un dormitorio de invitados que han usado varias personas. El cuaderno es un libro de cuentas que muestra la contabilidad paralela de alguien con mucho dinero. Allí aparecen numerosas deudas de juego hacia toda una serie de personas de la sociedad Navarra. De los datos que aparecen ahí, Salústegui tiene claro que el cuaderno pertenece al empleador de los personajes, ya que se menciona una partida de cartas en la que él también. Hay que aclarar que los juegos de azar están prohibidos en Navarra durante la ocupación francesa pero, claro, dile a los prohombres de la zona, por muy afrancesados que estén, que renuncien a sus costumbres.
Como hombre de honor, Salústegui respondió de la manera que hemos visto. Su objetivo es devolver el cuaderno, haciendo que el dueño tenga claro que le debe un favor. No le hará gracia que no vaya el "olvidadizo" en persona aunque tampoco puede hacer nada al respecto.
Lo que no sabe Salústegui es que el empleador de los personajes no se dejó el cuaderno por despiste. Fue su segunda hija, Estíbaliz, aún más despreciada e infravalorada que Tomás, quien lo robó y escondió en un intento un tanto pueril de poner en evidencia al visitante, que tenía las manos un poco largas. Cuando Salústegui confesó a sus dos hijos mayores el descubrimiento del cuaderno y su plan para devolverlo, Estíbaliz no se atrevió a confesar la verdad, asustada por el posible castigo.
Salústegui no cuenta con tener entre sus propios hijos a un espía involuntario de los franceses. Bajo la influencia de la hipnosis, Tomás ha explicado lo ocurrido a Marcel, su maestro de esgrima. El maestro francés sabe que Salústegui es un aliado de la ocupación, pero también que tiene demasiada fuerza en la zona. Si en algún momento las pillerías de los franceses le parecieran excesivas, sería un rival peligroso y un posible financiador del Corso. En consecuencia, ha decidido robar y usar el cuaderno para desprestigiarle, con el permiso del comandante francés en la zona.
Primer día: la recepción
La tarde que los personajes llegan a Elizondo será soleada y soplará un agradable viento fresco. La gente del pueblo les mira con curiosidad, pero no excesiva, pues están acostumbrados a que los señorones del pueblo reciban a invitados. Entre casco urbano y barrios habría un millar de habitantes y muchos de los edificios son palacetes y casonas.
Los personajes serán por los criados y alojados según su categoría (cuarto propio o compartido con criados de la casa) pasa ser llevados a un despacho anexo al dormitorio de Salústegui. Allí llegará Salústegui, minutos después.
Cada pj deberá presentarse a sí mismo y Salústegui hará algún comentario halagador sobre su lugar de origen, su profesión, etc. De inmediato dará por hecho que se van a quedar a pasar la noche como invitados, incluso un par de días, como si fueran el mismísimo empleador. Si hay alguien que se presente como soldado o ducho en espada de alguna forma, les ofrecerá la posibilidad de entrenar mañana por la mañana juntos en su hermoso jardín, poblado de tilos.
Si alguien le pregunta por el cuaderno sin que él saque el tema (no lo sacará) aparte de mirarle como si fuese un maleducado, Aitor dirá que no es este momento para tratar esos asuntos delicados y que prefiere dejarlo para mañana, cuando él tenga tiempo libre suficiente para hablar con ellos "en privado y con seriedad".
Salústegui terminará rápido con esta recepción y les sugerirá que aprovechen el tiempo libre para pasear por el pueblo o conocer a sus hijos. Él tiene mucho trabajo pendiente en el despacho y luego irá a revisar los campos. Si alguien se empeña en acompañarle, charlarán, pero en general será una tarde aburrida, viendo y valorando sembrados. Salústegui no soltará prenda sobre el cuaderno y se mostrará molesto con la compañía.
Primer día: la cena
La cena será bastante formal y a ella asistirá Salústegui. Estarán sentados alrededor de una sola mesa y como excepción y por venir de parte de quien vienen, incluso a los personajes de servicio se les permitirá sentarse allí, aunque claramente habrá una zona en la mesa para los más dignos, cerca de Salústegui, y otra para los menos, en la mitad opuesta. También estarán allí los cuatro hijos de Aitor: Tomás (20 años), Estíbaliz (18), Ferrán (17) e Íñigo (13). Es una ocasión para conocerles un poco y desviar preguntas capciosas sobre el cuaderno que Tomás y Estíbaliza podrían dejar caer, callando pronto bajo la mirada seca de su padre. Aitor como mucho llegará a comentar que hubiera preferido tratar este asunto con el dueño del cuaderno. Si los personajes afirman que no es de su empleador, Salústegui se limitará a soltar un bufido cargado de sorna.
Al terminar la cena Salústegui pedirá a un mozo del pueblo al que ha contratado que les entretenga con unas canciones populares del pueblo. Salústegui rogará que si algún invitado desea actuar o mostrar algún arte lo haga. Es una oferta sincera y no pretende humillar a nadie con ella.
