DESDE EL SÓTANO
Nº: 64 . 3ª época. Año III
Lanza del Oso Por: Rubén Ramos
 

Lanza del Oso

Cuenta la leyenda, que en tierras aisdwan, una tribu que habitaba las tierras más al norte de Pangea, tanto que en ocasiones especialmente duras las nieves permanecían incólumes invierno tras invierno, debía de sobrevivir además de a los avatares del clima, la captura de comida, y en general los problemas que ocupan día a día a una tribu, tenía que protegerse de los embates del Wukran en épocas especialmente difíciles.

Como medio para asegurarse la victoria, usaban todo tipo de armas, mundanas y mágicas. Una de las armas más notorias y famosas de aquella tribu es la lanza del oso, una hermosa lanza tallada en madera de pino, y cubierta de simbología rúnica. Termina coronada por una punta tallada en piedra, que permanece afilada como el primer día. Era utilizada por el caudillo tribal, como símbolo de estatus y de poder, y como honor especial al entrar en batalla. También era usada para el ritual de la caza del oso blanco (de ahí su nombre), una peligrosa cacería que tiene lugar en determinadas celebraciones aisdwan.

Dicha lanza, es un enorme tesoro, ya sólo por su calidad. Por si fuera poco, se le añaden las siguientes capacidades:

Detectar peligro: Con este arma, el portador de la misma puede detectar o ponerse en alerta sobre situaciones de riesgo potencial que puedan llegar a suceder. Normalmente se produce el aviso con un ligero brillo que surge de los motivos geométricos de la lanza, llegando a convertirse en una fluorescencia dolorosa en presencia de criaturas wukránicas. El rango de detección es de tres manos de varas.

Siempre afilada: Su factura superior, en combinación con los rituales sobre ella invocados, han creado un arma de calidad inmejorable, proporcionando un +2 al daño en cada ataque. Además, nunca podrá romperse, ni siquiera al salir un resultado de pifia.

Forma de Oso: Esta capacidad tenía que ser usada en compañía de una enorme piel de oso blanco (u oso de las nieves). Dicha piel se ha perdido definitivamente, destrozada por un Sulardrak wukránico, en una batalla especialmente dura, o al menos eso cuenta la leyenda. Simplemente, ponerse esa piel, y entonar un cántico durante un puño de tiempo, transformará al usuario en un oso blanco durante una jornada. Si muere mientras es un oso, seguirá conservando esa forma, y la lanza y la capa se perderán de manera permanente.

Como notas al respecto de este arma, hay que hacer referencia a varias. La primera, se dice que se encuentra actualmente en posesión del Khartak de Icekarrham, como botín de guerra en una guerra entre los dwaldur de esa colonia y dicha tribu. Parece ser que la naturaleza belicosa de los aisdwan no ayudó a templar ánimos entre ambas comunidades, provocando la guerra y su posterior extinción. La segunda, es que existen rumores insistentes en que la piel de oso que activa el tercer poder de la lanza, en realidad se encuentra en algún otro sitio de Pangea, soliéndose indicar Aguaclara como el lugar donde permanece, en la casa de algún mercader que desconoce su poder. Se pagaría una enorme suma (incluso en hierro) si se consiguiese dicho artefacto. Se reconoce por unas persistentes manchas de sangre en la zona de la cabeza, que se creen que pertenecen al caudillo, cuando exhaló su último suspiro. La tercera dice que en realidad esos aisdwan no han muerto, y sus miembros buscan incansablemente tanto la piel, como la lanza, usando para ello cualquier método para recuperarla. Cualquiera.

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