DESDE EL SÓTANO
Nº: 99 . 3ª época. Año III
Le petit prince Por: Michel du Avernie
 

Le Petit Prince

Le Petit Prince es una pequeña cafetería situada en la calle Pages, en el barrio Isabel Mestre, de Cunia. Abrió sus puertas por primera vez hace 35 años de la mano de Alejandra Mercuri, una argentina de 30 años, emigrada a España en los años finales de la dictadura. En la actualidad regenta el local su hija Alegría Mercuri.

exterior de Le Petit Prince

Descripción

Cuando Alejandra abrió Le Petit Prince no disponía de muchos fondos así que amuebló el local con muebles abandonados en la calle o regalados por algunos conocidos. Cabe destacar entre el mobiliario una pequeña bancada de 3 asientos abatibles que habían sido desechados por la ópera de Cunia. Alejandra les dio un lavado de cara a los muebles y, aunque cada uno era de su padre y de su madre, el conjunto resultó ser muy coqueto.

En la actualidad Alegría mantiene la decoración original, aunque siguiendo la tradición año tras año, cliente tras cliente, novio tras novio, la decoración se va ampliando, aparecen nuevos recortes en las paredes, una lámpara sustituye a otra que se rompe, y las fotos que enmarcan el espejo de la barra cambian constituyendo la lista de parroquianos de este místico lugar.

interor de Le Petit Prince

Y aquí... ¿que se toma?

Durante 20 años Le Petit Prince fue un local donde se podía degustar una de las mejores comidas caseras de Cunia, ya que Alejandra Mercuri era una excelente cocinera. Alejandra servía desayunos hasta las 11 y para comer ofrecía un rico menú a un buen precio. Casi todos sus clientes eran artistas o trabajadores de la ópera. Con los años fueron apareciendo otros restaurantes en la zona que fueron restándole clientes, pero no fue hasta que Alejandra enfermó que se dejó de servir comidas en Le Petit Prince.

Con tan solo 18 años Alegría tuvo que tomar las riendas del negocio familiar. A Alejandra le diagnosticaron un cáncer y tuvo que ser sometida a tratamientos muy agresivos, durante 2 años siguió acudiendo a la cafetería, que en ese momento ya no daba comidas, solo desayunos, para preparar crepes y dulce de leche. Finalmente Alejandra perdía la batalla y su hija, con 20 años, en el año 2000 heredaba el negocio familiar.

En la actualidad, en Le Petit Prince, se siguen ofreciendo unos espectaculares desayunos, Alegría hace los crepes igual de bien que su madre y domina la repostería, en la barra de la cafetería siempre hay un par de tartas caseras que ella misma hace la noche anterior. Su especialidad la tarta de queso con dulce de leche y la tarta de zanahoria con crema de queso.

Pero cuando Le Petit Prince se llena de vida es a la caída del sol. Jóvenes artistas y bohemios de Cunia se reúnen en este local para hacer animadas tertulias mientras degustan té americano en jarritas árabes.

Alegría Mercuri

Con tan solo 32 años, Alegría puede presumir de ser una de las mujeres hosteleras que más tiempo llevan sin cambiar de negocio en Cunia. Es una mujer muy atractiva a la que se le han conocido unas cuantas parejas, aunque ninguna le ha durado mucho.

Alegría es una persona con un gran magnetismo, siempre escucha atentamente a quien le habla, siempre tiene una media sonrisa en los labios y hace que la gente se encuentre a gusto en su presencia.

retrato de Alegría Mercuri

En la intimidad Alegría es una mujer abrumada por el peso de llevar ella sola Le Petit Prince, le gustaría encontrar a alguien con quien compartir esta carga. Todas las relaciones que ha comenzado han terminado mal, en cuanto el otro comienza a pedirle más ella comienza a alejarse y a centrarse con ahinco en el bar. Su máxima aspiración sería formar una familia, pero no puede dejar el bar, en cierto modo es como si fuera un hermano, hermano por parte de madre.

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