Es de esperar que muchos jugadores decidan mover a sus personajes de un lado a otro por la noche, ya les conocemos. No hay ningún motivo para impedírselo, pero en la casa hay criados con el sueño ligero que no desean ver la intimidad de sus señores comprometida. Es improbable que, si lo buscan, los personajes encuentren el cuaderno, ya que está dentro de un jarrón que decora el despacho de Salústegui. Pero si llegan a entrar en el despacho y mirar dentro de los jarrones, no les impidamos encontrarlo. Una tirada de Chusma y canalla o de Falsificar servirá para identificarlo como lo que es, la contabilidad de numerosas partidas de carta y apuestas, así como de numerosas deudas sin pagar que tiene el propietario. Dependiendo de lo que cada personaje conozca al empleador y de qué, sería posible deducir que los apuntes le pertenecen.
Por supuesto, si son tan tontos como para mostrar el cuaderno a Salústegui, este se lo llevará a su dormitorio con gran enfado, lo mismo que si se lo enseñan a uno de los hijos. "Hay que tener muy poco honor deambular por una casa ajena, en mitad de la noche, en silencio, para toquitear". También dirá que "mañana averiguaremos a quién pertenece en realidad".
Primer día: asesinato
Una vez los jugadores hayan satisfecho su curiosidad y estén durmiendo, o que estén lo bastante alejados del cuarto de Aitor, y desde luego no en presencia de Tomás, tendrá lugar un acto de bandalismo contra la casona de los Salústegui. Este ataque no tiene otro objeto que encubrir el asesinato.
Todo comenzará con los gritos de alerta de los dos mozos que se encargan de los animales de la finca, que están en la entrada fumando y bebiendo un vino. Serán atacados por tres matones, armados con trancas y navajas, después de una discusión provocada por estos. Cuando los jugadores empiecen a reaccionar, comenzará un ataque más desde un lateral de la casa. Dos bandoleros más lanzarán piedras contra las ventanas desde la valla de la finca. Si salen criados o los personajes, lanzarán piedras a todo lo que vean, intentando montar el mayor jaleo posible. Si los bandidos son atacados y heridos, o si se enfrentan a un grupo de enemigos lo bastante superior, intentarán escapar.
Asaltantes
Promedio de atributos
CUE 6
DES 5
INS 5
INT 4
PRE 4
NIV 2
Habilidades
Arriero 12
Chusma y canalla 16
Intimidar 16
Pelea (cuchillo) 15
Pelea (tranca) 17
Observación 12
Correr 13
Lanzar 15
Capacidades
Ajuste por fuerza +1
Alerta 15
Esquivar 15
Iniciativa 5, 5
Puntos de entereza 14
Puntos de vida 18
Es muy posible que los personajes jugadores consigan atrapar a uno o más de los atacantes e intenten interrogarles. En este caso, podrían sonsacarles que son campesinos pobres que han sido contratados por un hombre de apariencia honorable, pelo oscuro, bigote y ojos claros. Sus órdenes eran montar tanto jaleo como fuera posible.
Cuando termine la lucha, empezarán los gritos de horror provenientes del dormitorio de Salústegui. Son los de una criada que ha acudido al escichar golpes. Si los personajes van al dormitorio, se encontrarán con que Aitor ha sido asesinado. Hay signos de lucha en la habitación. Una tirada de Observación permitirá intuir que, además de la lucha, alguien estuvo registrando rápidamente la estancia antes de huir. Una tirada de Cuchillo o Esgrima determinará que Salústegui tuvo ocasión de defenderse, pero murió rápidamente de dos golpes. Uno de ellos debió ser dado con gran velocidad y el otro, el mortal, como si Salústegui tuviese la guardia descubierta.

[F]Callot, J. (1592-1635). Le duel à l'épée [Grabado]. Obra en dominio público.
El asaltante entró atravesando la puerta que da al cuarto contiguo, que es el de Tomás. Si entran, verán a Tomás en el suelo, con una herida en la cabeza, inconsciente, con el florete desenvainado. Su ventana está abierta y en ella hay un rastro de sangre y barro (tirada de Observación conn DOS grados menos de dificultad), como si alguien hubiese entrado por allí y luego salido herido. Cuando Tomás es despertado, afirma recordar poco: haberse despertado al escuchar ruidos, haberse girado al notar que había alguien en su cuarto y haber lanzado un golpe de espada. Luego, no recuerda nada más. Parece sinceramente humillado y deprimido por lo ocurrido.
Sólo su subconsciente sabe la verdad: que quien entró en su cuarto fue su propio maestro, quien le dio la orden de entrar a matar a su padre y luego dejó el rastro de sangre para darle verosimilitud a la historia de Tomás, no sin antes golpearle con fuerza en la cabeza y dejarle inconsciente.
El cuerpo de Salústegui es levantado y limpiado por los criados y colocado sobre la cama para esperar a un médico. Tomás invitará formalmente a los jugadores a quedarse al menos hasta mañana para hablar con las autoridades.
¿Y el cuaderno?
En base a si el cuaderno fue descubierto por los personajes o no durante la noche, le habrá ocurrido una cosa u otra. Si estaba en el cuarto de Salústegui, ahora estará en manos del maestro de Tomás. Si no, lo más probable (si ellos no lo han encontrado) es que esté todavía escondido en el despacho. Los jugadores son libres de moverse por la casa, mientras no sea obvio que la están registrando (en cuyo caso, podría haber acusaciones de robo o algo peor). Si encuentran el cuaderno, en su mano está qué hacer con él. Si se lo entregan a Tomás, esa misma tarde estará en manos de Marcel, cuando se reúna con el joven.
Segundo día: testigos
Tomás
Tomás está dispuesto a hablar, pero está muy ocupado resolviendo asuntos importantes. Obviamente, el funeral de su padre pero también se excusa en que debe hacerse pronto con "las tareas de mi padre". Se encierra con su hermano Ferrán varones en el despacho paterno y se pone a revisar documentación que pueda ser problemática a la muerte de Aitor, como deudas, seguros, etc.
Si los personajes parecen muy interesados en hablar del asesinato y sus posibles causas (Tomás lo atribuye a que los asaltantes de anoche querían robar, sin más) les dirá que estaría encantado de que se ocupasen de hacer averiguaciones, ya que él está ocupado. Pueden decirle a cualquier persona con la que quieran hablar que van de su parte. Si el cuaderno no ha aparecido, también les pedirá que ayuden a encontrarlo. Aquí conviene que la dirección de juego recuerde que Tomás sólo es el malvado traidor a las órdenes del francés cuando está bajo la influencia de su maestro. Sin embargo, nunca se le pasaría por la cabeza hablar de su maestro (confía ciegamente en él) ni del contenido del cuaderno. Prefiere dar el asunto por zanjado y si lo encuentra, lo entregará a los personajes. De hecho, si no están ellos cerca, quizás lo arroje al fondo de una sima en cuanto tenga ocasión.
Estíbaliz
Estíbaliz tiene algo importante que decir. El secreto le quema la lengua, pero ha recibido instrucciones exactas de su padre primero y su hermano después de no hablar del contenido del cuaderno. No obstante, cree que su padre acabará deshonrado por su culpa, por un "robo" o un "chantaje" que no cometió. Si se le presiona de la forma adecuada, podría confesar su implicación en el asunto del cuaderno. Para premiarles con una confesión esta debería ser una escena tensa y difícil, a interpretar por parte de los jugadores, ADEMÁS de la prescriptiva tirada de Don de gentes o Intimidar.
Recuerda que Estíbaliz sólo sabe que fue ella quien robó el cuaderno y que no pretende rebelar el plan secreto de su padre. Dirá que su padre creía sinceramente que el cuaderno era del empleador o amigo de los personajes. Si se ve forzado a ello, Tomás corroborará esta historia, que resulta conveniente para su familia.
El servicio
Los mozos, criadas y demás personal de la casa quieren hablar poco y meditar mucho acerca de lo efímera que es la vida y lo peligroso que es trabajar para una persona importante. Tan sólo confirmarán que no escucharon anda en el interior del cuarto (estaban muy atentos a lo que ocurría fuera) lo que indica que el asesino o asesinos, al contrario que sus cómplices, actuaron con mucho sigilo. Los que dormían apenas se enteraron de nada más que el jaleo de fuera y luego de la muerte de Salústegui. Los dos mozos que fueron atacados dirán que los asaltantes parecían ebrios antes de empezar a insultarles. Sin embargo, en cuanto ellos devolvieron los insultos, los tres matones parecieron recobrar la sobriedad de golpe y se fueron a por ellos sin más.
En general, nadie le conocía enemigos a Salústegui. Es cierto que era un gran esgrimista y un hombre de ánimo militar, pero también era un amante de la diplomacia activa. Por su casa pasaban numerosos invitados cordiales. Tenía rivales políticos, sí (la dirección de juego es libre de inventarse quiénes) pero de poca importancia, sin una deuda pendiente tan seria como para matarle.
Continuará
¿Te ha picado la curiosidad? ¿Quieres saber cómo termina esta historia? Tendrás que esperar a una segunda parte, en un número posterior de la revista. En este punto, si los personajes han logrado recuperar y escamotear el cuaderno, podríais finalizar el asunto. Ellos se vuelven por donde han venido con el trabajo hecho y listo.
Si el cuaderno ha sido robado por los asaltantes, ahí hay un motivo para ir a por ellos. Si lo tiene Tomás, podría usarlo como moneda de cambio para pedirles que actúen para encontrar a los asaltantes. Finalmente, si ninguno de estos motivos está en juego, Tomás y Estíbaliz acordarán pedir a los Pjs directamente que actúen a cambio de hablarle muy bien de ellos a su empleador o incluso, si no queda otra, por dinero.
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